OPINIÓN

La escandalosa discriminación salarial de los que velan por nuestra seguridad

Ana es guardia civil, Julio es policía nacional, Pedro es guardia urbano, Roberto es mozo de escuadra y Sofía es soldado profesional.

La escandalosa discriminación salarial de los que velan por nuestra seguridad.
La escandalosa discriminación salarial de los que velan por nuestra seguridad. EFE

Una tarde como otra cualquiera en Barcelona. Hoy, han decidido juntarse cinco amigos de la escuela para disfrutar de una agradable velada y recordar viejos tiempos. Durante su infancia hicieron una promesa, la de defender a los ciudadanos.

Nuestros protagonistas, Julio, Pedro, Ana, Sofía y Roberto cumplieron su sueño, pero por diferentes avatares del destino cada uno de ellos recayó en un cuerpo diferente.

Ana es guardia civil, Julio es policía nacional, Pedro es guardia urbano, Roberto es mozo de escuadra y Sofía es soldado profesional. Todos ellos consiguieron su plaza tras duros exámenes y esfuerzo en las respectivas academias.

Nuestros protagonistas, Julio, Pedro, Ana, Sofía y Roberto cumplieron su sueño, pero por diferentes avatares del destino cada uno de ellos recayó en un cuerpo diferente

Tras los pertinentes saludos, toman asiento en torno a una mesa y comienzan la conversación:

—Vaya, vaya. Pedro y Roberto. Estaréis contentos, que os acaban de conceder la medalla de honor del Parlament. —comenta Julio.

—Bueno, no es para tanto. Ya sabes que esto es un asunto político y todos sabemos quiénes al final se llevan las medallas y el sueldo añadido. —responde Roberto.

—Ya, ya. Unos más que otros, que a estos el Puigdemont les acaba de subir el sueldo en el mes de agosto. Eso es que os quiere tener contentos para la que se le viene encima —afirma Pedro.

—No es comprensible que no se haya reconocido al resto de cuerpos. En el Congreso ha presentado una solicitud el partido Ciudadanos para que se otorgue la medalla de oro a todos los cuerpos que tuvieron un papel determinante en los atentados de las ramblas —añade Julio.

—Todo esto de las medallas está muy bien, pero los problemas reales de los cuerpos son otros mucho más importantes, y eso no parece que sea prioritario para los gobiernos de turno —afirma Sofía.

—Efectivamente. Tenemos problemas de equipamiento muy serios, así como de motivación y de suicidios. Las cifras son muy preocupantes y no paran de crecer —añade Ana.

—Por no hablar de la descoordinación que produce las asignación de competencias a cada cuerpo. En ocasiones “estamos en pelotas” para enfrentarnos a los delincuentes —sentencia Julio.

—Bueno. Y no digamos ya el asunto salarial. ¿Os parece bien que hagamos un pequeño repaso de este asunto? Yo, como guardia civil, gano 22.000 euros brutos al año. ¿Cuánto ganas tú Julio? —pregunta Ana.

—Yo gano unos 25.000 euros brutos al año. Ganamos un poco más porque, aunque ambos cuerpos tienen el mismo sueldo, nuestro CES (Componente Singular Específico) es mayor —responde Julio.

—Pues yo gano unos 32.000 euros brutos —añade Pedro.

—Vaya. Estoy muy sorprendido. Mi sueldo son unos 36.000 euros brutos al año —comenta Roberto.

—Pues no os digo el mío porque me da vergüenza. Bueno, sí, os lo voy a decir. Como soldado profesional no llego a 15.000 euros brutos al año. —concluye Sofía ante la mirada atónita de todos los demás.

—¡Vaya! Y yo que creía que éramos los peor pagados —comenta Ana.

—Eso pensaba yo, pero ya veo que no es así —dice Julio.

—Esta discriminación salarial es inaceptable entre los cuerpos y fuerzas de seguridad. Las asociaciones llevan años reclamando la equiparación, y lo único que encuentran son amenazas y sanciones, aparte del bochorno que supone que les entreguen condecoraciones y complementos a seres inertes, ya sean cristos o vírgenes. —añade Ana.

—Estoy completamente de acuerdo. Además, esto provoca que las personas con vocación decidan derivar su preferencia a las policías locales o autonómicas, ya que, aunque nunca sabes cuando el destino es caprichoso con tu vida, es obvio que los riesgos que afrontan los cuerpos de policía, guardia civil y ejército son mucho mayores. En esos cuerpos debería estar la élite, sin embargo, esas élites huyen a cuerpos menores porque les incentiva el salario. —argumenta Pedro.

—El ejemplo más claro es el número de legionarios que han dejado el ejército para entrar en las policías locales y autonómicas. —subraya Roberto.

—Al menos vosotros, policía nacional y la guardia civil habéis creado la asociación JUSAPOL con la que buscar que los sueldos y complementos retributivos se equiparen al del resto de policías españoles. En cambio, nosotros en el ejército… cualquiera abre la boca. —añade Sofía con tristeza.

—Así es. Por cierto, este viernes harán una concentración en Palencia para reivindicar la equiparación salarial. —comenta Julio.

—Por otro lado, hay esperanzas de que la situación mejore. El partido Ciudadanos ha dicho textualmente en el Congreso a Rajoy: “o hay partida presupuestaria en 2018 dirigida a mejorar el sueldo o no habrá presupuestos”. Esperemos que lo cumplan porque puede ser el principio del fin de esta grave discriminación. —dice Ana.

—Eso, y lo de que tenemos que comprarnos los chalecos y otros útiles de defensa con nuestro sueldo ya lo debatimos otro día. Ahora vamos a disfrutar de nuestra tarde libre. ¡Camarero, por favor, tráiganos la carta! —concluye Pedro.

PD: Hoy les dedico uno de los temas de la película “The Untouchables” del genial Ennio Morricone https://youtu.be/-r7VXr40fuQ


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