El Buscón

El presidente de Abertis, Salvador Alemany, en la lista negra del Gobierno Rajoy

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Salvador Alemany i Mas, perfecta síntesis, en versión catalana, de ese empresario típicamente español situado a medio camino entre la actividad empresarial y la servidumbre política, no atraviesa por su mejor momento. Tras una larga vida desarrollada entre lo más granado de la empresa industrial y bancaria catalana, casi siempre dentro del Grupo Caixa, este barcelonés de 68 años jugó muy fuerte al aceptar la presidencia del Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento (CAREC), el grupo de expertos que el President Mas ha tenido a bien formar con empresarios, naturalmente de ideología nacionalista, dispuestos a respaldar la travesía del desierto del carismático líder hacia la tierra prometida de la Cataluña independiente. Hablamos del Rey Arturo –o Artur- y sus nobles caballeros de la Tabla Redonda. Catalana, naturalmente.

El Gobierno Rajoy hace tiempo que le tiene tomada la matrícula. Porque Alemany ha arriesgado mucho. En un entorno empresarial dominado por el miedo que, entre todo empresario con un mínimo de seny, suponen viajes hacia lo desconocido como el que propone CiU, el presidente de Abertis se ha visto obligado a sacar la cara en más de una ocasión en favor de su mentor y amigo y, a veces, de forma vergonzante y ante el silencio o la indiferencia general.

Así ocurrió a finales de septiembre pasado, durante la jornada económica anual que la escuela de negocios ESADE organiza en el monasterio de Sant Benet de Bages (Barcelona). Tras casi nueve horas de ponencias y coloquios en torno a la crisis y sus causas, sin olvidar las consabidas recetas para salir de ella, y como nadie entre el centenar de empresarios y académicos asistentes osara meterse en el charco soberanista, a pesar de la actualidad del tema, el valiente Alemany pidió la palabra para lanzar un alegato en favor de las tesis del querido líder: “Llevamos todo el día aquí y al no tratar el conflicto institucional en esta reunión de académicos y empresarios puede parecer que no nos afecta, que ya lo resolverá el estamento político mediático. ¡Pues nos afecta y no estamos tranquilos!”.

La Caixa e Isidro Fainé, en el fiel de la balanza

La situación podría no rebasar los límites de lo anecdótico de no ser porque Abertis es empresa señera, desde el principio de los tiempos, del grupo Caixa (a través de Criteria CaixaHolding, 26,54% del capital) y porque La Caixa atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia, en lo económico, cierto, pero sobre todo en lo político y/o institucional. Huelga decir que 2012 ha sido el año más delicado de los vividos por esa especie de cardenal del Renacimiento que es Isidro Fainé como presidente de la institución, asediado por las presiones de un Palau de la Generalitat en busca de una declaración de apoyo al desvarío independentista y la realidad de una Caixa que tiene dos tercios de su negocio, plantilla y oficinas fuera de Cataluña.

Pues bien, parece que tras los magros resultados del 25-N, en el Gobierno han decidido pasar al ataque para, a través del ministro de Economía, Luis de Guindos, pedir discretamente a Fainé la jubilación anticipada de Alemany como presidente de Abertis. El argumento es que no es de recibo la situación de La Caixa como una de las tres grandes entidades bancarias españolas, obligada a un trato fluido con el regulador y el Gobierno de la nación, y la presencia en activo en su grupo empresarial del hombre que dirige el grupo que asesora los anhelos independentistas del president de la Generalitat.

Por suerte para Alemany –y seguramente también para algún otro importante preboste del Ibex 35, muy cuestionado desde hace tiempo-, el Gobierno Rajoy se ve tan superado por el aluvión de problemas de gran calado a los que tiene que atender cada día, que no está para embarcarse en escaramuzas de menor rango como la relatada. “Rajoy tiene asuntos más importantes de los que ocuparse, aparte de que no es su estilo meterse en ese tipo de operaciones, típicas de la era Zapatero”, aseguran en Moncloa. Sea como fuere, la pelota está en el tejado de Fainé, quien, como es normal en él, moverá ficha cuando las circunstancias le sean propicias. Porque una cosa sí parece clara: la situación de Alemany al frente de Abertis no parece sostenible.


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