El Buscón

Jordi Pujol y Xavier Trías: cría cuervos y tendrás más

   

Dicen que la familia Pujol está muy sorprendida por las críticas, algunas francamente desabridas y casi todas desmemoriadas, vertidas por buena parte de la dirigencia de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), gentes que le deben el pan y la sal al antiguo molt honorable y del que quieren separarse hoy a toda velocidad porque su simple contacto contamina, siendo así que la inmensa mayoría, por no decir todos, deben lo que son y han sido al que durante 23 años fuera presidente de la Generalitat de Cataluña, además de padre putativo de ese catalanismo convertido en fecha reciente al independentismo más recalcitrante.

Caso particularmente llamativo es el del actual alcalde de Barcelona, Xavier Trías i Vidal de Llobatera, un hombre crecido a la sombra de Pujol, que no hubiera sido nada, políticamente hablando, lejos de la sombra de Jordi Pujol. Trías, primero conseller de Salud, fue luego elegido por el propio Pujol para ser su segundo en la Generalitat como consejero de Presidencia, cargo que ocupó durante los cuatro años que van de 1996 al 2000. Pues bien, tras la dramática confesión de don Jordi del viernes 25 de julio, Trías ha dicho contundente que “Pujol lo que tiene que hacer es desaparecer y renunciar a todo”. 

“Desaparecer”, ni más ni menos. Esfumarse sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido. Se supone que Trías está avergonzado por el comportamiento delictuoso de un Pujol capaz de engañar al noble pueblo catalán durante más de 30 años con dinero en el extranjero, y eso, cree Trías, no lo hace un buen y virtuoso catalán. Porque un Trías, también se supone, jamás tendría dinero en el extranjero oculto a la Hacienda española. ¡Pues no señor! ¡Mire usted por donde, no señor! El alcalde de Barcelona, que sin duda tiene que conocer bien la historia familiar, debería tener más cuidado a la hora de mostrarse tan contundente en sus juicios contra Pujol.

La historia es como sigue y está más que documentada. Basta tirar de hemeroteca y acudir al Boletín Oficial del Estado de un lejano 9 de marzo de 1959.  Ese día, el BOE incluía una nota del Consejo de Ministros de Franco “haciendo público el resumen general, referido al día de hoy, de las actuaciones del Juzgado Especial de Delitos Monetarios, con motivo de la documentación intervenida al súbdito suizo D. George Laurenz Rivara, como representante de la Sociètè de la Banque Suisse”.

La página 3896 y siguientes incluían una surtida lista –el “tout Barcelona”, para qué negarlo; buena parte de Neguri y alrededores, y un ramillete de madrileños con posibles- de personas de ambos sexos “comprendidas en la documentación intervenida al referido representante de la Sociètè de la Banque Suisse por la Dirección General de Seguridad y remitida la Juzgado de Delitos Monetarios”. Es lo que tiene esconder el dinero en Suiza, mucho secreto bancario y tal, pero luego te sale un empleado despistado, un George armado hasta los dientes con fichas de clientes al que la secreta franquista roba la cartera con toda esa exclusiva documentación, o peor aún, te aparece un empleado desleal, un Hervé Falciani cualquiera, que vende la documentación al mejor postor o simplemente la regala a diversos Gobiernos europeos.

El padre y el hermano de Trías, en la lista negra del BOE

A lo que íbamos. El caso es que en la lista de Laurenz Rivara, y en el BOE de marras, figura D. Florencio Pujol Brugat (“Incluida en la cuenta T-21” dice la referencia anexa), padre del molt honorableJordi Pujol i Soley, ahora en coplas, como la Dolores, tras haberse sabido lo suyo con Suiza, Andorra y otros pagos. Y varios nombres después aparece, oh milagro, el de Juan Trías Bertrán (“incluida en diligencias 5.298”), padre del actual alcalde de Barcelona, sancionado con “Multa de 30.000 pesetas y comiso de 3.000 francos suizos”. 

Cuando ocurrió el incidente, el joven Trías tenía ya sus 16 añitos, edad más que suficiente para enterarse de lo que ocurría en casa. Y más que en casa, en la familia, porque el BOE incluye junto al de su padre, el nombre de su tío carnal Ramón Trías Bertrán, que en Cataluña las cosas de dinero son siempre asuntos “de familia”, como dice Artur Mas, que también tuvo un padre con pasta en el extranjero, y es que un catalán rico y de derechas y nacionalista que no haya tenido un padre con pasta en Suiza es sencillamente un don nadie, un jardín sin flores.   

En fin, Don Xavier, que hay que prestar más atención a las cosas que se dicen, porque las palabras las carga el diablo y luego pasa lo que pasa. Sobre todo cuando fue Pujol quien tozudamente te mantuvo como candidato a alcalde hasta en tres elecciones municipales distintas, porque buena parte de tus conmilitones en CDC reprochaban tu escasa fotogenia para la cosa de la cartelería y tal, además de tus nulas capacidades para la oratoria. Pues eso, Xavier, desagradecido, que eres un desagradecido.


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