El Buscón

Canal Nou: ¿se pueden ganar elecciones con audiencias inferiores al 5%?

Pancarta de protesta por el cierre de la televisión autonómica valenciana
Pancarta de protesta por el cierre de la televisión autonómica valenciana Efe

Según algunos periodistas y tribunos, el aparato del Partido Popular ha reprochado a Alberto Fabra haber eliminado una televisión y una radio dóciles a pocos meses de unas elecciones, las del Parlamento Europeo, que se presentan difíciles. Uno de estos tribunos tituló su artículo “Alberto Fabra cava la tumba del PP con el cierre de Canal Nou”.

Los políticos y los periodistas, sobre todo los periodistas amigos de los políticos, tienden a confundir la realidad con los titulares de prensa o las imágenes de la televisión y, también, a creer que los medios de comunicación son capaces de modelar la sociedad y de ganar elecciones. Quizás eso pasase en los años 70 y 80, cuando sólo había un canal y medio en toda España. Algunos de los episodios de dirección de la población a través de la pequeña pantalla fueron: el discurso de fin de campaña Adolfo Suárez contra el PSOE en 1979; la supresión de La Clave por el director general de RTVE nombrado por Felipe González, José María Calviño, para evitar que se hablase de la corrupción socialista; y la aparición de las siglas PSOE cuando Emilio Butragueño marcó un gol en el Mundial de 1986, días antes de unas elecciones generales. Hoy, con Internet, Twitter y YouTube, las audiencias están fragmentadas y son tan diversas como divergentes.

La realidad es que el PP valenciano gana elecciones con mayoría absoluta desde 1999 con unas audiencias menguantes para la televisión regional. En mayo de 2011, el PP obtuvo un 50% del voto válido y 55 escaños con una audiencia registrada ese mes en la Comunidad Valenciana de un 5,6% para Canal 9.

Las audiencias de agosto pasado ofrecidas por la Forta (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos) en su web muestran que, de los ocho entes televisivos que las han difundido (Cataluña, Andalucía, Madrid, Galicia, País Vasco, La Mancha, Murcia, Baleares y Valencia), es RTVV el que registró menor cuota de pantalla en su comunidad: un 4,8%. Además, le superaron Antena 3, Telecinco, TVE 1 y Cuatro.

Si fuese cierta la afirmación de que los resultados electorales están determinados por la propaganda emitida por las televisiones autonómicas, hay que felicitar a Eduardo Zaplana, Francisco Camps y Alberto Fabra por haber conseguido mayorías absolutas con un tambor que en realidad es una flauta.

Lo mismo se puede aplicar al PP de Madrid y a Telemadrid. Con un share decreciente (6,5% en agosto) en la cadena de televisión cuyos directores generales nombró, Esperanza Aguirre sacó varias mayorías absolutas.

En cambio, con un Canal Sur omnipresente en Andalucía, controlado por el PSOE desde su fundación y con más de un 10% de cuota, el PP consiguió ser el partido más votado en marzo de 2012.

Las audiencias no dejan de ser curiosas. Cuatro, la versión en abierto de los progres de Canal+, emitió sin sonrojo el programa Cuarto Milenio desde el principio de su funcionamiento, en noviembre de 2005, pero el buque estrella era el telediario de Iñaki Gabilondo, Noticias Cuatro. En poco tiempo, el programa dedicado a los OVNIS y los fantasmas tuvo muchos más espectadores que las noticias objetivas, asépticas y solidarias de Gabilondo. Éste y su noticiario duraron hasta finales de 2009, mientras que Iker Jiménez sigue frente a las cámaras.

Con su decisión de cerrar RTVV, curiosamente reclamada desde hace años por socialistas como José Blanco y Ximo Puig, Fabra ha conseguido más tiempo en el aire y más apoyos que si la hubiese mantenido abierta. Las confesiones de manipulación hechas por conocidos periodistas de la cadena incluso pueden volverse en contra de éstos más que contra la Generalitat.

La respuesta la conoceremos dentro de unos meses.


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