El Buscón

La mala vida de los policías que protegen la casa de la 'vice'

Soraya Sáenz de Santamaría, en el último consejo de ministros.
Soraya Sáenz de Santamaría, en el último consejo de ministros. EFE

Permanecer vigilante horas y horas frente a la vivienda de una personalidad no sólo puede ser muy aburrido y cansado para los policías destinados a dar dicha protección estática, sino también duro, muy duro. Sobre todo cuando las condiciones en las que deben permanecer durante tanto tiempo, haga frío o calor, no son ni las adecuadas ni las más cómodas. Es lo que les ocurre a los agentes que tienen como misión proteger el domicilio de Soraya Sáenz de Santamaría. Al no tener un lugar habilitado en el edificio para permanecer resguardados durante tiempo, los diferentes equipos que se turnas pasan las horas sentados dentro de un vehículo situado junto a la fachada. Que tienen frío, pues se abrigan. Calor, pues bajan las ventanillas. Que la vegija aprieta, pues caminando al servicio público más cercano a aliviarse. La situación de estos agentes ha llegado a ser tan difícil que la Confederación Española de Policía (CEP) presentó el pasado jueves ante el director general, Ignacio Cosidó, una protesta para exigir que se corrija la situación. No piden que la 'vice' se cambie de casa, simplemente que Interior estudie cómo habilitar un lugar donde los agentes puedan desempeñar su trabajo sin tantos problemas y penalidades.

Lo cierto es que no es la primera vez que los policías que protegen a un ministro se encuentra con un problema similar. Durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, también sufrieron idénticas calamidades los agentes a los que les tocó en 'suerte' custodiar las viviendas de las que fueran ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, y del titular de Interior y Defensa, José Antonio Alonso. Sus escoltas debían ir a una gasolinera cercana para poder ir al servicio. Y así, día tras día...

Más problemas han causado otros altos cargos. El ahora líder de Foro Asturias e integrante de varios de los gobiernos de Aznar, Francisco Álvarez-Cascos, llegó a ser acusado por sus escoltas en quejas oficiales de faltarles el respeto, saltarse semáforos en rojo cuando conducía y un largo etcétera que llevaron a muchos de ellos a pedir el traslado. Uno llegó a reflejar en una nota a sus superiores su “profunda tristeza y amargura” por el trato que recibía. Otra personalidad de 'grato' recuerdo policial fue la titular de Fomento, la socialista Magadalena Álvarez. Esta irritaba a sus escoltar al hacerles cargar con sus pesadas maletas por el aeropuerto cuando viajaba, además de montar a sus amigos en el coche blindado, donde sólo puede viajar la personalidad.

El ex ministro de Justicia y ex presidente del Congreso, Federico Trillo, exigía a sus escoltas que le colocaran el abrigo. Además, su afición al submarinismo obligó a la Policía a destinar a un GEO para que lo acompañara en sus inmersiones. También problemas con los deportes ocasionaba el que fuera ministro de Trabajo, Jesús Caldera, cuyas habituales y largas marchas por los montes de su Salamanca natal obligaron a diseñarle un escolta de agentes con alta preparación física. Además, éstos lo acusaban de “racanearles” los gastos.

Incluso la todopoderosa vicepresidenta económica de Zapatero, Elena Salgado, ocasionaba quebraderos de cabeza a su equipo de seguridad. Sus escoltas se quejaron de que se ‘escapaba’ aprovechando que la vivienda donde residía tiene varias salidas a la calle. En una de ellas, le robaron el bolso en El Retiro. Por ahora, Soraya no da problemas de este tipo.


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