El Buscón

Los verdaderos motivos por los que el papa suspendió su viaje a España

     

El Papa Francisco
El Papa Francisco Gtres

El papa Francisco dedicó a Ávila un'Bienvenido míster Marshall' del que la vieja ciudad castellana aún no se ha recuperado. Estaba todo previsto. La catedral, la universidad (donde hace un tiempo se recibió a Zapatero en un acto académico delirante y casi surrealista), el Ayuntamiento, los hosteleros, los bares, los alrededores... Todo estaba preparado para acoger al Santo Padre en torno al 28 de marzo al objeto de conmemorar el quinto centenario de Santa Teresa. Hoteles, hospederías, autocares, restaurantes... el negocio habitual en estos casos estaba servido. Nada moviliza tanto como una visita del Pontífice.

Lo sigue 'muy de cerca', desde lejos

Pero de pronto, el gran chasco. La Santa Sede enviaba un comunicado al presidente la Conferencia Episcopal en el que comunicaba que "no está prevista la visita del papa Francisco a España durante el año 2015". En la carta en cuestión se mencionaba que el Santo Padre sigue "muy de cerca" estas celebraciones en honor de Santa Teresa y ruega a Dios "que se produzcan abundantes frutos de vida cristiana". La fórmula tradicional para declinar una invitación.

Rotunda decepción en la Iglesia española, en los fieles, en los seguidores de la Santa escribidora, que los hay a miles... Se había dado por hecho esta visita y, súbitamente, la cancelación. Desde la Conferencia Episcopal se justificó el plantón argumentando que el año en curso está erizado de citas electorales en España y que un desplazamiento del Santo Padre podría interferir en el curso de los acontecimientos o incluso ser objeto de críticas. Esta es la versión semioficial con que se descolgaron los obispos. Algo tenían que decir.

Lo que en principio era tan sólo un desplazamiento a Ávila, unos cuantos políticos y caciquillos de provincias intentaron convertirlo en otra cosa bien distinta

Pero este Buscón ha escuchado en fuentes del obispado español otra historia, bien distinta. Por la calle Añastro, sede de la Conferencia, se dice que en el Vaticano estaban hasta más arriba del solideo con las presiones, los manejos, las sugerencias y las peticiones que les llegaban desde instancias del Gobierno español en torno a este desplazamiento papal.

La clave es que se pretendía que, amén de Ávila, el pontífice viajara a Madrid, para así celebrar algún tipo de acto o de audiencia con representantes del Ejecutivo o con altas instancias. Se le quería cargar tanto la agenda que, al final, en la Santa Sede dijeron basta.

Lo que en principio era tan sólo un desplazamiento a Ávila y una ceremonia en honor a la Santa Universal, unos cuantos políticos y caciquillos de provincias intentaron convertirlo en otra cosa bien distinta. Un purpurado español, con excelentes relaciones vaticanas, hablaba de la persecución de que era objeto por parte de una enorme caterva de políticos que pretendían hilvanar la agenda del Santo Padre. Un disparate. En el Vaticano se agotaron las dosis de paciencia. Y se acabó. Santa Teresa tendrá que esperar otros quinientos años.Bergoglio viajará este año a Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uganda, República Centroafricana, Nueva York, Filadelfia, Washington... y quizás México. Lo de Ávila, tan cerca, y que con tres horitas habría cumplido con la venerable santa castellana, tendrá que esperar. En España, además, hay un gobierno de derechas y, de acuerdo con lo escuchado en alguna alta sacristía, estas cosas ahora se tienen en cuenta en el Vaticano. Seguro que no pero... este Papa es toda una sorpresa andante.


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