El Buscón

El rey y la 'vieja política' se dedican un homenaje con huevos estrellados

José María Aznar, Mariano Rajoy, Juan Carlos I, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.
José María Aznar, Mariano Rajoy, Juan Carlos I, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. EFE

La 'dolorosa' corrió a cargo de Rajoy, que era el convocante. Una cena informal en Casa Lucio para rendir un homenaje informal, casi de tapadillo, al rey emérito, en torno a su plato favorito: los huevos estrellados más famosos de la Cava Baja y alrededores.

Se habían encontrado los cinco comensales en el trigésimo aniversario del ingreso de España en la CEE, un acto solemne celebrado la semana pasada en el Teatro Real y que permitió contemplar al rey junto a su padre y a los cuatro presidentes del Gobierno español. Una imagen nada frecuente, de las que tanto le gustan a Albert Rivera, presidente de Ciudadanos y enamorado de estas estampas tan made in USA.

Una respuesta unánime

Rajoy convocó, eligió el sitio, del agrado de Su Majestad, e invitó a sus predecesores. Todos respondieron que sí, con mayor o menor entusiasmo. Le cuentan a este Buscón que fue don Juan Carlos quien, tan sumamente campechano, se encargó de romper el hielo en los prolegómenos de la velada. Había llegado el último al restaurante, quizás prerrogativa real o problemas con la puntualidad de quien ya no está atado a las agendas. Y comentó entonces, el homenajeado, algunas de sus excursiones gastronómicas por los mejores fogones de España y alguno otro del extranjero a las que se ha dedicado este año.

Felipe González, buen conversador, se sumó rápidamente al protagonismo de la tertulia. El rey padre y González siempre se han llevado muy bien. Rajoy formó el trío de los tertulianos más habladores. Tenía a su izquierda al monarca y enfrente a Felipe. A su derecha no miraba demasiado. Allí estaba Aznar, quien hace unos días le había dedicado una sonora bofetada al PP en la portada de ABC. La displicente actitud del partido para con su esposa, la exalcaldesa Botella, parece el motivo del enorme enojo.

Pero Aznar tenía en frente a Zapatero, el único descorbatado de la velada, es decir, algo despistado en cuanto a la indumentaria. Decía Oscar Wilde que el primer signo de madurez de un hombre es saber vestirse para la ocasión. Pues Zapatero, ni eso.

Superado el trámite de los entrantes, a base de jabugo y langostinos, atacaron los comensales los famosos e inevitables huevos estrellados y la correspondiente ensalada. La charleta abandonó los prolegómenos de cortesía y se adentró luego por uno meandros más severos, de actualidad política, la crisis, Grecia y lo demás. También Zapatero, en su línea, abordó el asunto de Podemos, partido del que es inspirador y muy fan.

Todo se desarrolló en un ambiente amable y hasta alegre, con momentos de humor, animados por el rey padre, y en un clima de cierta cordialidad, dadas las circunstancias. Por parejas, ni los del PP se soportan entre ellos ni los del PSOE se toleran entre sí. Pero era la noche de la 'vieja política', una velada de jubiletas, salvo Rajoy, con un toque de nostalgia crepuscular. Don Juan Carlos, que abdicó hace un año, está quizás a la espera del homenaje de Estado que es posible que piense que le corresponde. Pero no están los tiempos para esas vainas, como dirían por el Caribe, zona geográfica que el monarca también ha visitado en sus correrías de rey jubilado. Terminada la cena los asistentes todavía siguieron la conversación en la calle, entre la sorpresa de los paseantes. Alguien captó el instante en su móvil y lo remitió a algún medio. Las fotografía oficial de la cena corrió a cargo de la Zarzuela, que la distribuyó a la agencia Efe para que la distribuyera entre sus clientes. Felipe González salió disparado. Era el que más prisa tenía.


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