No se comentó nada acerca de las Malvinas

La reina Isabel II de Inglaterra recibe al Papa Francisco en audiencia privada...¿o era al revés?

La monarca británica trajo como ofrenda una cesta de productos biológicos, “cultivados en Palacio”, que incluía desde miel y jugo de manzana, hasta una buena botella de Whisky escocés. “Confío en que no reciba a menudo este tipo de regalos”, comentó Isabel II.

El Papa Francisco (d), cabeza de la Iglesia Católica conversa con la reina Isabel II (i), gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra.
El Papa Francisco (d), cabeza de la Iglesia Católica conversa con la reina Isabel II (i), gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra. EFE

Visita express y de laxo protocolo la que brindó la Reina Isabel II de Inglaterra al Papa Francisco este jueves, cuando se cumplían 14 años de su último viaje al Vaticano. 30 minutos de encuentro, de los que apenas 17 fueron en privado, sirvieron para que los dos cabezas de Iglesia -Católica y Anglicana- se conocieran por primera vez, después de que una gastroenteritis de la monarca frustrase el intento programado para el año pasado. A pesar de que el encuentro tuvo lugar en la Santa Sede, las anécdotas a las que dio lugar y la manera de narrarlo de algunos periódicos británicos planteó serias dudas acerca de quién concedía audiencia a quién.

“Siento haberle hecho esperar”, fue lo primero que dijo la Reina al Papa, aunque no se refería a la cita cancelada un año antes, sino a los 15 minutos de retraso con los que llegó al Vaticano, acompañada de su marido el duque de Edimburgo. Y eso que el bueno de Francisco había suspendido la siesta vespertina que le recomiendan sus médicos. “Estábamos teniendo un agradable almuerzo con el presidente Napolitano”, añadía la monarca como si tal cosa. Y es que en este caso, el protocolo al que están acostumbrados los salones y galerías del Vaticano brilló por su ausencia. Ni vestido oscuro ni velo, Isabel II visitó al Papa Francisco con el mismo traje de chaqueta con tocado en tono malva con el que se dejaría ver en Ascot o Balmoral.

“El nivel de protocolo será mucho menor al de ocasiones anteriores”, confirmaba hace días un oficial británico al periódico ‘The Telegraph’. Aunque el Santo Padre planeaba recibir a la monarca en su residencia de la Casa Santa Marta, finalmente se optó por un encuentro en el estudio del Papa contiguo al Aula Nervi para así evitar posibles contratiempos con las escaleras de entrada.

La monarca británica trajo como ofrenda una cesta de productos biológicos, “cultivados en Palacio”, que incluía desde miel y jugo de manzana, hasta una buena botella de Whisky escocés. “Confío en que no reciba a menudo este tipo de regalos”, comentó Isabel II dándose importancia, a lo que su Santidad respondió con un “queremos que se sienta como en su casa”.

Por su parte, el Papa Francisco regaló a la reina un mapa mundi con una cruz de plata para su bisnieto, hijo de los duques de Cambridge, con el que comparte nombre de pila. Además, le ha obsequiado con un facsímile de un decreto del año 600 que extiende el culto a San Eduardo, rey de Inglaterra que fue conocido como 'el Confesor'.

Malvinas, tema tabú

No hubo mención alguna al tema que ha tensionado en el último año las relaciones entre Buckingham y el Vaticano, que no es otro que el de las islas Malvinas (en boca del Papa Francisco) o las Falkland Islands (si lo menciona la Reina). El Sumo Pontífice mantuvo recientemente un encuentro con la presidenta argentina Cristina Kirchner, que le pidió que intercediera entre el Gobierno de Buenos Aires y el de Londres en tan espinoso asunto.

El Papa Francisco, que hace unos años como arzobispo de Buenos Aires pedía públicamente que el archipiélago volviera a ser argentino, ha tenido que moderar su postura al respecto y adoptar la neutralidad del Vaticano. “La Santa Sede ha sido clara con nosotros respecto a su neutralidad en el conflicto”, afirman fuentes diplomáticas británicas.

100 años de relaciones con la Santa Sede

La reina Isabel II no se prodiga en los viajes al extranjero, y mucho menos en el mes de abril, cuando celebra su cumpleaños. Su último viaje oficial tuvo lugar en 2011, cuando visitó Australia, y en la agenda para este año solo figura otro viaje pendiente, el que la llevará a Francia en junio para rememorar los 70 años del desembarco de Normandía.

Se trata del séptimo encuentro que ha mantenido la reina con un Sumo Pontífice, y que coincide con el centenario del restablecimiento de relaciones cordiales entre Reino Unido y la Santa Sede tras siglos de cisma. Anteriormente, mantuvo audiencias con Pío XII (1951), Juan XXIII (1961), Juan Pablo II (1980, 1982 y 2000) y Benedicto XVI (2010).


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