El Buscón

Las historias de Arias-Cañete que Javier Arenas maneja para frustrar su salto a Europa

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Sabido es que no hay peor cuña que la de la misma madera, apotegma comparable en su efectividad a aquella famosa frase, dicen que pronunciada por Konrad Adenauer, según la cual “hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”. En efecto, los enemigos más encarnizados, disfrazados tras la sonrisa de la traición, suelen estar en el seno de un mismo partido, y salen a flote cuando en el horizonte se avista algún gran empleo o colocación con dinero y oropel suficiente como para despertar el apetito de varios conmilitones al mismo tiempo. 

Es lo que le ocurre ahora al ministro de Agricultura, Alimentación y otras hierbas, el rico y atildado Miguel Arias Cañete, que en el epílogo de su vida política aspira a ocupar plaza en el Parlamento Europeo y, si es posible, en alguna Comisaría en Bruselas. Al puesto de parlamentario aspira también -además de Jaime Mayor Oreja, cuyo candidatura ha ganado enteros en las últimas jornadas-, un peso pesado en el PP como es Javier Arenas, eterno y fracasado aspirante a la presidencia de la Junta de Andalucía y amigo personal del presidente Rajoy, a quien “salvó la vida” en el congreso del PP de Valencia de 2008. 

Arenas, desubicado y con todo el futuro a la espalda, ve la salida a Europa como una ocasión pintiparada para cerrar su carrera política con un sueldo que, sumadas gabelas varias, supera los 8.000 euros al mes durante cinco hermosos años, que podrían ser 10 si, como cabeza de lista, repitiera candidatura en la siguiente ronda. Cañete, amigo personal también de Rajoy, aspira a algo más: a ocupar una de las Comisarías importantes en Bruselas, un puesto acorde con su perfil político pero, sobre todo, técnico. 

Y ahí tenemos la guerra larvada entre los candidatos. El caso es que al jerezano de adopción que hay en Cañete le están empezando a sacar algún que otro trapo sucio, dicen las malas lenguas que procedente del entorno de un Arenas que nunca se ha llevado bien con el marido de Micaela Domecq y Solís-Beaumont. El hilo del ovillo apunta al bunkering en Gibraltar y Bahía de Algeciras, actividad legal aunque moralmente cuestionable en un ministro de Medio Ambiente, consistente en el suministro de carburante desde gasolineras flotantes a los barcos que cruzan el Estrecho, y que ha sido un punto caliente en el reciente conflicto mantenido entre España y el Reino Unido a propósito del Peñón. 

La regulación del bunkering, con la introducción de nuevas normativas para el ejercicio de la actividad, ha sido utilizada como medida de presión del Gobierno de Rajoy contra el Peñón. El asunto no pasaría de la anécdota de no ser porque uno de los grupos empresariales que operan como gasolineras flotantes en la Bahía de Gibraltar pertenece en parte a Cañete, seguramente el político con más patrimonio del actual Ejecutivo. El PSOE intentó semanas atrás que explicara en el Congreso sus negocios en las gasolineras flotantes algecireñas y ceutíes. Sin éxito.

Las amistades peligrosas de Miguel Arias Cañete

Cañete, presidente de Petrolífera Ducar y dueño de un paquete accionarial en la misma (también participa en Petrologis Canarias), abandonó el cargo el 3 de febrero de 2012, un mes después de ser nombrado ministro, para dejarlo en manos de su cuñado Miguel Domecq Solís. Petrolífera Ducar cuenta con depósitos de combustible tanto en aguas de la Bahía de Algeciras como en los muelles de Gibraltar y de Levante en Ceuta, distribuyendo fuel a las compañías que repostan en esas aguas. 

Oír, por eso, decir a Arias Cañete que pondrá “todo mi empeño en luchar contra la contaminación de nuestras costas” suena un poco a broma. Directa o indirectamente socio de Arias en los depósitos de combustible del Estrecho y de Canarias es un tal Luis Javier Sánchez Navajas, íntimo amigo desde los tiempos en que el ministro trabajó en la delegación de Hacienda de Jerez de la Frontera. Parece que hay en marcha una investigación sobre la peculiar forma en que Sánchez Navajas, al parecer dueño también de gasolineras en Andalucía, y otra serie de amigos ricos de don Miguel (Manuel Guerrero Pemán y otros) pagan el combustible que consumen sus barcos de recreo, en un intento de ahorrar un dinerillo con el gasoil. Y de esto sabe Arenas bastante. 

Arias Cañete y Juan Pedro Cosano defendieron a los Sánchez Navajas en el escándalo de la Alcoholera del Puerto de Santa María (donde en agosto de 1988 se produjo un explosión, con posterior incendio, que segó la vida de 8 trabajadores), un caso donde los letrados consiguieron salvar al acusado de un presunto fraude fiscal por importe de 11.500 millones de pesetas. Desde aquel éxito, Cañete se volvió íntimo de Sánchez Navajas (para sus hijos, el hoy ministro de Agricultura era “el tío Miguel”), hasta el punto de pasar vacaciones en familia, en España y el extranjero, y numerosas estancias en el barco por toda la costa, con frecuentes amarres en Gibraltar. Siempre gratis total.  En el barco de Navajas ha navegado también María Dolores de Cospedal y su marido, Ignacio López del Hierro (extremo este negado con rotundidad por el aludido, en llamada a este diario a primera hora de la tarde, pero que sigue confirmando la fuente). 

Parece que Arias Cañete se distingue también por su amistad con el hoy imputado Joaquín del Rivero (del que López del Hierro fue siempre fiel escudero), ex Bami, ex Metrovacesa, a quien ayudó, siempre en la sombra, a lograr recalificaciones de terrenos por media España y parte del extranjero. A Miguel le encantaba la fiesta anual que Del Rivero daba en su enorme mansión en Vistahermosa, en El Puerto de Santa María. También los paseos en el coche de caballo de Sánchez Navajas en la feria de Jerez. ¡Compañeros de partido!


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