El Buscón

El debate de Antena 3 que no quiso Rajoy: un regalo envenenado de Moragas a Soraya

Sáenz de Santamaría se enteró casi por la prensa. El equipo de campaña que dirige Moragas decidió incluirla en el debate televisivo de Atresmedia sin que la vicepresidenta fuera consultada. Un regalo envenenado, según algunas fuentes, que Soraya intentará revertir a su favor.

Soraya Sáenz de Santamaría.
Soraya Sáenz de Santamaría. EFE

Sáenz de Santamaría no fue la última en enterarse, pero casi. El equipo de campaña que dirige Jorge Moragas, decidió incluir a la vicepresidenta en un par de debates televisivos a los que Rajoy había renunciado acudir. Nada se le había comunicado a Soraya, que conoció tal circunstancia casi de rebote, de acuerdo con lo que trasciende en fuentes de Génova que comentan a este Buscón el supino enojo (por allí dicen 'cabreo') de la vice al enterarse de la movida. 

Casi todo se hizo a sus espaldas. Moragas tiene plenos poderes, hace y deshace, en la sombra, desde sus despachos de Génova y Moncloa. Rajoy no quería un debate a cuatro, no quería aparecer en el 'tres contra uno' en el que tenía todo que perder. Ese es también el criterio de su jefe de campaña y aún el de Arriola, otra de las voces más escuchadas por el presidente. Ni Pablo Casado ni Javier Maroto ni, según dicen, Andrea Levy, eran partidarios de ausentarse en ese debate, el único en el que coincidirían los cuatro cabezas de cartel. La consigna es: "No habrá sillas vacías por parte del PP".

"¿Pero alguien puede decirme en qué debates me habéis apuntado?", cuentan que clamaba, con el tono de voz algo elevado, la vicepresidenta

Moragas ya había dicho que 'no' al impulsado por el grupo Prisa, en su variante de internet. El jefe de Gabinete de Rajoy había ofrecido también a Sáenz de Santamaría como suplente, a lo que Cebrián, soberbia supina, se cerró en banda de muy malos modos. Tanto, que incluso lo difundió de mala manera en forma ostensible en todos sus medios. No querían a la vice, querían al presidente. Pero Moragas no, y dio el nombre de Soraya. Y la segunda de Moncloa, hasta entonces valedora y amparadora de Prisa, de acuerdo con todas las versiones, cayó en desgracia para "el poder fáctico fácilmente reconocible" fundado en su día por Polanco.

De la necesidad, virtud

"¿Pero alguien puede decirme en qué debates me habéis apuntado?", cuentan que clamaba, con el tono de voz algo elevado, la aludida, muy poco amable en sus expresiones cuando está enfadada, según comentan algunos de sus más próximos. Hasta varios periodistas se habían enterado antes que ella. 

Pese al feo ostensible que implica el no haber sido consultada sobre asunto de tanta trascendencia, algunos de sus asesores le hicieron ver el lado bueno del asunto. Es Soraya quien va a debatir con los cabezas de cartel de las otras tres formaciones en disputa, pese a que ella sólo es número dos por Madrid. Es Soraya quien va a aparecer, junto a Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, como un miembro más de esa generación que va a gobernar España a la vuelta de muy poco. Es Soraya quien, a lo mejor, tendrá que negociar con Ciudadanos qué se hace con Rajoy si el PP no logra superar los 120 escaños y hay que buscar socios o apoyos. En suma, es Soraya quien aparecerá ante su partido y ante toda España como la sucesora natural de Rajoy. Ni Feijóo, ni Cospe, ni siquiera el alcalde de Santander, a quien jalean ahora algunos periodistas agradecidos.

Pero no todo el mundo comparte este argumento. Ni en Moncloa ni en Génova. Es más, hay voces de enorme relevancia que hablan estos días del 'regalo envenenado' de Moragas a Soraya. Aparecerá, sí, en un debate con los tres 'top' rivales. Pero será un cara a cara algo devaluado. Sin Rajoy, todo será como el ensayo general de un debate que nunca existió. Y hay otro asunto a destacar. Soraya puede vencer, lo que supondrá un serio impulso a sus aspiraciones políticas de todos conocidos. Pero su victoria será a mayor gloria de Rajoy, que, al cabo, es el candidato. Y si Santamaría no logra salir bien del debate, hay ya gente que le está preparando su obituario político. 

Rajoy no da puntada sin hilo. El día 7, mientras los tres candidatos se sientan en la tele/internet de Cebrián junto a una silla vacía, el presidente del Gobierno estará en una silla bien visible, en Tele5 junto a Pedro Piqueras, en una entrevista en el informativo más visto de las televisiones nacionales. Y mientras Soraya se la juega en Antena 3, ella sola contra tres primeros espadas, hábiles todos en la tertulia, los platós, los micros y las cámaras, Rajoy estará tan ricamente con María Teresa Campos, con Bertín Osborne, con los del fútbol de Pepe Domingo, contemplando plácidamente la jugada.  


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba