El Buscón

Las 48 botellas de buen vino de Bárcenas o cómo quedarte con regalos que no son tuyos

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Luis Bárcenas, en una foto de aquellos tiempos en los que aún estaba libre.
Luis Bárcenas, en una foto de aquellos tiempos en los que aún estaba libre. EFE

El 'caso Bárcenas' no es sólo el mayor escándalo político financiero de la historia de España, sino también un vodevil en el que, como acaba de descubrir este Buscón, corre el vino, el buen vino, a raudales. Lo digo por un pequeño detalle que aparece en uno de los últimos informes de la UDEF, esa unidad policial a cuyos agentes los dirigentes del PP harían vudú con mucho gusto. En concreto, al que detalla esas obras que se acometieron en la sede principal del partido en Madrid y que, a la vista de lo que costaron, fueron dignas de Ramsés I. Tantos euros invirtieron los 'populares en dejar bonitos los despachos de sus dirigentes que, como apunta el juez Pablo Ruz desde hace tiempo en sus autos, no les quedó más remedio que echar mano de la caja 'B', esa donde se guardan los ahorrillos de los que Hacienda no debe enterarse.

Lo cierto es que el informe, denso y extenso -más de 250 folios-. tiene detalles curiosos, de esos que te arrancan una sonrisa o un ¡qué morro! casi cariñoso. A este humilde Buscón le ha llamado uno especialmente la atención por cómo retrata a Luis Bárcenas, el que fuera todopoderoso tesorero de Génova 13 y aficionado a acumular dinero en Suiza en su tiempo libre. Ocurrió en abril de 2008, cuando el 'caso Gürtel' ya se investigaba en secreto, pero aún faltaban meses para que se ordenaran las primeras detenciones. En aquellos días, el propietario de la empresa que hizo las obras en la sede 'popular', el arquitecto Gonzalo Urquijo, quiso quedar bien con el hombre de las 'pelas' del partido y decidió enviarle de regalo 24 botellas de vino a 60 euros la pieza. El mensaje que debía acompañar el presente era: "Estimado Luis, espero que disfrutes de este estupendo vino. Un saludo. Gonzalo Urquijo". 

Durante una serie de correos se descubre cómo una empleada del estudio de arquitectura y una responsable de una conocida tienda de vinos de la capital intercambian mensajes sobre fechas de entrega, precios y otros pedidos, así como la confirmación de que el líquido regalo había llegado al domicilio particular de Bárcenas y que la empleada de hogar del matrimonio lo había recibido. ¿Todo correcto? Pues no. Tres días después la 'currita' de la empresa que hizo las obras en la sede del PP envía un mensaje a su interlocutora en la vinoteca para advertirla que "ha habido una confusión con el vino, era el Viña de Olivo, el que aparece en vuestra web a 59,70... Hay que retirar y entregar el bueno al señor Bárcenas".

La receptora del mensaje se puso manos a la obra y, ante la falta de 'stock' del Rioja Contino Viña del Oliva Reserva, el vino en cuestión, se ofrece a solucionar el gran fallo en sólo dos días. Y así hicieron, aunque se encontraron con una sorpresa. Bárcenas recibió el preciado caldo, pero no devolvió las otras botellas recibidas, por lo que la tienda le remitió a la empresa del arquitecto una factura "para el abono de las botellas que no nos ha devuelto el señor Bárcenas". Los chicos de la UDEF, que no pasan una, reflejan el 'morro' del extesorero del PP con esta frase: "Se deduce que Luis Bárcenas se queda con las 24 botellas remitidas inicialmente por error y con las enviadas posteriormente".

Pero que no se preocupe el lector, que ello no supuso mella en la relación del extesorero con el arquitecto de cabecera del PP. De hecho, unos meses después, en Navidades, Gonzalo Urquijo le volvió a enviar un regalo en forma de vino. Y, como siempre, más de una caja... Que son 24 botellas 'no devueltas' en el millonario contrato para reformar la sede de Génova 13. Una nimiedad.


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