A veces ocurren fenómenos comerciales que no tienen ni pies ni cabeza. El último caso digno de estudio, el furor por la crema antiarrugas Q10 de Cien, la marca que fabrica para Lidl. Puede ser que haya sido elegida la mejor en un estudio de la organización de consumidores OCU. Puede ser que sólo valga 3 euros cuando sus competidoras valían hasta 100. Puede ser que su vuelta haya sido anunciada en televisión como la de un producto exclusivo y único, y que se haya fabricado un millón de unidades para que nadie se quede sin ella. Pero lo experimentado este jueves en algunos de los establecimientos Lidl fue surrealista.

Ocho y 45 de la mañana. Quedan 15 minutos para abrir las tiendas y un buen número de personas se agolpa a las puertas del Lidl, con la intención de acaparar cuantas más cremas mejor. Como en el caso de este establecimiento de Usera (Madrid), se tuvo que establecer un control para que no se las llevaran todas, y limitar a 4 por persona el número de cremas Q10 de Cien que se podían comprar.

Los resultados de la Q10 apenas son visibles al ojo humano, pero eso no impide a las ancianas comprar el producto con esperanza

Un poco más tarde, más allá de las 10 y media de la mañana, en otro supermercado de la capital la situación era absolutamente caótica: ya no quedaban cremas en los lineales del establecimiento y un operario sacaba un carrito de transporte industrial para repartirlas, directamente, desde él, pues no le dejaban tiempo ni siquiera a colocarlo en las estanterías. Pero lo más sorprendente era ver cómo mujeres muy ancianas, con la cara absolutamente arrugada como corresponde al paso de la edad, hacían acopio de la Q10 como si el mundo se fuera a acabar o, lo que es peor, como si realmente su aplicación en cantidades ingentes fuera a solucionar los efectos visibles en su rostro del paso del tiempo. Porque hay cosas que, por mucha tecnología cosmética que se aplique, ya no tienen solución.

Como indicó este periódico en verano atendiendo a fuentes de la OCU, los resultados que puede producir la Cien Q10 no son milagrosos. Es decir, se reducen levemente las arrugas pero son mejoras medidas por métodos científicos por lo que apenas son visibles al ojo humano.

En definitiva, para quien quiera saber algo más sobre esta crema y sus presuntas propiedades, este Buscón travieso pero informado recomienda leer este artículo sobre ella en un blog especializado. ¡Salud y belleza para todos!


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