El Buscón

Cebrián se indigna con el ‘agitprop’ de CCOO y se prepara para una guerra de trincheras

El presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián
El presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián EFE

Juan Luis Cebrián ha dedicado tantas páginas de El País a sus enemigos que se podría publicar una antología de sus cabreos a través de una selección de artículos de este periódico. Por eso, resulta sencillo deducir que su último gran malestar lo tiene con CCOO, de quien ha sacado a la luz en los últimos días diversa información sobre el supuesto cobro de sobresueldos por parte de algunos de los delegados de su federación de banca, Comfia. A simple vista, esto podría parecer el fruto de una mera investigación periodística, pero desde Prisa aseguran a este Buscón que su intención va más allá. ¿Por qué? Porque esos artículos suponen una venganza hacia un sindicato que, últimamente, le ha revuelto el gallinero más de lo que ‘Janli’ está dispuesto a permitir. Y, por lo que ha podido escuchar este informante, el presidente ejecutivo de esta compañía tiene más fondo de armario del que tirar, en caso de que CCOO continúe haciendo ruido.

Este inquieto Buscón ha podido saber que Cebrián guardaba esta bala en la recámara desde hace muchos días; y que se ha decidido a dispararla después de que Comisiones Obreras se erigiera como el claro protagonista de las reivindicaciones que se han sucedido durante los últimos días en la Cadena SER, a consecuencia del despido de algunos de sus periodistas más veteranos. Es cierto que ocupar una portada de El País por una corruptela, un escándalo o una canita al aire no supone hoy en día un trauma de las dimensiones que adquiría hace unos años, a juzgar por la pérdida de tirada, difusión e influencia del periódico progresista de referencia. Pero no deja de ser molesto que este medio de comunicación ponga en cuestión una determinada práctica, en este caso, el millonario reparto de complementos entre algunas decenas de sindicalistas.

Prisa mantiene varios frentes abiertos con CCOO. El que más ruido de sables ha levantado es el de la SER, pero el de su imprenta Pressprint (en la que se cuece un ERE) también amenaza con convertirse en una piedra en el zapato. Eso por no hablar de la marejada –con tendencia a convertirse en mar gruesa- que desde hace unos años está siempre viva en El País, donde los afiliados sindicales han protagonizado varias protestas, las últimas por la cada vez más notable presencia de colaboradores y trabajadores autónomos en las mesas de la redacción de Miguel Yuste.

Este Buscón ha puesto la oreja en la sede de CCOO en Madrid y ha escuchado que la publicación de los gastos en viajes y dietas de la Comfe –y de las aportaciones que ha recibido de diferentes agentes- supone todo un “ajuste de cuentas” por parte de Cebrián, pero están tranquilos porque el periodista que ha firmado estas informaciones, Oriol Güell, no ha incluido en sus artículos nada que pruebe que CCOO ha incumplido la ley. Eso sí, algún sindicalista reconoce que la elevada cuantía de algunos gastos los convierte en “poco éticos”.

Una visita procedente del otro lado del Atlántico

En medio de esta batalla contra los sindicatos, hace unas horas se ha presentado en Madrid el principal accionista individual de Prisa, el mexicano Roberto Alcántara Rojas, ese amigo de Cebrián que contribuyó hace unos meses a la salvación del grupo invirtiendo un buen capital (aunque mucho menos de lo esperado), que ahora parece que ha venido para pedir explicaciones por la guerra del fútbol que esta empresa ha perdido contra Mediapro. También ha reclamado datos sobre la compra de Digital Plus por parte de Telefónica, que está pendiente de un dictamen de Competencia que no la revocará, pero que podría imponer a la ‘teleco’ española algunas condiciones más que incómodas. ¿Está molesto el empresario centroamericano con la marcha del grupo?


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