El Buscón

Los excompañeros de Yáñez siguen sin creerse que sea testaferro de Bárcenas

"¿De verdad que es él? ¡Es que no tiene sentido!"

“¿Iván Yáñez con Bárcenas? ¿Pero estás seguro de que hablamos del mismo?” Así se expresan desde varias gestoras en las últimas semanas. En el mundo del asset management hay una verdadera consternación con la imputación del presunto testaferro de Bárcenas en todo este turbio asunto. Era una de las estrellas del sector y muchos lo conocían de antaño, por haber trabajado con él durante alguna temporada.

Comenzó, como tantísimos otros, en la vieja AB Asesores, una de las mejores canteras financieras. Ahí se fijó en él uno de los socios, Manuel Menéndez, quien, cuando fue fichado por Deutsche Bank, se lo llevó. Posteriormente, Menéndez subió aún más, marchándose a La Caixa, donde volvió a tirar de su alumno aventajado, colocándole en la mesa de tesorería.

Ahí estuvo un tiempo Yáñez, hasta que lo dejó y entró en la galaxia de los gestores estrella. Un movimiento habitual en la industria financiera, en el que muchas veces el manager se cansa de estar ganando dinero para su empresa y decide intentar ganarlo para él.

Algunas voces malintencionadas dejan caer que fue poco menos que despedido de la entidad catalana, pero con quien he podido hablar insiste en que “de eso nada, era un tío súper cotizado y con un montón de prestigio. Sabía un huevo, tal vez demasiado”.

Cuando montó esa especie de dream team de la gestión llamado Valórica, junto a otros como Cristóbal de Carranza (de Fonditel), Andrés Lantero (de Credit Suisse) o José Manuel Pérez Jofre (Mutua, ahora en Santander) pocos podían imaginar que aquello saldría mal. “A las primeras de cambio se fue al garete porque no hicieron lo que dijeron que harían con el control de riesgo de las carteras” dice un ex AB, bastante contrito con el asunto.

La caída del hedge fund fue la típica: “estos gestores estrellas llega un momento en el que levitan. Valórica se fue al traste por esto mismo. Hicieron una serie de operaciones, y el día en el que quien llevaba el control de riesgo les dijo que había que cerrarlas, los socios contestaron que no, que el mercado se estaba equivocando y que se daría la vuelta. Consecuencia: los clientes perdieron una pasta y el fondo tuvo que cerrar. En definitiva, caso típico. No es el primero ni será el último”.

No es eso lo que impresiona en mercado: “entiendo que saliera mal Valórica, pero ¿qué hacía con Bárcenas? Sigo sin creérmelo”. Son muchas las voces en el sector que alucinan. “Este tío era gestor y de los buenos, ¿cómo se metió en esto de meter y sacar dinero de las cuentas de un extesorero corrupto? ¡No tiene ningún sentido!”

Yáñez se justifica con que lo conoció a través de su padre. Lo demás, ya es conocido por casi todo el mundo. 


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