El Buscón

La Preysler y Florentino: de la final en Lisboa al besamanos de los reyes en Madrid

   

A todos les llamó poderosamente la atención verla allí, a la gran reina del 'glamour', a la musa profusa de la jet set nacional, envuelta en un chalequito de plumas, entre el gentío que llenaba las gradas del estadio. ¿Isabel Preysler (63 años) en el fútbol?, se preguntaban los asistentes a la final de la 'Champions' disputada entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en Lisboa. Allí estaba, en efecto, la Preysler en persona, la filipina más majestuosa del mundo del corazón, acompañada de sus hijas Ana y Tamara. Las tres, madridistas, o al menos, las jovencitas, ya que portaban unas bufandas merengonas que les sentaba muy bien. Una auténtica monada. Preysler, cuya afición por el balompié era hasta ahora desconocida (ni siquiera en los tiempos de Julio Iglesias), celebró con entusiasmo el logro de la décima para los blancos. Se encontraba en la zona de invitados distinguidos del club madridista, por donde pululaban algunos de los empresarios, periodistas y políticos habituales en el Bernabéu. Y Marichalar y Froilán, claro.

Semanas después, se produjo otra reaparición gloriosa de Isabel Preysler, esta vez en un ambiente mucho más adecuado a su perfil. Fue en el Palacio Real, en la recepción celebrada en honor al recién proclamado rey Felipe VI. A todos deslumbró, vestida de Elie Saab, con su simpatía desbordante y su elegancia superlativa. Pero lo más comentado fue que Isabel llegó en el mismo vehículo que Florentino Pérez (67 años), presidente del Real Madrid así como de la empresa ACS, junto a quien aparecía luego en las fotografías del besamos real, dos mil invitados, casi tres horas de cola. Florentino, todo un caballero, también acompañó en su auto a la hermosa dama tras la recepción. Como se sabe, Miguel Boyer (75 años) esposo de Isabel, se recupera de un problema de salud que sufrió hace dos años.

Algunas amistades de Preysler le comentaban a este Buscón que ella había coincidido en contadas ocasiones con el presidente madridista en algunas 'soirées' del denominado 'demi monde'. El presidente del Real no es muy dado a este tipo de festejos. Ni siquiera en tiempos de Pitina, su esposa. Pero cuando no tiene más remedio, dados sus cargos y responsabilidades, se persona donde se le espera y en ocasiones ha coincidido con Isabel o, directamente, han acudido juntos. Son buenos amigos, tienen amistades comunes y agendas que a veces coinciden, según le comentan al Buscón, que ahora se explica qué pintaba la popular Preysler en un partido de fútbol nada menos que en Lisboa.

 

 


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