El Buscón

Las relaciones entre Cebrián y Abril-Martorell se enfrían a velocidad de crucero

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Corren tiempos difíciles, muy difíciles, en el otrora invencible grupo Prisa. Y las malas lenguas que habitan en el edificio de Miguel Yuste están muy activas en los últimos días. Su rumor más candente y actual es que las relaciones entre el presidente ejecutivo, Juan Luis Cebrián, y su número dos, Fernando Abril-Martorell, se están enfriando a velocidad de crucero. Ya están casi heladas, aseguran. Tanto que más de uno y y de dos en conglomerado mediático dan por hecho que Abril-Martorell acabará huyendo a otra empresa, una vez cumplida su misión histórica de lograr la refinanciación de la astronómica deuda del grupo, cifrada en más de 3.200 millones de euros.

Este Buscón travieso y valiente no ha podido confirmar que la huida sea inminente, pero, gracias a sus micrófonos y espías en todas las redacciones, está en condiciones de asegurar que ambos mandamases del holding de medios ven las cosas de forma distinta y cada vez más alejada. Estas tensiones heladoras son lógicas, por otra parte, en un conglomerado mediático que ha perdido la influencia y el poder de antaño y ahora se ve obligado a ponerse en manos de bancos y fondos buitre. Peligrosas compañías para quienes siempre han pretendido dar lecciones de su presunta (y por supuesto nunca demostrada) superioridad moral, ideológica y periodística.

Muchos motivos

¿Cuál es el principal motivo de la glaciación de relaciones entre Cebrián y Abril-Martorell? Los espías no lo aclaran. Pero, como decíamos, razones no faltan en este grupo de comunicación. Unas cuentas horrendas, con 648 millones de pérdidas el pasado año, un escándalo sin precedentes que llevó a adelantar el anuncio del cambio del director de El País, un evidente arrinconamiento de la familia Polanco en el consejo de administración, una amenaza de ERE salvaje en la Cadena Ser, una eterna espera para conseguir la venta de Digital Plus, etcétera... Pero, sin duda, el endiosamiento de Cebrián debe ser el argumento principal que espolea las presuntas intenciones de Abril-Martorell, sobre todo teniendo en cuenta que, como es vox populi en el grupo y fuera del mismo, es el segundo quien ha diseñado y conseguido una refinanciación que parece obra de un mago de las finanzas.

Ahí está la clave del enfriamiento progresivo. Los parabienes y las felicitaciones fueron para el presidente cuando el verdadero muñidor del milagro que salva al grupo era y es el consejero delegado. Ya se escuchó que muchos en Prisa querían sustituir al número uno por el número dos, pero fracasaron. Ahora se está empezando a hablar de la marcha del segundo del barco, pero se desconoce con qué rumbo. En este marco, a este Buscón un tanto cotilla le cotillean que incluso ha habido recientes choques entre ambos implicados que han dejado boquiabiertos a unos cuantos... A veces los jefazos discusen y luego todo queda en nada. Otras veces, sobre todo en este mundillo de las empresas de comunicación, todo acaba en una grloriosa traición. Tiempo al tiempo.


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