El Buscón

Nunca es tarde para aprender: un recluso da lecciones de inglés a Díaz Ferrán en prisión

El expresidente de la CEOE pasa los días en la cárcel aprendiendo el idioma de Shakespeare, jugando a las cartas y tomando el sol en el campo de fútbol

Nunca es tarde para aprender... sobre todo cuando a uno lo que le sobra es tiempo. Y en prisión, si algo hay en abundancia, es precisamente eso, tiempo. Por ello, Gerardo Díaz-Ferrán, el expresidente de la CEOE que pasó en diciembre a adquirir la menos grata condición de recluso 'en activo' después de dejar Marsans como unos zorros, parece dispuesto a aprovechar lo único que parece tener actualmente en abundancia para subsanar sus carencias en filologías extranjeras con la inestimable colaboración de sus compañeros penitenciarios. Y es que este Buscón ha podido saber que el preso de la millonaria fianza está aprendiendo ahora inglés. Sí, como lo leen, ha decidido subsanar sus escasos conocimientos de la lengua de William Shakespeare con la ayuda de otro recluso del Módulo 1 de la cárcel de Soto del Real (Madrid) donde está encarcelado a la espera de que se celebre su juicio.

La curiosidad de este Buscón le ha permitido saber que el profesor del que es uno de los presos más famosos de nuestro sistema penitenciario es extranjero y de piel morena, pero aún no ha conseguido averiguar ni cuánto ni cómo paga Díaz Ferrán estas enseñanzas. Porque en prisión, donde el dinero en metálico no está permitido, la única forma de costear algo es gracias al peculio, algo así como una tarjeta de crédito que las familias  pueden rellenar semanalmente con un tope de 80 euros para que seres queridos puedan tomarse un café entre rejas, comprarse un paquete de pan de molde o completar su dieta con algo de embutido envasado del que está a la venta en los sencillos economatos del centro penitenciario.

¿Invitará el expresidente de la CEOE a su maestro con esa tarjeta? Ya nos enteraremos, porque la otra opción es que se lo cargue 'en cuenta' para cuando salgan de prisión, algo que, dada la merecida fama de moroso de Díaz Ferrán, este Buscón no haría si fuera el docente. Por muy preso que sea uno, eso de ser el último de una larga lista de acreedores, la que provocó con la quiebra del Grupo Marsans, no debe ser nada agradable.

Lo que si sabe seguro este Buscón es que Díaz Ferrán se ha adaptado más que bien a la rutina penitenciaria. Aquella crisis de ansiedad que sufrió al entrar en la cárcel de Soto del Real a comienzos de diciembre ya es sólo un mal recuerdo. A los pocos días estaba "como un campeón", según fuentes penitenciarias que recalcaban que se había adaptado "bien a la nueva situación". De hecho, es habitual verle relacionarse con otros reclusos, con los que suele ehar partidas a diferentes juegos de mesa, cartas principalmente, y pasear por el patio. También, cuando el tiempo acompaña, se le ve sentado al sol en el campo de fútbol del centro penitenciario. Tal vez haciendo tiempo hasta llegue la hora de recibir la siguiente clase de inglés. El saber no ocupa lugar, sólo tiempo.. y tiempo es, precisamente, lo que sobra cuando uno está encarcelado.


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