El Buscón

El escudo antiescrache del presidente del TC en su casa de Chueca: un portero, un policía y un escolta

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El presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, junto al Rey Juan Carlos.
El presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, junto al Rey Juan Carlos. EFE

Su llegada al cargo de presidente del Tribunal Constitucional hace tan sólo tres meses y su condición de quinta autoridad del Estado no han hecho a Francisco Pérez de los Cobos cambiar de domicilio por motivos de seguridad. El magistrado conservador, que fue propuesto por el PP para suceder a Pascual Sala pero que votó en contra de un recurso de la formación popular contra el matrimonio homosexual, reside en el popular barrio madrileño de Chueca, en pleno centro de la capital. 

El pasado abril, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, apuntaba a jueces y periodistas como posibles objetivos de escraches, a raíz de que miembros del PP como el parlamentario Esteban González Pons (luego también llegó el acoso a la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, o a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría) sufrieran estas intimidaciones en sus domicilios. "Después de los diputados, ¿quiénes serán los siguientes en ser acosados? ¿Los jueces, que pueden dictar sentencias que no gustan? ¿O los periodistas cuando vierten opiniones que no son del agrado de todos?", manifestó Fernández Díaz en una entrevista en un diario nacional. Esta posibilidad de que los magistrados sean coaccionados está presente en Interior y ello prueba el dispositivo anti-escrache que blinda la vivienda de Pérez de los Cobos, cuya recusación han intentado sin éxito la Generalitat y el Parlamento catalán por su militancia en el PP.

El portal de la residencia del magistrado en la calle Hortaleza está considerado "zona de seguridad". Pérez de los Cobos goza de lo que se denomina, en la jerga policial, "protección estática": un policía y un escolta (ambos de paisano e intercomunicados), además del portero de la finca, vigilan el perímetro de forma permanente, tanto si el presidente del TC se encuentra en su interior como si está fuera. El policía comparte dependencias con el portero y ello incomoda a algunas vecinos.

La relación de Pérez de los Cobos con el barrio de Chueca, icono de la cultura gay, va más allá. Al magistrado le gusta la literatura homosexual. Él mismo dio muestras de ello cuando el año pasado reconoció en la publicación Álabe (revista de la Red de Universidades Lectoras) que el tiempo de recreo que le dejaba su quehacer de jurista lo invertía en lecturas como la obra poética Eros es más, de Juan Antonio González-Iglesias. En este libro se halla el poema titulado Stripper vestido que trata sobre la desilusión que experimenta un travestí al bajarse del escenario: "Al vestirse ha hecho voto de pobreza/ Acaba de entrar en el tiempo lineal de la historia/ Ha intentado apagar la irradiación que emite el cuerpo pleno/ Procura administrar lo sobrenatural que preserva o presagia la suma de sus músculos/ Ignora de algún modo que en hebreo, en la Biblia, la idea misma de gloria está asociada al peso". Unos versos que, según Pérez de los Cobos, tienen "cosas espléndidas".   


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