El Buscón

El pequeño Nicolás quiso comprarle a Arturo Fernández tres colegios

   

Francisco Nicolás junto a Arturo Fernández
Francisco Nicolás junto a Arturo Fernández EFE

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como el pequeño Nicolás o Nicolasín, tenía una actividad frenética en los últimos meses. Por lo leído en las últimas semanas, tocaba todos los palos, todos los sectores de la economía española. Ahora se ha sabido que incluso quiso ser empresario de centros educativos de la mano de Arturo Fernández, uno de los hombres que mayor ridículo ha hecho en esta interminable saga/fuga del pequeño Nicolás, Fran para los amigos.

Es normal que Arturo se diga ahora muy enfadado con el niño. Fernández sospecha que Fran le copió el número de teléfono del rey Juan Carlos de su móvil. Cosas que se dan por normales entre amistades "viejas". Nicolasín, en efecto, conoce al todavía presidente de la patronal CEIM desde hace tiempo, desde que Nicolás se ofreció para ayudarle en la campaña electoral que debía revalidar su mandato al frente de la patronal madrileña.

Pronto se convirtió en una de las personas de confianza del empresario en esa campaña. Durante ese tiempo, el aguerrido Nicolás llegó a ofrecer a Fernández comprarle sus colegios, uno de los negocios en los que había diversificado su actividad el empresario madrileño. Las dificultades financieras de Arturo hicieron que tuviera que desprenderse de los tres centros educativos que fundó cuando sus negocios iban viento en popa. El empresario compartía la propiedad de los colegios -situados en Torrelodones, Colmenar Viejo y Sanchinarro (Madrid)- con una sociedad llamada Gecesa.

El pequeño Nicolás y el gran Arturo llegaron a firmar un documento que luego declararon nulo en una comparecencia ante notario

Nicolasín y el gran Arturo, prototipo de hombre de negocios a "la madrileña" manera, es decir, apegado al favor político de Esperanza Aguirre, llegaron incluso a firmar un documento que finalmente declararon nulo en una comparecencia ante notario, ello después de que fracasaran las negociaciones tras caer en la cuenta de que el joven ni tenía un duro ni representaba a nadie. Un lince el Arturo. 

El enfado del presidente de CEIM aumentó cuando se enteró por otro supuesto empresario de que Francisco Nicolás andaba pidiendo ser recibido por directivos de empresas del Ibex utilizando como tarjeta de presentación su relación con él. Dicen que Fernández se ha mostrado particularmente cabreado, y no es para menos, con la difusión de una foto que le hizo el propio Fran el día en que a Arturo se le ocurrió ir a tomar una coca-cola al supuesto chalé en El Viso que el niño utilizaba como tapadera y que dicen es propiedad del CNI de toda la vida. La foto de Arturito durmiendo la sieta en un sofá en plan "fumando espero" es de las que hacen época. O producen vergüenza ajena. 

Fernández trata de disculparse ahora ante los amigos que se despiporran de risa: dice que apenas se quedó dormido "un ratito", momento que fue aprovechado por el malvado Fran para hacerle una foto capaz de acabar con el prestigio -si lo hubiera o hubiese- de cualquiera y que ha corrido como el viento por las redes sociales. Lo más divertido es que al empresario le llamó la atención "el importante número de cámaras de seguridad que había en el jardín". De chicas o señoritas, Fernández dice que no vio ni una... Menos mal.


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