El Buscón

La simpatía del rey, la visita fugaz de Botella y el asedio a Gallardón en el Supremo

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Ana Botella, Pedro Sánchez e Ignacio González acudieron al acto celebrado en el Supremo
Ana Botella, Pedro Sánchez e Ignacio González acudieron al acto celebrado en el Supremo POOL

En el solemne acto de apertura del año judicial, celebrado en la sede del Tribunal Supremo este miércoles y presidido por Felipe VI, se pudieron ver escenas más que curiosas. Una vez pasados los discursos del presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, que se centraron en la unidad de España ante el desafío separatista catalán, llegó el momento del cóctel, quizás el más esperado para algunos. Fuera de las cámaras, destacaron la simpatía del monarca, el asedio de los periodistas al titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y la fuga de Ana Botella

Pocos minutos después de las intervenciones, la alcaldesa de Madrid puso pies en polvorosa y abandonó la sede del Alto Tribunal sin que hubiera tiempo para detenerla

En realidad, la alcaldesa de Madrid no estuvo en el cóctel. Como si tuviera muchas prisas, Botella llegó justo antes de que se iniciase el acto propiamente dicho. Tomó asiento junto al líder del PSOE, Pedro Sánchez, y al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Y, pocos minutos después de las intervenciones, puso pies en polvorosa y abandonó la sede del Alto Tribunal sin que hubiera tiempo para detenerla (no nos referimos a la detención policial que algunos desearían, quede claro). Más que las prisas, parece que le movían los miedos a los periodistas, que se quedaron sin poder preguntarle nada sobre su renuncia a ser candidata a la alcaldía. 

A por el ministro

Ella se lo perdió. Porque en el cóctel corrieron las copas de vino, se multiplicaron las bandejas de comida, se soltaron las lenguas de algunos y se desataron las sonrisas de casi todos. En un ambiente muy distendido, varios centenares de individuos intercambiaron impresiones sobre los discursos y, por encima de todo, cotillearon. Era la hora de los afamados corrillos entre autoridades y periodistas, ese momento en que los informadores pierden las formas y persiguen a sus presas sin demasiada educación. Uno de los más solicitados fue Gallardón. Cuando parecía que se libraría, unos veinte periodistas le rodearon y, literalmente, le vapulearon a preguntas, centradas en el asunto catalán y, cómo no, en la marcha de Botella. El ministro de Justicia, muy sonriente, capeó el temporal como pudo y fue políticamente correcto. 

El director del CNI, como buen jefe de los espías, apostó por una absoluta discreción y casi se escondió en un rincón para esquivar preguntas incómodas y conversaciones absurdas

No muy lejos de allí andaban el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, el del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría, y el del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda. También estaba el director del CNI, Félix Sanz Roldán, que, como buen jefe de los espías, apostó por la discreción y casi se escondió en un rincón para esquivar las preguntas incómodas y las conversaciones absurdas, que también abundaron. La mayoría de los presentes destacó, eso sí, la simpatía del rey, quien, entre vino y picoteos, atendió con una sonrisa a todos los que se acercaron. 


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