El Buscón

Las andanzas de 'El Rubio' e 'Ingrid' traen de cabeza a la seguridad de Zarzuela

El Rey y Corinna, en un acto oficial.
El Rey y Corinna, en un acto oficial. www.lavozlibre.com

Discreción absoluta. Nada de identidades. Mejor un alias que un nombre real. Los agentes que integran el equipo de seguridad del Palacio de la Zarzuela y de la Familia Real tienen la lección bien aprendida desde hace muchos años. Por los sistemas de comunicación que utilizan, nada de datos que permitan a posibles oyentes, accidentales o no, identificar realmente de quién están hablando y, por tanto, desvelar por dónde andan tan importantes personalidades. Así, por ejemplo, hace bastante tiempo que cuando deben referirse al rey Juan Carlos, utilizan un sobrenombre: El Rubio. Decenas de veces los agentes han tenido que alertarse unos a otros de que el monarca decidía, sin previo aviso, salir pitando de Palacio con rumbo desconocido. "El Rubio se ha largado en moto", se comunicaban angustiados unos a otros por radio temiendo la posterior bronca de sus superiores.

Sin embargo, el rey no es el único de La Zarzuela y sus alrededores con alias, ni muchos menos. Los policías y guardias civiles también los utilizan para referirse a otras personas cercanas a éste... incluida una mujer rubia de origen alemán que hace unos años entró en la vida del monarca como elefante -perdón- en cacharrería. Así, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la polémica acompañante cinegética del monarca en sus andanzas por Botsuana, es conocida como Ingrid por los agentes. Un nombre que, curiosamente, coincide con el de la madre de esta mujer, aunque cuentan a este Buscón que, a la hora de bautizarla, los miembros de seguridad de Zarzuela no hurgaron en el arbol genealógico de la acompañante real, sino simplemente se dejaron llevar por su aspecto germánico... y el nombre de Ingrid sonaba a paisana de Angela Merkel sí o sí, y así todos sabían a quién se referían con el sobrenombre.

Lo cierto es que Corinna, o mejor dicho, Ingrid, ha dejado en estos años una indeleble huella entre los miembros del equipo de seguridad de La Zarzuela... y no exactamente buena. Para muchos, aguantar los malos modos de determinados protegidos va incluido en el sueldo y, sobre todo, en el plus que reciben por su monárquico destino. Otros, sin embargo, creen que ni con dinero se pagan ciertas actitudes, sobre todo cuando la persona que se ha incorporado a la comitiva real en lugar de facilitar su trabajo lo complica y, encima, con malos modos. Hay quien asegura que es "muy exigente", demasiado. Otros califican a la germánica amiga del rey de "prepotente" en el trato con ellos. La mayoría, eso sí, esperan que ahora, tras el escándalo de paquidermos y caderas fracturadas, la rubia Ingrid mejore sus modales y, sobre todo, deje de cargarles con más trabajo. Bastante tienen con El Rubio


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