Amante del motor desde tiempos inmemoriales, Juan Carlos I, Rey de España, tenía pensado disfrutar de un agradable fin de semana en la petromonarquía de Abu Dhabi, acogido por la fraternal amistad de Su Alteza el Jeque Khalifa bin Zayed Al Nahayan, emir y jefe de Gobierno de Abu Dabi. El de nuestro Rey era el plan perfecto: alojamiento exclusivo, carrera de Fórmula Uno por la noche, naturalmente alguna cariñosa charla con Fernando Alonso antes y después de la prueba… y quizá algo más.

“Por consejo médico” Don Juan Carlos no pudo subir a bordo del avión privado que había puesto a su disposición un conocido banquero. Radicalmente desaconsejado por “problemas de salud”. También por prescripción de su equipo asesor: no gana el Rey para sustos desde que se fracturó la cadera en Botswana en un controvertido safari que tuvo lugar en abril, y también desde que fue operado de la rodilla en la primera quincena de junio. Por no hablar de sus continuos tropiezos y de sus aparatosas caídas. El Rey, pues, se quedó en España, donde nunca faltan problemas, sobre todo económicos, desde hace un lustro. “Otro viaje rodeado de esplendor no puede ser bueno para su imagen, Majestad”, o algo así le dijeron sus ayudantes en La Zarzuela.

Implicaba riesgo este periplo de urgencia por el Golfo Pérsico. Y es que en el Yas Viceroy Abu Dhabi Hotel, además de desierto y suntuosidad, cuentan que estaba alojada una buena amiga alemana de don Juan Carlos, la así llamada princesaCorinna zu Sayn-Wittgenstein, la amiga del monarca que saltó a la fama esta primavera tras el desafortunado viaje a Botswana, que ya se encontraba en Abu Dhabi cuando se canceló el vuelo de Don Juan Carlos, según algunas fuentes atareada en asuntos de caza con algunos miembros de la familia Al Nahayan.

La pobre Corinna tuvo que alojarse en tan bárbaro hotel sola y sin compañía, aburrida como una ostra, aunque, eso sí, pudo deleitarse con la victoria de Raikonnen, el segundo puesto de Alonso, y los adelantamientos del líder mundial de la Fórmula 1, su compatriota Vettel. El Yas Viceroy es una modernísima instalación de acero y cristal que prácticamente sobrevuela el circuito de F-1 del emirato. Un hotelazo de cinco estrellas, donde es difícil pernoctar por menos de mil euros noche. De acuerdo con las fuentes, Corinna vuela hoy mismo de regreso a Zurich. No pudo ser. Otra vez será.


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