El Buscón

El Gobierno y FAES verían con buenos ojos cambios en las presidencias de algunas de las grandes empresas

La negativa de BBVA a entrar en Sareb no se olvida en las altas esferas políticas. 

Ciertos miembros del Gobierno y su think tank FAES manejan la idea de que sería conveniente poner caras nuevas, por supuesto mucho más 'en sintonía', en las cúpulas de varias empresas punteras  españolas. En casi todas siguen aquellos que fueron puestos en la primera legislatura de Aznar… pero ya no es lo mismo. Tanto tiempo después y siete años de zapaterismo han cambiado muchas cosas. “¿Cómo puede ser que cueste tanto darle cobijo a Rato?”, se preguntan en determinados foros populares. “Zapatero no sabía poner y quitar presidentes, pero nosotros sí”, recuerdan algunos.

Pero los ejecutivos de ahora opinan del Gobierno, y no siempre bien, además. Y toman decisiones autónomas, que es lo que debe ser, por supuesto. Esto ya no es como en el 96. Resulta evidente el choque generacional: algunos presidentes tienen 20 o 25 años más que varios ministros o secretarios de estado, algunos muy vinculados a FAES. No serán tomados en consideración nunca por los mandamases corporativos. 

De momento, Telefónica ya ha tenido que afrontar el ‘trágala’ de Rato, después de cierto mareo en otras compañías de primera línea por el mismo motivo. Pero, además, en Moncloa hay un mosqueo considerable con BBVA y su negativa a entrar en el Sareb. Seguramente, el mismo que debe tener FG a la inversa, ya que en su momento manifestó buena voluntad para entrar pero en el acto se filtró como hecho consumado que el banco entraba, para ver si el nombre de la entidad servía de gancho.

La propia responsable del banco malo, Belén Romana, dijo abiertamente que BBVA se había equivocado al no entrar y en las alturas se la tienen bien guardadita. A FG ya le ha llegado algún ‘recado’ en la prensa, aunque no será con eso con lo que lograrán el menor efecto. Sin embargo, esta negativa cuando se ha tocado a rebato ha quedado bien apuntada. 

Conviene no perder de vista, asimismo, el nulo ‘alcance’ en la petrolera Repsol, por no hablar de esa Endesa en manos italianas; ¡ay qué pena!

Ojito a FAES, a Aznar y a las sorpresas que puedan llegar en el futuro, que con eso de la crisis el mangoneo se ha dejado de lado por las urgencias. En las filas populares muchos echan de menos aquellos años 90 de control absoluto sobre las principales corporaciones y siguen teniendo gran consideración por alguno de los nombres que entonces mandaron y ahora están fuera de posiciones de mando.

Parecía que habían pasado los tiempos en que se ponían y quitaban presidentes por parte de los Gobiernos, entre otras cosas porque los inversores internacionales penalizarían este nepotismo, pero en las alturas hay gente que añora desesperadamente aquella forma de ejercer el poder. Aquellos maravillosos años. 


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