El Buscón

El fichaje de Jabois levanta ampollas en El Mundo y en El País… y enfurece a Casimiro

   

El periodista y escritor Manuel Jabois
El periodista y escritor Manuel Jabois Youtube/Lacaffe magazine

Dicen que Casimiro García-Abadillo sufre a veces ataques de cólera que le cuesta reprimir. En esos casos, se recomienda respirar hondo, contar hasta diez o agarrar con fuerza esa pulsera de tela que se cuelga de la muñeca para que, cuando alguien está a punto de capitular ante una de sus debilidades, recuerde que debe evitar recaer en esa conducta. El pasado miércoles, cuando trascendió que Manuel Jabois dejaba El Mundo para fichar por El País, Casimiro podía haber tirado de diplomacia para desearle suerte y un gran futuro. Y se puede decir que lo hizo, pero sólo en parte, pues publicó un tuit en el que le recordaba al periodista pontevedrés que abandonaba el diario en el que se hizo grande.

Empapar este mensaje de mala intención puede parecer una ocurrencia de este Buscón, pero lo cierto es que esta misma interpretación se le ha dado en la redacción de El Mundo, donde el pasado miércoles por la noche se pudo apreciar más de una cara de sorpresa, después de leerlo. Es cierto que perder una firma de tanto peso resulta doloroso para una cabecera, pero no lo es menos que, en estos casos, conviene tirar de deportividad para no levantar ampollas entre los propios y los extraños.

En la plantilla de este periódico, consideran que se podría haber hecho un mayor esfuerzo por retener una firma tan leída como la de Jabois –o en su día la de David Gistau-, puesto que, según ha podido saber este Buscón, ha sido la buena oferta económica de Juan Luis Cebrián la que le ha movido a cambiar de aires. A sabiendas de esto, es comprensible que sus redactores se pregunten cuánto cobrarán por sus columnas Nicolás Redondo Terreros y Esperanza Aguirre, las dos flamantes incorporaciones a la sección de opinión de este diario de Unidad Editorial.

El movimiento de Jabois tampoco ha sentado bien en El País. Antonio Caño, desde su púlpito, y Cebrián, desde las alturas, han impuesto asfixiantes medidas de austeridad entre los periodistas del diario líder de la prensa progresista que no conjugan muy bien con este flamante fichaje. Desde que el ERE de hace dos años supusiera el despido de 128 trabajadores, en las mesas de la sede del periódico, en la calle Miguel Yuste, han ganado presencia los colaboradores, cuyas condiciones económicas dejan mucho que desear. Por eso, ha encendido los ánimos que, antes de mejorar su situación, se haya optado por traer savia nueva…tan cara.


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