El Buscón

El presidente canario nombra a su íntimo enemigo Soria "empleado del mes" de Repsol

Paulino Rivero ironiza sobre el papel jugado por el ministro en el contencioso de la petrolera con Argentina.

Que el presidente canario, Paulino Rivero, no tiene en sus oraciones al ministro de Industria, José Manuel Soria, no es un secreto para nadie. Los dos rivalizan en el campo político desde hace más de una década y saben que pueden volver a competir en las próximas elecciones autonómicas si Mariano Rajoy hace una crisis de Gobierno y envía a Soria a pelear de nuevo los colores del PP en las islas.

Rivero no lo tiene todavía nada claro, entre otras razones porque las encuestas que maneja el Gobierno autónomico siguen dando ventaja a Coalición Canaria, que prefiere seguir manteniendo su Gabinete con la ayuda de los socialistas. En el PP canario se admite también que las posibilidades de que en las elecciones de 2015 sea la lista más votada son realmente remotas, razón de más para que Soria aspire a seguir volando en la política nacional.

El eco del 'caso Repsol' ha llegado a las islas y Paulino Rivero no ha desaprovechado la ocasión para ridiculizar a Soria por el papel que ha desempeñado en la resolución del contencioso que la petrolera mantiene desde hace más de un año con el Gobierno argentino.

De hecho, el presidente canario ha decidido nombrar a Soria "empleado del mes" de Repsol en un intento de ridiculizarle y de enfatizar una opinión radicalmente contraria a su intervención como ministro de Industria en una negociación que incumbe a empresas privadas. El propio Soria no lo debe tener todo muy claro cuando hace unos días se paseaba por los pasillos del Congreso en una actitud a la defensiva, al ser preguntado por los periodistas sobre su protagonismo en esta negociación y también sobre su futuro político.

El caso es que al final ha sido el Gobierno de Rajoy y, en concreto, su ministro de Industria quien ha solventado la papeleta a Antonio Brufau, presidente de la petrolera, y a su equipo directivo. El ejecutivo de Mollerusa estaba vetado por la presidenta Kirchner y había sido el gran defensor de la vía jurídica internacional para reclamar una indemnización digna y razonable por la expropiación del 51% de YPF.

Sus accionistas de referencia, La Caixa y Pemex, optaron por mantener abierta la línea de negociación. Y ha sido ése el testigo recogido por Soria cuando las cosas se pusieron más que serias, con el Gobierno mexicano y su petrolera estatal pidiendo un acuerdo urgente y amenazando con vender Repsol y no invertir en los astilleros gallegos.

De ahí que el ministro canario se haya convertido en el empleado del mes de Repsol. Gracias a él y al empujón dado desde Moncloa, ahora Repsol tiene sobre la mesa al menos una propuesta de indemnización de 5.000 millones de dólares. De incierto cobro y valor, eso sí, porque son bonos soberanos argentinos que cotizan con descuentos superiores al 50%, pero al menos la petrolera española ya puede pasar página tras más de año y medio de conflicto con Argentina.


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