El Buscón

Ruiz-Gallardón quiere ejercer como abogado, bordeando la ley de Incompatibilidades

El exministro ha pedido autorización al Gobierno para trabajar en un bufete profesional

El exministro Alberto Ruiz-Gallardón, después de anunciar su dimisión.
El exministro Alberto Ruiz-Gallardón, después de anunciar su dimisión. EFE

Cuatro meses después de tirar la toalla, parece que el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón se ha cansado de su gandulería y se prepara para volver a la actividad ejerciendo como abogado. Para ello necesita la correspondiente autorización del Gobierno, que es, en última instancia, a través de Administraciones Públicas, el que tiene que dictaminar si esta dedicación encaja o no en la ley de Incompatibilidades de altos cargos. El exministro acaba de dar el primer paso al solicitar al Ministerio el permiso correspondiente.

La ley de Incompatibiliades impide a los exministros asesorar a empresas hasta dos años después de dejar el cargo

En buena lógica, Ruiz-Gallardón podría encontrar problemas para el ejercicio de la abogacía, pues será difícil controlar desde la Administración si respeta o no la ley. La legislación actual impide a un exalto cargo trabajar para una empresa privada durante los primeros dos años después de abandonar su responsabilidad pública. Durante este plazo, los exministros y exsecretarios de Estado cobran el 80% de su sueldo, y tienen prohibido el asesoramiento a compañías situadas en España, aunque no a filiales de éstas en el exterior, grieta por la que introdujeron, entre otros, los exministros Pedro Solbes y Elena Salgado. El caso es que desde un bufete de abogados se puede atender a un amplio abanico de clientes, por lo que violentar algunos de estos principios resulta más sencillo, al menos a ojos de los expertos.

Semana y media después de dejar Justicia, Ruiz-Gallardón se incorporó al Consejo Consultivo de Madrid en calidad de expresidente de la comunidad, ocupación por la que cobra 8.000 euros mensuales brutos. Es el mismo pesebre en el que también se cobija Joaquín Leguina y tiene la ventaja de que es compatible con otras actividades privadas. De estos privilegios se vale el exministro después de haber dejado a su sucesor, Rafael Catalá, una herencia envenenada ya que la mayoría de las reformas legislativas que había puesto en marcha –la del Código Penal, la del Poder Judicial, la de Enjuiciamiento Criminal…– siguen empantanadas. Muchos en el Gobierno y en la dirección del PP se siguen preguntando qué pasó hace tres años por la cabeza de Mariano Rajoy para nombrar a Ruiz-Gallardón ministro.

Ruiz-Gallardón es considerado por sus excompañeros de Gabinete como un apestado

La reforma de la ley del Aborto fue su tumba, como han dado buena cuenta de ello algunos barones regionales del PP que en su día le exigieron que diera marcha atrás sin encontrar satisfacción a sus peticiones. La soberbia que siempre acompañó la carrera política de Ruiz-Gallardón le terminó pasando factura, hasta el punto de que ahora es considerado por sus antiguos compañeros de Gabinete como un apestado. Todos los intentos que hizo cuando era ministro para ganarse los favores del presidente del Gobierno fueron fallidos y llegó un momento en el que Mariano Rajoy ni siquiera se le ponía al teléfono. Con estos antecedentes es difícil que el exministro pueda convertir su bufete en un despacho de influencias ya que influir, lo que se dice influir, influye más bien poco.


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