Blogomaquia

El siglo XX en la escritura del recuerdo

Se aproximan fechas  aptas para obras y escritos, días de promesa y lecturas. Y qué mejor, entonces, que recuperar esos clásicos de historia contemporánea  que están ahí, aguardando a nuestras pupilas, y  que han sido, con buen tino editorial, publicadas para nuestro enriquecimiento.

La era de los absolutos

Terrible y brutal, la centuria “1.900” representa, con mucho, la peor de las pesadillas en la historia del ser humano. Y no solo por las muestras infinitas de “libido dominandi” con que los caudillos de la “Utopía” envolvieron sus despotismos a través de ilimitadas arbitrariedades y en nombre de la ideología. Sino también, cómo no, por esa nauseabunda “intelligentzia” cuya mayoría, integrada por filósofos, escritores, periodistas..., se entregaba, fascinada, a  la marea de las certezas absolutas y caía en el vacío del apocalipsis a cambio de sueños de regeneración total.

Ante los desmanes que desde Rusia a España, desde Alemania a China, se llevaron a término en el siglo pasado, desmanes que aniquilaron la vida de decenas de millones y millones de personas, deberíamos prestar atención a las contradicciones que generó en Occidente el acto de buscar la armonía política por medio de fórmulas antidemocráticas.

Políticas criminales

Una de las lecturas más fascinantes que hay en el mercado editorial procede de la académica gallega, y periodista de profesión, Sofía Casanova  (1861-1958). Esta mujer, intrépida y adelantada a su tiempo, se encontraba en el epicentro mismo de la Revolución bolchevique, justo cuando se desborda el experimento marxista. De hecho, desde la ciudad de San Petersburgo Casanova escribiría, crónica a crónica, la eclosión de la marea roja. Su libro, La Revolución Bolchevista, diario de un testigo (1920), que en algunos aspectos recuerda las descripciones del terror de la Revolución francesa que mostró a finales del XVIII Madame Stäel, da cuenta de las tendencias necrófilas de los líderes del comunismo e incluye una entrevista con el propio Trotsky.

Si, además, desea conocer el destino que aguardó a los alemanes que no se adhirieron a la Revolución socialista de Hitler & Cia, le aconsejo el libro de memorias de Joaquim FestYo No. En él este historiador y periodista alemán (1926-2006) refiere las estrategias de los nazis. Y a partir de su experiencia personal concluye que “los extravíos de los gestos dictados por el espíritu de los tiempos eran claramente visibles para cualquiera que supiera entender las señales del propio tiempo. Ya en los años treinta, el comunismo y su imitador, el nacionalsocialismo, deberían haber puesto en guardia a todo observador imparcial frente a los radicalismos. Las atrocidades resultantes de las fórmulas de interpretar el mundo del uno y del otro eran demasiado evidentes. Pero muchos no podían resistirse a la seducción de una utopía muy alejada de la realidad”.

Centrándonos en los prolegómenos de la Revolución española destacaría el trabajo callado, y de enorme valor histórico, del jaenés Alfredo Muñiz (1897 ó 1898-1982). Este periodista profundamente demócrata compondría en secreto un diario en los meses anteriores al desenlace fratricida entre contrarrevolucionarios y revolucionarios. El texto, inédito hasta hace  dos años, posee gran trascendencia, ya que Muñiz se dedicó a registrar de manera minuciosa los episodios de la radicalización de la vida política española, también aquéllos que eran silenciados en los medios de comunicación. El libro se editó gracias a la labor de su hija y se titula DÍAS DE HORCA Y CUCHILLO. Diario (16 de Febrero-15 de Julio de 1936).

Tras estallar el conflicto que desembocó en la última sangría guerracivilista de la Historia de España, otro fabuloso periodista, Manuel Chaves Nogales, escribiría entre 1936 y 1937 un libro de relatos tituladoA sangre y fuego. Héroes, Bestias y Mártires de España. En dicha obra, Chaves Nogales describe en retratos cortos, por medio de una prosa sencilla y sin equívocos, los abusos asesinos de la ultraderecha y de la ultraizquierda, previendo este periodista sevillano (1897-1944) no solo el ejercicio de la muerte y la crueldad, sino la epifanía del desastre.

Estat catalá

Con el auge del nacionalismo periférico, cobra sentido leer estos días  el reportaje Diez horas de Estat Catalá(1934), de Enrique de Angulo (1895-1975). Este periodista, nacido en Madrid, secuencia con elegancia y precisión de relojería suiza los acontecimientos que tuvieron lugar durante la noche-madrugada del 6 al 7 de Octubre de 1934, algunos de los cuales, por esperpénticos, son verdaderamente hilarantes. Con maestría y exquisita factura informativa, de esa que apenas sobrevive en nuestros días, De Angulo es espectador y, a la vez, narrador de la rebelión secesionista que enarbolan los líderes catalanes.  Una sublevación que solo duró 10 horas y que finaliza Companys al grito de "¡Viva España!".


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