Blogomaquia

El poder contra la democracia

La política que normalmente se hace, salvo gratificantes excepciones,  no se dirige siempre a remediar las injusticias sociales o a detener la coacción legal que deriva del estatismo de las minorías. La política de los dirigentes o “pequeña política”, como la citaba Nietzsche, suele carecer de generosidad, esplendidez, altruismo. Y moralidad.

A raíz de los intereses desatados a partir del conflicto nacionalista de la Iª Guerra Mundial ocurrirá que dentro de los movimientos libertarios y socialmarxistas anidarán los sentimientos de culto al Estado

El liberalismo lleva, por poner una fecha cercana, más de 120 años renunciando a una de sus líneas maestras de identidad, la protección de la libertad individual.  La razón de su traición obedece al pragmatismo  de gobernar con la ayuda de la tecnología castrense. Y es que, con el estallido de las guerras coloniales, conla explotación belga del Estado libre del Congo (1885), con el control de los territorios españoles de ultramar por parte de los EE. UU. (1898)..., el liberalismo hace aguas por todos los lados, se vuelve “imperialista” y desaparece de su santo y seña el pacifismo, como bien lo ha examinado el filósofo anarquista Murray Newton Rothbard en su ensayo Por una nueva libertad: el manifiesto libertario(1973).

Las contradicciones ideológicas no disminuirán con la llegada del siglo XX. Y a raíz de los intereses desatados a partir del conflicto nacionalista de la Iª Guerra Mundial ocurrirá quedentro de los movimientos libertarios y socialmarxistas anidarán los sentimientos de culto al Estado.Ycon la preeminencia y robustecimiento de esta institución sobre cualquier otra las tentaciones de un Estado fuerte conducirán a dictaduras genocidas, y no solo bajo el régimen del socialismo nazi. Con lo cual, la libertad individual volvió de nuevo a ser traicionada.

Dirigentes versus gentes

El nacionalismo, lejos de decaer, vive horas de apogeo, pese a su infinito pasado, y presente, guerracivilista. La prueba está en que el nacionalismo no desaparece absorbido por el fenómeno de la desterritorialización, pues la deslocalización de empresas no acompaña al descenso de los movimientos nacionalistas, y la globalización no ha aminorado los sentimientos nacionalistas de la clase gobernante.

Rusia o la Federación Rusa, que es el país más extenso del mundo, se ha impuesto reforzar el paneslavismo y reconquistar viejos dominios

Aunque ambas naciones hayan recientemente retirado de forma masiva sus tropas, EE. UU.procedió ainvadir, primero, Afganistán, luego, Irak, igual que Francia irrumpió en Mali. Por otra parte, China vive embarcada en la labor geo-estratégica de alcanzar el control de las aguas meridionales del Mar de China, a pesar de los litigios que eso implica con sus vecinos Vietnam, Filipinas, Taiwan, Malasia y Brunei.  Rusia o la Federación Rusa, que es el país más extenso del mundo, se ha impuesto reforzar el paneslavismo yreconquistar viejos dominios, por más que eso suponga colaborar, fuera de sus fronteras, en la guerra de guerrillas.

Arabia Saudita que financia el nacionalismo religioso subvenciona a los terroristas de ISIS, aspirantes al “Estado Islámico”, cuyo objetivo fundamentalista, no importan los asesinatos de civiles que acometen en Siria o en Irak, reside en construir la gran nación árabe.

Y, mientras se producen derramamientos de sangre, en otros lugares persisten en lenguaje militar las luchas nacionalistascausadas, en África, por la amenaza yihadista (Libia, Mali, Níger, República Centroafricana…) y por los intentos de adueñarse de territorios ricos en minerales y recursos petrolíferos. Es el caso de Libia, Nigeria y Sudán del Sur.

En este juego de intereses, ilegítimo, estamos ante el empeño de las élites de subordinar el bien de la mayoría a los intereses de unas minorías

Por tanto,no presenciamos el agotamiento o final de las ideologías (D. Bell). Tampoco el choque de civilizaciones (S.P. Huntington). Simplemente, en este juego de intereses, ilegítimo, estamosante el empeño de las élites de subordinar el bien de la mayoría a los intereses de unas minorías o, lo que es igual, ante una antipolítica o erótica del poder que nise dejadomesticar por la razón democrática ni quiere ver limitados esos abusos suyos de gobernanza, centrífugos y expansionistas, que atentan contra la paz, el bienestar y la vida de las personas.

Sobre las espaldas de la UE golpea un nacionalismo rancio y caduco que aspira a transformar la realidad apelando a las profecías centenarias de una Historia a la carta

¿Y en la Unión Europea?

Sin haber indagado o tan siquiera intentado dar una solución a la paradoja “de EdmundBurke” que resumo así: “la libertad, cuando los hombres actúan en grupo, es poder1, ocurre que sobre las espaldas de la UE golpea un nacionalismo rancio y caduco que aspira a transformar la realidad apelando a las profecías centenarias de una Historia a la carta. No extraña que los gurús del nacionalismo, instalados en las contraprestaciones de su ideología, omitan el deber político de domeñar los despotismos de grupos de los privilegiados. Parece que tenía razón el viejo anarco-pacifista catalán, y secretario de la CNT,Juan Peiró Belis(1887-1942) cuandodecía a sus amigos, respecto del nacionalismo, que “cambiar de amos no es lo mismo que emanciparse de ellos”.

El neoestatismo que acecha, de izquierdas y derechas, de extremaizquierda o de extremaderecha, tampoco resulta ser muy amigo de los principios democráticos que salvaguardan los derechos individuales

A esta situación se añaden, azuzados por los efectos de la gran recesión de 2008 y, sobre todo, por el descubrimiento de corrupciones bancarias y políticas, losgrupos de extremaderecha y extremaizquierda que, al ondear banderas “antisistema”, anuncian en el seno de los parlamentos democráticos imponer medidas tan estatistas como radicales. Ya sabemosqueesos grupos(de Ucrania a Austria, de Grecia a España) son esencialmente dogmáticos porque muchos de sus líderes proclaman, así lo ha hecho el dirigente de “Podemos” al parafrasear al filósofo y militante comunista alemán Karl Marx,2que “el cielo no se toma por consenso. Se toma por asalto”. Pero, claro, frente a ingenuos y cándidos que creen aún en insurrecciones, es recomendable mantener dosis de cautela, habida cuenta de que “en una misma generación los mismos líderes se transforman de revolucionarios en déspotas, cosa que padeció en carnes propias el escritor Milovan Djilas.3

La desesperación no es, en conclusión, partidaria de buenos consejos. Yel neoestatismo que acecha, de izquierdas y derechas, de extremaizquierda o de extremaderecha, tampoco resulta ser muy amigo de los principios democráticos que salvaguardan los derechos individuales. Así que en estas nos encontramos: con que la búsqueda de soluciones a los problemas reales y concretos de los individuos vuelve a quedar fuera de las promesas de quienes tienen el poder. O ansían tenerlo.

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1 Burke, E. (1789-1790), Reflexiones sobre la Revolución en Francia, Madrid, Alianza Editorial, 2003, 1ª parte, p. 35.

2Marx, K. (12-IV-1871), Carta a Ludwig Kuglemann.

3 Djilas, M. (1956), La sociedad imperfecta, Barcelona, Ariel, 1970, p. 177. 


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