Blogomaquia

¿¡Qué pasa en el Cuarto Mundo!?

Nadie con un mínimo de sentido común olvida lo caro que resulta todo para quien vive cerca o dentro de las franjas de la pobreza. Y si es cierto que los seres humanos no gozan apenas de ningún tipo de libertad cuando son vapuleados por la penuria, no deja tampoco de ser menos verdad que por el hecho de ser pobres rara vez disponen de medios para escapar de la miseria que les cerca. Ahí radica el fatal círculo vicioso de la indigencia.

En el Primer, Segundo y Tercer Mundo hay multitudes de individuos que sin quererlo ni buscarlo viven con el agua al cuello, zarandeados por la soga del infortunio. Son los pobres de este milenio, los desheredados de las naciones capitalistas (Primer Mundo), los mendigos de los estados socialistas (Segundo Mundo), los indigentes de los países en vías de desarrollo (Tercer Mundo). Son en definitiva, aquí o allá, los miembros de un gigantesco y planetario Cuarto Mundo que se cuenta por millones y que integra a todos los marginados: ancianos y niños abandonados, trabajadores explotados con sueldos de hambre, ex trabajadores sin cobertura de desempleo ni derechos laborales, personas que por carecer hasta del derecho a la alimentación se encuentran en situación de precariedad extrema, exclusión y abandono social.

Escribimos esto porque nada más y nada menos que un total de 870 millones de personas, es decir, el 12,5% de la población mundial, padece hambre y no posee recursos propios para adquirir alimentos, cifras escalofriantes que han sido divulgadas a través del Informe sobre el bienio 2010-2012 de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

¿Y en estas tierras a mitad de camino entre África y Europa?

Pues estas tierras también exhiben una situación socialmente muy preocupante. Hace unos meses, durante la presentación del informe de Cáritas de 2012 su secretario, Sebastián Mora, incidió en el hecho de que en España la pobreza se ha hecho más extensa, intensa y crónica: “más extensa porque la pobreza se incrementa en número de hogares y personas; más intensa porque las situaciones de privación material y la dificultad de acceso a derechos básicos se ha acrecentado; más crónica porque no hablamos de situaciones de pobreza pasajera sino de años viviendo bajo el umbral de la pobreza, incluso en personas con empleo que siguen siendo `trabajadores pobres´”. Lo cual se traduce en el modo en que la sociedad española se polariza “entre los que tienen y los que no tienen”, recalca el Sr. Mora.

Como no podría ser de otra forma, la crisis económica repercute en que los millones de personas que componen en España el Cuarto Estado sean cada vez más pobres, hasta el límite de que según el Instituto Nacional de Estadística el 21,1% de los españoles vive por debajo del umbral de la pobreza. Y no solo eso. Por el análisis del presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN en inglés), Carlos Susías, sabemos que "la crisis empobrece a cerca de un millón de personas cada año en España". Y al tiempo que suceden tales cosas, la desigualdad del reparto de riqueza alcanza, a juicio de Attitude Asesores, máximos históricos.

¿Y entre los más frágiles de la sociedad? Las mujeres constituyen el grupo de riesgo más afectado por las desventajas que genera la marginación de la pobreza y, junto al sexo femenino, quienes peor soportan el coste de la crisis económica son los niños. Un total de 2.267.000 niños vive en España por debajo del umbral de la pobreza, 80.000 más que hace un año, según las estimaciones de UNICEF, a partir de los datos de 2011 compilados por Eurostat.

La pobreza es fácil dedenunciar, difícil de combatir

 “La pobreza es fácil de denunciar, pero difícil de combatir. Aquellos que padecen hambre, miseria e indignidad, necesitan más que palabras compasivas; necesitan apoyo concreto”. Así, con sagacidad, empezaba su discurso el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aprovechando la llegada del 17 de octubre, día internacional para la erradicación de la pobreza.

¿Qué apoyo concreto ofrece a los excluidos no ya la ciudadanía que en gran medida suele movilizarse en campañas recaudatorias, sino nuestra clase política nacional e internacional? Diremos que el auge del neodarvinismo social está de momento imposibilitando la persecución de la corrupción tanto en el ámbito político como en el financiero, impidiendo la mejor gestión, no dilapidación, de la riqueza del PIB, obstruyendo el control estricto de gastos suntuarios de los representantes públicos, retrasando la desaparición de los paraísos fiscales y del secreto bancario, dificultando la proscripción de las exenciones fiscales entre los segmentos de la población más privilegiados. Y, claro está, frenando la lucha contra el mercado de armas, entre otras políticas.

Viene a cuento sacar a colación los trasfondos del descomunal fenómeno desigualitarista puesto que, por mor de los casi 900 millones de personas que pasan hambre en el mundo, resultan fundamentales las estrategias democráticas y más cuando la indigencia imposibilita el disfrute de cualquiera de los derechos humanos (sanidad, educación, vivienda, justicia…), y solamente a partir de la erradicación de la miseria se logra la restauración de la dignidad (humana y legal) de quienes habitan en el exilio de la pobreza.


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