Blogomaquia

El Estado: entre mafias y ladrones

La conmoción que ha provocado la divulgación de las fechorías de un político que aseveraba amar a Cataluña no procede de losingresos sospechosos obtenidos entre 2002 y 2012, que también, sino de esa suma de dinerales que ocultó el clan Pujol durante casi 35 años en paraísos fiscales e incluso sacó de España, según Manos Limpias, a través del empleo ilícito de coches oficiales.

Mirando hipnóticamente a quien apunta el dedo y no hacia lo que apunta ese dedo, se entiende por qué en España ocurren cosas espantosas, sucesos que traen a la memoria las palabras del célebre Leonardo Sciascia. Explicaba éste a Marcele Padovani allá por 1979 la diferencia entre la burguesía clásica y la burguesía mafiosa: "Esta burguesía mafiosa obedece a otras reglas que no son tampoco las de la burguesía clásica, pues el poder mafioso no es hereditario. No se nace mafioso, uno se vuelve mafioso", sentenciaba Sciascia.Lo cual nos lleva a la siguiente evidencia: que en una misma región florezcan un Javier de la Rosa, unJuan ManuelJohn Rosillo o un Jordi Pujol no es mera casualidad. Que todos ellos tengan (o hayan tenido) problemas serios con la Justicia tampoco es simple coincidencia.

El Estado, secuestrado por mafias y rateros

¿Debe haber prohibiciones y castigos para el saqueo del Estado? Por supuesto que sí, dado que en caso contrario y "cuando se suprime la justicia, ¿qué son los Estados sino grandes bandas de ladrones?", aseguró Agustín de Hipona (354-430 d. C.). Ahí está la trama madrileña de los Gürtel, el complot de los "Eres" de Andalucía, el caso "Matas" en Baleares y... un larguísimo etcétera de timos y fraudes perpetrados por ETAlibanes, roldanes,  y pujolarcas. Ojo, no importa que las estafas se llamen Filesa o no, se den en Barcelona, Madrid o San Sebastián, aparezcan en el espacio bancario, sindical o futbolístico, incluso exploten en el ámbito nacional y local.

La codicia, uno de los siete grandes pecados capitales, constituye la pauta que ha dominado la vida política española desde la Transición hasta el día de hoy. Y el espectáculo claramente mafioso que padecemos es, sin duda, fruto directo de la pasividad "crónica" de nuestra clase política que se desentiende del fenómeno de la corrupción, que arroja por la cuneta la idea de bien público, que desprecia los principios de transparencia y justicia, y que cae en la torpeza deliberada de no llevar a la práctica la universalidad de los deberes democráticos al no aplicar las leyes sobre sus propios miembros.

Estamos de acuerdo en que en nuestro país, para ocultar vergüenzas y desvergüenzas,  brotan hasta en la sopa partidos e individuos que llaman por la vía de la ruptura a la identidad de las esencias, como ha hecho en fechas próximas el izquierdista Sánchez Gordillo, profesor de Historia (???), amén de corregidor del pueblo de Marinaleda, quien sostiene que "Andalucía no es España". Y con los problemas que tenemos, ¿a qué tantas obsesiones metafísicas?, ¿por qué caer en la espiral autodestructiva de inventarnos mentiras? ¿No será mejor solucionar los problemas de las personas que vivir entre imaginarios o que inocular el ébola de los rencores?

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

Centrémonos en un hombre que desde su autonomía hilaba una red monumental de ingresos. Concentrémonos en esa hercúlea superioridad moral suya con la que se consagraba, igualito que un Séneca, a dar lecciones de moral a diestro y siniestro mientras, con la otra mano, robaba millones de sestercios. Dicen que, descubierto el pastel yquizás por las palabras del "Dios te ayude" que le lanzó  su hermana tras enterarse de los chanchullos millonarios del exdirigente, dicen, que nuestro personaje, Jordi Pujol, anda triste y cabizbajo. Y rezando mucho.

Creyente y profundamente religioso, a él se le ha de suponer, al menos en teoría, que se sabe de memoria la regla de "amarás al prójimo como a ti mismo". Sin embargo, don Jordi, a la sazón presidente de la cofradía de La Madre de Dios de Virtèlia, congregación en donde conocería a su Marta Ferrusola, hizo caso omiso de esa hermosa norma evangélica y un día resuelve romper el clima de paz social que había implantado su predecesor en la Generalitat Josep Tarradellas.

Un pequeño inciso. Diagnosticaba en 1890 el científico Lucas Mallada que este país impide el desarrollo del racionalismo y, por tanto, es muy dado a los excesos de la ficción, circunstancia negativa que, a su parecer, entorpecía tanto el avance del ser humano como el progreso de las comunidades. Y refiriéndose a España comentaba que "la patria de Don Quijote es un país de soñadores [..., de forma que] sin embriagarnos con opio, como los chinos, estamos viendo visiones y en ilusión perpetua, sin despertar de nuestra modorra".

Saco a colación el dictamen del aragonés L. Mallada porque Jordi, eseser venerado como emanación del Volksgeist de Cataluña, se dedicó desde su despacho presidencial a combatir contra dragones imaginados. Y a la vez que teje una atmósfera de mentiras dentro de una oscuridad calculada, situó las Valkirias de la identidad de Cataluña en las brumas bélicas de 1714, o sea, remota y contradictoriamente lejos de la letra de la recién estrenada Constitución española, ya que eso es lo que celebra la Diada cada 11 de septiembre, pues en esa festividad tan anacrónica, tan reaccionaria como antipacifista -transcribo la Ley 1/1980 de 12 de junio que firmó Jordi Pujol en calidad de flamante Presidente de la Generalidad catalana- se pretende rememorar “el doloroso recuerdo de la pérdida de las libertades, […] una actitud de reivindicación y resistencia activa frente a la opresión”.

Conel propósito de hacer crecer la hidra del victimismo nuestro pésimo imitador de San Jorge decide descendercon la brújula del resentimiento a los infiernos guerracivilistas de épocas antidemocráticas. Lo cual le permite enterrar esa larga y feísima historia sobre los favores que la burguesía catalana había prestado durante 40 años al general Francisco Franco, esa misma burguesía catalana, rapaz y cortoplacista, que, muerto el dictador y con la recién estrenada democracia, buscaba, triste y desconsolada, refugio en otros brazos, en otro padre-patrón. No borremos de la cabeza que fue la mano de la patronal catalana la que resolvió marcar como candidato al hipertradicionalista Pujol. Tampoco olvidemos al empresario Carles Sumarroca, figura clave en los negocios del gran Jordi, el más patriota de entre todos los patriotas.

Palabras agoreras de Josep Tarradellas

"Luchemos hasta morir clamando ¡Viva Cataluña!", se ha oído estos días en uno de los documentales de la cadena de TV3, conocida, por su tendenciosidad y propaganda, como el Nodo catalán. Yo me acuerdo de aquellas predicciones de Tarradellas plasmadas en una interesantísima carta que publicó La Vanguardia un 16 de abril de 1981. Tarradellas analizaba la actitud de ruptura con España que imponía el recién elegido Pesident “Pujol”. Y mientras examinaba el victimismo y las falsedades del nuevo líder, Tarradellas escribía: "es evidente que se trata de ocultar el fracaso de toda una acción de gobierno y de la falta de autoridad moral de sus responsables. Si se ha llegado a esta situación, es debido, a mi entender, simplemente a un pensamiento y actitud del actual president de la Generalitat y, como era natural, los resultados habían de ser los que ahora sufrimos".

Bajo las lágrimas de cocodrilo que escenifican las élites o, mejor, bajo la imagen de luchador antifranquista, Pujol, el hombre del rancio nacionalismo, lo que anhelaba era disfrutar de privilegios y prerrogativas en estado de gracia e inmunidad plena. ¿Y cómo lograrlo? Creando problemas de convivencia allí donde antes no existían. ¿En dónde, pues, se apoya la idea de Carod Rovira acerca de que "el estilo catalán de hacer política es más educado, más civilizado, no agresivo ni destructivo”?2

La desmedida de Pujol, su avaricia y antidemocracia arrostraban, con él y tras él, muchas consecuencias, tantas que,hablamos de noviembre de 1985,en una entrevista,Josep Tarradellas declaraba que había aconsejado a Pujol que dimitiera por el caso de Banca Catalana. Y agregaba Tarradellas: “La gente se olvida de que en Cataluña […] hay una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte”.

No se equivocó en lo más mínimo el expresident Tarradellas. Sus palabras quedan confirmadas 30 años después, pese a que su análisis, certero, se lo llevara el viento cual oráculo de Casandra.

1 Lucas Mallada (1890), Los males de la patria y la futura revolución española, Fundación Banco Exterior, Biblioteca Regeneracionista, Madrid, 1990, p. 31.

2 J.L. Carod Rovira, Avui, 21-VI-2006. 


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