Blogomaquia

El juez Garzón: entre mendigos e intocables

Hace unos días, a propósito de la manifestación a favor del juez Garzón, un amigo se quejaba de la falta de compromiso de la sociedad española hacia “Don Baltasar”. Yo le contesté que practicar de manera incondicional la militancia ideológica constituye una aventura de alto riesgo; que no se puede encadenar el pensamiento a banderitas y consignas, vengan éstas de donde vengan, pues eso sería un suicidio en toda regla. Contra esto, mi amigo empezó a esgrimir, una y otra vez, el argumento de la superioridad moral del defendido. Encallada la conversación en este punto, le recordé que hay gente que opta por aferrarse al carácter “valioso” de sus ideas, antes que buscar las caras de la verdad. Fue una pena no tener a mano en ese momento las Reflexiones políticas acerca del estado actual de la península (1834) y no recitarle el célebre alegato de Pedro Miguel de Peiro: "lo que sí debe evitarse en la magistratura, lo mismo que en todos los altos destinos del Estado, son ciertos hechos y acciones denigrantes, que echan un borrón eterno e indeleble en quienes las ejecutaron".

De esta historieta que ni siquiera alcanza rango de anécdota tan solo quiero destacar un hecho: hay sujetos que por patología admiten que ciertos personajes públicos nunca se equivocan. Tamaño culto a la personalidad genera anomalías gravísimas. Así que, cuando nos encontramos con personas que se sienten heraldos de la verdad absoluta y se creen al mismo tiempo seres que caminan por encima del curso de las leyes, la evidencia histórica revela que vamos, tanto desde el punto de vista mental como desde el punto de vista político, por muy mal camino porque, incluso aunque el Sr. Garzón se vista con atuendos grecorromanos y cristianos, y adopte para las ocasiones propicias el rol de “sabio” (tradición griega), de “jurista” (tradición romana) y de “hombre santo y virtuoso” (tradición cristiana), nunca ha de olvidarse que nuestro hombre pidió nada menos que 1.200.000 euros a empresas... y a algunos bancos de los que en su juzgado había causas penalmente abiertas.

De donde resulta que a los supersalarios de los directivos de bancos y cajas de ahorro de este país se suman los honorarios “extra” de un magistrado que motu proprio solicitaba ayudas económicas para sufragar sus, dice él, cursos y seminarios. ¡Y no digamos nada de esas escuchas ilegales con las que el gran árbitro de la justicia quiso saltarse las reglas del Estado de derecho para investigar el lado oscuro de las corruptelas políticas!

Mendigos e Intocables

En el gran guiñol de la política, de repente en Madrid aparecen los líderes sindicales de CCOO y UGT. Y a su lado y junto a ellos los cabecillas de IU. Acompañando a estos nietos de Karl Marx van miles de convocantes que corean “vivas” al juez Garzón y gritan “fascistas” a los jueces del Supremo que le van a juzgar. Desde luego, resulta cosa harto paradójica que, en la era “Rodríguez Zapatero”, los dirigentes de la izquierda no convocaran ni una sola huelga en apoyo de esos (¿quizá insuficientes?) 5.000.000 de españoles en paro y ahora, en cambio, sí los veamos inmersos en una manifestación de defensa de un pobre necesitado de cariño y reconocimiento.

No cabe duda de que, con la crisis y el declive de las estrategias de emancipación, la batalla política de ciertas élites sindicales se está trasladando a la acción de respaldar los intereses de unos nuevos indigentes que, por su lastimera condición, son miembros de una rara clase social a proteger y, por tanto, aspirantes a intocables. Por cierto, que hablando de intocables el consejero de Territorio de la Generalidad catalana, Lluís Recoder, sostiene, a partir de la quiebra técnica de la compañía Spanair, que "los gestores [de esta empresa] han hecho su trabajo razonablemente bien". Es más, Recoder recalca que el presidente de Spanair, Ferrán Soriano, ha realizado un "buen trabajo", motivo por el cual no hay razón para alborotos y acusaciones contra los que han conducido al precipicio a la citada sociedad aeronáutica, y eso pese a que Spanair va a despedir a más de 2.000 trabajadores, solo de empleo directo, además de deber 15 millones de euros a la tesorería de la Seguridad Social, entre otras muchas deudas acumuladas.

Concluyendo: quienes no defienden a la gente de a pie y convierten en “vacas sagradas” a los que no pastan la ley de los comunes, se manifestarán y dirán lo que quieran, pero, como decía Antonio Eximeno enEl Espíritu de Maquiavelo (1794), "De todas las injusticias ninguna mayor que la de aquellos que cuando más engañan, con mayor arte procuran parecer hombres de bien".


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba