Blogomaquia

"El antro de la Educación, la cueva de ladrones" (II)

Aun aceptando que disfrutamos de las generaciones mejor formadas de los últimos años, cosa que discuto, este dato no debería nublar nuestro campo de visión, pues constatar el ascenso y ocupación de "los hijos de clase media" en sectores laborales hasta hace poco inalcanzables, eso no elimina los malos resultados académicos que exhibe este país, sobre todo cuando junto a la cara del éxito aparece la cruz del fracaso escolar cuya tasa, lejos de menguar, se expande y sigue en aumento. De hecho, el 31% de nuestros jóvenes ni siquiera consigue acabar la Educación Secundaria Obligatoria, más conocida por su acrónimo ESO.

Por otra parte, que haya sectores de la población que logran huir de la educación institucional no está reñido con esa guillotina que pende sobre el cuello, menos privilegiado, de otras clases sociales. Y es que quienes sufren las consecuencias de una enseñanza caquéxica, o sea, sin apenas contenidos y, por tanto, extraña al esfuerzo y al trabajo son quienes más padecen en carnes propias el fenómeno sociológico de la reproletarización (inseguridad y precariedad laboral, malos empleos, salarios inframileuristas, riesgos de exclusión, pobreza, etc.). ¿Y esto adónde nos conduce? A que la planificación de la ignorancia que se ha producido, primero con la implantación de la LOGSE y, luego, con la llegada de la LOE, además de ser algo completamente antidemocrático, ha hecho posible de un plumazo eliminar del mercado del conocimiento la competencia de aquellos sectores de la población que menos poder adquisitivo tienen.

Cueva de ladrones

En 2006, y ante los escalofriantes datos del informe PISA, de la entonces ministra de Educación Mercedes Cabrera pudimos oír afirmaciones de esta guisa: que "los jóvenes tienen su propio lenguaje, el chat, el sms". Con estas y otras tintas de calamar destinadas a negar el fracaso escolar, nuestra élite lleva más de 30 años cooperando en profundizar y ahondar en la fractura social. Es más, por la pereza de miras que manifiestan los que se dicen defensores de la "LO(GS)E", España -con más del doble de parados, p. e., que Portugal y más del quíntuple que Uganda-  goza de tener el segmento de jóvenes intelectualmente peor preparados, que ni estudian ni trabajan. De lo que se deduce que prohibir la transmisión de conocimientos en las aulas no solo genera desigualdad de oportunidades; no solo azuza y espolea la desigualdad social; no solo institucionaliza la desigualdad en suma; sino que crea miseria e indigencia a manos llenas.

Así que con el humo de la pobreza delante de nuestras narices somos incapaces de advertir incluso el fuego que ha generado un modelo educativo reaccionario y absolutamente fallido. Por eso, y parafraseando el lema del viejo Proudhon, habría que indicar que, en España, "la educación es un robo". Un robo porque quienes desempeñan puestos de decisión siguen, y eso sí que es un escándalo,  propagando la revolución de la pedagogía rousseauniana, esa revolución silenciosa, pero no menos revolucionaria, que penaliza la excelencia en las aulas y que lleva a rajatabla el lema de Jean-Jacques Rousseau, de "no instruya en absoluto al hijo del aldeano, que no le conviene ser instruido".* Un robo porque la terquedad de mantener el esperpento de la Logse o de la Loe constituye, dada su ineficacia, un asalto a los bolsillos de los contribuyentes. Un robo, en definitiva, porque a los desfavorecidos se les impide y niega el derecho a disfrutar de una educación de calidad.

Y todas estas martingalas a quién benefician

Tras tantas planificaciones e injerencias, al final se ha logrado hacer primar los intereses de la enseñanza privada. Por tanto, ¿tiene sentido que ahora diga el ex presidente Felipe González que es "un error sufragar la escuela concertada"  cuando resulta que el invento de la "concertada" fue alimentado, y de qué modo, por el Gobierno felipista? De otro lado, los liberales de boquilla han sobresalido muy poco o nada en mejorar el estado educativo, aparte de que, como los socialistas, se dedican sin pudor a desmantelar lo público en aras de lo privado. Pero, ojo, quienes defendemos que el sector público no está reñido ni con la excelencia, ni con la creación de riqueza ni tampoco con la buena gestión anotamos con estupefacción cómo crece una red clientelar a la sombra de miles de centros privados que viven del festín de los presupuestos públicos y que, sin luz ni taquígrafos, cometen muchas irregularidades, como rechazar a emigrantes, a estudiantes con problemas de aprendizaje, a alumnos y alumnas de cierta condición económica, de notorias características fisiognómicas, etc., sin que pase nada.

Teniendo un 50 por ciento de paro juvenil, y subiendo, esa izquierda (PSOE) y esa derecha (PP) que integra buena parte de nuestra casta política no están por la labor, menos aún los grupos nacionalistas, de crear riqueza implantando un marco necesario que permita ofrecer a los jóvenes (socioeconómicamente desafortunados y no desafortunados) una formación científica y humanística de calidad. O sea, al margen de las ideologías. Y aquí, -que ya es hora de concluir-, retomo el argumento de Fernando Caro, relativo a que "cuanto más se airea la imagen empobrecida del sector público, mayor es el brillo que no por mérito propio adquiere el sector privado". Y tiene razón este escritor y profesor de Física de Bachillerato, pues si la empresa privada es muy superior a la pública, como sostienen algunos lobbies que se olvidan de la quiebra financiera "privada" que padecemos, ¿por qué llevamos más de 30 años sin ninguna Universidad privada española entre las 150 mejores del mundo?

¿Nos explicamos ahora por qué este país sobresale por la peculiaridad de poseer una de las tasas de paro más altas de la Unión Europea? Todavía queda, no obstante, una tercera pata por descubrir en este enorme desaguisado: el papel funesto de los Torquemada contemporáneos, cursi y eufemísticamente denominados "pedagogos".

* Jean-Jacques Rousseau (1761), Julie ou la nouvelle Héloïse, ed. Armand-Aubrée, Paris, 1832, vol. II, partie V, lettre III, p. 183.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba