Blogomaquia

Vergonzoso, vergonzoso... Vergonzoso

Ofensiva aérea. ¿Objetivo? Atacar Saná. ¿Motivo de la agresión? Advertir a los chiíes hutíes que el gobierno saudita no les tolera ni entrando en su territorio ni oponiéndose en Yemen a políticos suníes. Los atacantes que jugaban con el factor sorpresa supieron emplearse a fondo, y bien, al utilizar contra la población civil yemení munición de racimo, armamento que se compone de submuniciones que, al detonar, liberan bombas que contienen centenares de fragmentos de metralla.

De estos y otros comportamientos criminales se alimenta La Casa Al Saud, osario monumental que se  yergue sobre cabezas cortadas, mutilaciones de manos, extremidades arrancadas y otros escarmientos corporales. De hecho, de unos meses a esta parte la monarquía saudí lanzaba una campaña apremiando a contratar a trabajadores en cuya tarea estuviesen incluidos guillotinar, amputar... a prisioneros, en su mayoría arrestados por pensar o comunicar ideas alejadas del totalitarismo saudí.

Arabia Saudita sobresale, ya son demasiadas décadas, en imponer, por cierto como los actuales yihadistas del Estado Islámico, el canon hiperortodoxo y rigorista del fundamentalismo wahabista

Los imperantes y su séquito

Arabia Saudita sobresale, ya son demasiadas décadas, en imponer, por cierto como los actuales yihadistas del Estado Islámico, el canon hiperortodoxo y rigorista del fundamentalismo wahabista, que es un derivado de la tradición más intransigente del islam suní.  De este reino carcomido por una dictadura exportamos su radicalidad al importar, ay paradoja, carburante empapado en barriles de sangre.

Propietario del Estado y de sus habitantes, el régimen saudí se muestra muy tibio en su lucha contra el Califato islámico de ISIS y en su día a día no apostata del uso de los castigos físicos. Es más, habita en las antípodas de Los delitos y penas  de Cesare Beccaria. Recuérdese la condena reciente de dos chicas a recibir  50 latigazos por subir a las redes sociales unas fotos del colegio. Recuérdese asimismo aquella terrible matanza desatada hace unos años en el interior de un centro escolar de la Meca, en la que 15 adolescentes perdían la vida al impedir la policía moral a las colegialas escapar de las llamas por no llevar tela sobre la cabeza.

Perlas de la jurisprudencia saudí

Waleed Abu al Khair, abogado y activista de  derechos humanos, permanece  en  la cárcel  como preso de conciencia. Las autoridades saudíes le imponían una condena ejemplarizante de 15 años de cárcel, el mismo número de años que su defendido, Raif Badawi. ¿Y quién es éste? Raif Badawituvo la osadía de expresar sus ideas, el coraje de crear, a rebufo de la Primavera Árabe, un foro online, Liberales Saudíes, con el fin de abrir un debate político dentro de su país. Hasta la fecha ha sufrido cincuenta latigazos. Le esperan 950más. Y cumplir los años de presidio que le restan. Y pagar una multa de un millón de riales (+/- 230.000 euros).

Ali al-Nimr contaba sólo 17 años en el momento de su arresto en 2012. Participó en las manifestaciones que inspiraron la Primavera Árabe. Acusado sin pruebas, el tribunal imputaba a este joven estudiante avivar el sectarismo y pertenecer a una célula terrorista. ¡¡¡Ali al-Nimr es chií, no suní!!! Ahora se enfrenta al castigo de decapitación y crucifixión, pena capital a la que se añade el escarnio de ser exhibido en público tras su muerte.

Vergonzoso, vergonzoso... Vergonzoso

Coincidiendo con los estertores de la Revolución Árabe, se produjo un gran revuelo internacional al conocerse que Mustafá Dabiha, involucrado en Sudán en toda clase de violaciones de derechos humanos, se ponía al frente de la misión de observadores de la Liga Árabe en Siria. Pasado escaso tiempo, ha estallado otro escándalo de  magnitud igual o superior, aunque esta vez en el seno de Naciones Unidas.

La monarquía saudita ha sido sin embargo recompensada por la mismísima ONU que premiaba a Faisal Bin Hassan Trad  para (re) conducir y presidir el Comité de Derechos Humanos

SiendoArabia Sauditael país de las mil y una agresiones contra el estado de derecho; siendo Arabia Saudita latifundio de arenas movedizas en el que se trata a los ciudadanos como séquito y menorías; siendo Al Saud, triste récord mundial, la nación que va casi a la cabeza en dictar penas de muerte;la monarquía saudita ha sido sin embargo recompensada por la mismísima ONU que premiaba a Faisal Bin Hassan Trad  para (re) conducir y presidir el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Esta elección es, sin duda, de una cobardía infinita, amén de una afrenta al sentido común, pues el país de Faisal Bin Hassan, Arabia Saudita, patria de aquel Bin Laden, ostenta el título de exhibir el mayor número de ejecuciones en el mundo árabe hasta el límite de decapitar sólo este añoa más personas que los propios comandos terroristas de ISIS dentro de sus áreas conquistadas. Incluso menores de 13 años son condenados a muerte, ha señalado Eric Goldstein, vicedirector para Medio Oriente de Human Rights Watch.

Postdata

Lejos de los juegos sucios que muchas veces enturbian la alta política se ha situado Indonesia, el Estado con mayor número de musulmanes sobre la tierra, al prohibir la entrada a su país de organizaciones misioneras  saudíes e impedir a los indonesios trabajar en Arabia Saudí, por los asesinatos y ultrajes laborales a que son sometidos.


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