Blogomaquia

Shhhh… top secret

El poder político, verdad de Perogrullo, siempre está en manos de quienes lo ejercen. Pero ahí no radica el problema. El verdadero inconveniente reside en el hecho de que las élites suelen adoptar buena parte de sus decisiones a espaldas de la ciudadanía, o sea, entre bastidores y al margen de foros y parlamentos.Con tales mañas, es lógico que la opacidad se convierta en moneda corriente. Y si la táctica de las cortinas de humo erosiona el ideal de transparencia institucional, la búsqueda premeditada de la oscuridad acaba derribando los fundamentos democráticos de las sociedades abiertas, puesni ciertos temas llegan a la opinión pública ni la toma de resoluciones o acuerdos alcanza un nivel mínimo de visibilidad. Alejados, por tanto, de cualquier escenario público, retornan los secretos del Estado y, con ellos, la filosofía reaccionaria de los “arcana rei publica”.

Ciudadelas ciberpanópticas

Cuando el espacio físico va poco a poco reduciéndose y la Tierra se vuelve pequeña, algunos políticos se aprestan a colonizar los universos virtuales de la vida privada. Así, es decir, con afán dominatriz, se ha comportado la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense o NSA que, desde noviembre de 2010, lleva vigilando los correos electrónicos, las redes sociales, las llamadas telefónicas tanto de norteamericanos… como de no norteamericanos.1

A través de la indagación en el flujo de las comunicaciones esta oficina de espionaje acumula, cual Gran Hermano orwelliano, millones y millones de datos sobre la ciudadanía. Lo cual nos catapulta a un ensayo de 1791 titulado Panóptico en donde su autor, Jeremy Bentham, quiso enseñarnos su prototipo de cárcel. Construida ésta a partir de la necesidad de eliminar los más mínimos atisbos de privacidad, Bentham la diseñó con el propósito de controlar visualmente al reo en todas las situaciones. De ahí el nombre de “panóptico”. Es evidente que la NSA, con sus ciudadelas ciberpanópticas y su ejército de soldados-informáticos, ha sobrepasado y con creces el proyecto de aquel filósofo londinense. Ahora bien, estos u otros sistemas de inspección minan las bases de cualquier gobierno democrático porque además, y no es cosa menor, “¿quién vigilará a los vigilantes?”, se preguntaba Juvenal.2

Shhhh…, no digas chus ni mus

Un analista de inteligencia del Ejército, Bradley Manning, un antiguo empleado de la CIA y de la NSA, Edward Snowden, un ingeniero de sistemas del banco HSBC,3 Hervé Falciani, todos ellos han mostrado conocimiento de la tecnología de la información, amén de que Manning,Snowden y Falciani han sacado a la superficie el alcantarillado, pestilente, de las grandes corporaciones (públicas y privadas) y desvelado la ilegalidad de los altos secretos, entre los que se cuentan despotismos militares -no pulse aquí si no desea ver el asesinato de un grupo de civiles que paseaban por una calle de Irak-, evidencias de evasión fiscal por parte de las élites… y las famosas prácticas de la NSA de megavigilancia incluso a países extranjeros.

El precio por tirar de la manta es muy elevado. Manning permanecerá en la cárcel durante 35 años. Snowden vive asilado en Rusia y sin poder moverse de allí. Falciani está buscado por las autoridades suizas, aunque con la protección de la fiscalía, primero, española y, luego, francesa. Sin olvidar tampoco que quienes han decidido divulgar estos arcana están siendo hostigados y perseguidos. Es el caso del periodista y programador informático Julian Assange, artífice de la difusión en Wikileaks, de las informaciones de Manning. Y el caso asimismo de Glenn Greenwald, columnista del rotativo The Guardian, que ha logrado hacer llegar a la opinión pública algunos de los datos de Snowden.

Tanto Assange como Greenwald me recuerdan al Giulio Andreotti de 1990, en concreto ese instante en que el primer ministro italiano se atrevió a abrir la caja de Pandora, en cuyo interior vivía oculto un gran secreto de Estado: laoperación Gladio, nombre con que se denominaba a la red militar de camuflaje y espionaje anticomunista que, desde al menos los inicios de la Guerra Fría, trabajaba clandestinamente en Europa, en especial en Italia, con el patrocinio de la CIA y del M16 británico.

Legitimidad desde la publicidad

Carece de valor hablar de nacionalismo si antes no se reivindica una administración observable, con focos y taquígrafos. A estas alturas de la Historia no valen los gobiernos que hunden sus hilos en los recovecos de la oscuridad mientras, al mismo tiempo, encubren medidas clandestinas con los colores de la bandera nacional o… con textos de mimbre dudoso, como el Patriot Act. Pedimos, entonces, una democracia basada en la legitimidad de la trasparencia del poder. Y eso solo es posible desde y con la publicidad. Y como ésta constituye la verdadera condición que permite a moral y a política estrechar vínculos, resulta que no hay manera de impedir los abusos y los desmanes de ninguna institución al margen del ojo público.

¿Y esto a dónde nos lleva? A que las actuaciones del Estado han de situarse en la franja de lo visible, habida cuenta de que, ya lo afirmaba el pensador ImmnanuelKant en su ensayo Sobrela paz perpetua (1795), “todas las acciones que se refieren al derecho de otras personas cuyas máximas no estén en concordancia con la publicidad son injustas”.

1 El uso del programa informático PRISM ha permitido a la NSA decodificar el algoritmo criptográfico de las compañías de Hotmail,Google, Yahoo y Facebook, e inmiscuirse en la vida privada de las personas.

2 Juvenal (60-128 d. C.), Sátiras, nº 1, VI, 346-347.

3 “HSBC”, corporación financiera con casi 50 millones de consumidores en el mundo, es el acrónimo de The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation. Falciani descubrió en los sótanos de esta empresa la existencia de 130.000 evasores fiscales. Entre ellos aparecían figuras relevantes europeas, como la familia del Sr. Botín con 2.000 millones de euros ocultos en cuentas suizas. 


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