Blogomaquia

Podemos y su cuchipanda

De ese pesimismo, negro e insondable, que provocan situaciones extremas, como las crisis económicas, arrancan, es una ley histórica, políticas radicales. Y del cúmulo de decepciones que despiertan los partidos tradicionales suelen emerger líderes que se envuelven en el redentorismo y se proclaman carismáticamente capaces de enmendar vicios y conflictos, hasta inclusive resolverlos desde la Transición hasta nuestros días, nada más y nada menos. Si a esto unimos que cuanto más paralizadas e indecisas parecen las marcas PSOE e IU, mayores son las horas de gloria trasvasadas a una coalición que crece escudada en la imagen de “EL PUEBLO”, entonces podemos comprender el origen de un grupo que, desde el movimiento del 15-M, emplea como seña de identidad la lengua del populismo. 

El populismo y sus falsos referentes

La invocación al “Pueblo”, otras veces aclamado “sociedad civil”, parece ser la fuerza de arrastre de Podemos. Y desde luego que lo es, y más cuando el término “Pueblo” remite a ese ente que carece de protagonismo en la vida pública salvo en aquellas ocasiones, contadísimas, en que por la vía del sufragio otorga legitimidad a unas élites políticas. Por tanto, y dado que los de Podemos quieren refundar la democracia vigorizando el papel del Pueblo, yo les lanzo la pregunta que formulara el filósofo Earnest Gellner: “¿quién escoge a los que escogen?”1

Desato esta paradoja porque en el programa económico de Podemos se recoge la promesa de “promover y garantizar la constante y más amplia participación de la gente en la toma de decisiones económicas”2, amén de que un miembro del Consejo Ciudadano de Podemos y antiguo militante de una organización armada marxista-leninista, se trata del padre del líder de Podemos, ha definido “lo democrático” de esta guisa: “lo que reparte poder entre la gente, entre usted y yo, entre todos”, hablando claro.

Ni que decir tiene que bajo este planteamiento populista que no distingue entre gobernantes y gobernados late la filosofía de Jean-Jacques Rousseau

Ni que decir tiene que bajo este planteamiento populista que no distingue entre gobernantes y gobernados late la filosofía de Jean-Jacques Rousseau. Sin embargo, y fuera confusiones, Rousseau fue un antidemócrata convencido, ya que excluyó al pueblo bajo, a mujeres y esclavos de las esferas de la democracia y, además, impidió en su modelo político el más mínimo signo de divergencia, pluralismo y libertad individual. Recuérdense las cláusulas de su Contrato social: éstas no sediscuten ni fueron “jamás formalmente enunciadas”, tal era el tenor de Rousseau.2

Saco a colación estas referencias debido a las palabras del líder de Podemos. Traspreguntarle Ana Pastor por cómo se iban a tomar las decisiones, Pablo Iglesias le confiesa que la palabra “órgano de Dirección” le “parece feísima”, que “los espacios de decisión que se tomen tienen que ser siempre respetuosos con la participación de la gente” (minuto 2’16 a 2’46). Y agrega: “yo creo que la gente no tiene que mandar o en todo caso, como decían unos amigos mejicanos, mandar obedeciendo” (minuto 2’50).

Acabáramos, tanta blablá para al final enseñar sus querencias autoritarias. Por cierto, que mandar obedeciendo, ser libre acatando y participar callando… es el engrudo revolucionario de Rousseau, autor que rescata Iglesias en el chascarrillo mejicano. Y es que Rousseau señalaba que  las personas vinculadas al nuevo pacto político no precisan hablar ni intercambiar ideas porque “del silencio general debe presumirse el consentimiento del pueblo”.4

Ahí entonces empieza y acaba la utopía del gobierno asambleario cuya existencia es tan ilusoria como real ha sido la no integración, dentro de Podemos, de voces y  sectores críticos. ¡Hasta ha desaparecido el grupo de Izquierda Anticapitalista! Lo cual nos conduce a un partido que no incluye pluralidades ni heterogeneidades. O sea: lo mismo que les pasa a las formaciones al uso.

Debajo de la piel de oveja

Loable, muy loable es querer poner punto final a la corrupción política y financiera. Meritorio, absolutamente meritorio es incorporar los problemas de las personas dentro de la agenda de la política. La cuestión estriba, aparte de recomendaciones e hermosos imperativos morales, en que carecen de un programa “articulado y claro” en torno a asuntos tan graves. En cambio, pretenden importar la censura de las 'leyes mordaza' de Venezuela, Ecuador y Argentina, pues su líder, Pablo Iglesias, defiende  la idea de controlar la prensa española. Y si éste  ha declamado aquella salmodia osificada de que el cielo no se toma por consenso. Se toma por asalto”, Lola Sánchez, eurodiputada de Podemos, asiente que "la gente ya sabe cómo tiene que trabajar y organizarse para asaltar ayuntamientos y asambleas autonómicas”.

Quien ha sido elegido secretario general con bastante menos del 50% de los votosboicoteaba conferencias en la Facultad de Políticas, como la de Rosa Díez (véase minuto 1’57), al tiempo que en el día de su puesta de largo, en el Hotel Ritz, evacua a un hombre del auditorio porque le pregunta delante de todo el mundo: “¿asesoró usted en Venezuela participando en la represión contra mi hija estudiante?”. Por estos y otros comportamientos, algunas viejas glorias del izquierdismo español, como  Alfonso Guerra y Tezanos, han concluido que la directiva de Podemos se mueve con consignas nazis y estalinistas.

La ponderación no constituye un rasgo de ese pretérito militante comunista llamado Pablo Iglesias

Desde luego, la ponderación no constituye un rasgo de ese pretérito militante comunista llamado Pablo Iglesias.  “Antisistema” sí es, pues exhibe comprensión con los miembros criminales de ETA mientras tilda de  "fascista" a la AVT. “Autoritario”,  también, al preferir la compañía del dictador venezolanoChávez, igual que ahora trabaja para la cadena Hispan-TV perteneciente a la tiranía teocrática de Irán.

Por otra parte, este  excelente fustigador de los errores de nuestra casta política se empeña en mantener los suyos propios a buen recaudo. De ahí que corra un tupido velo sobre los affaires que aquejan a su guardia pretoriana. Nada ha aclarado sobre Íñigo Errejón, ninguna duda ha manifestado acerca dela honorabilidad de Tania Sánchez, envuelta en casos de nepotismo, en tanto que de José Carlos Monedero entona, -música, por favor-, que es “un buen patriota”, a pesar de sus irregularidades contables.

En cualquier caso, este 31 de enero no va a ser, en el santoral del populismo, el día del gobierno de la gente, como proclama su guía. Sino una fecha en la que otro grupo político que dice “representar la ilusión” busca denodadamente el poder para convertirse en una maquinaria radicalizada que escombre a la izquierda. Y a la derecha. 


1 Earnest Gellner (1974), Selected Philosophical Themes. Contemporary Thought and Politics, Routledge, London, 2003, p. 40.

2 Vicenç Navarro y Juan Torres López (2014), Un proyecto enocómico para la gente (Podemos), documento en PDF, p. 19.

3 Jean-Jacques Rousseau (1762), Le contrat social, ou Principes du droit politique, Imprimerie d’Amable Le Roy, 1792, lib. I, cap. VI, p. 23.

4 Ibídem, lib. II, cap. I, p. 38-39.


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