Blogomaquia

De Kiev a Sebastopol camino a Roma

El nacionalismo, lejos de decaer en Europa, sigue en sus órbitas de apogeo. En Ucrania, p. e., la mayoría de la población de Kiev, que es filoeuropeísta, reunida en la 'Maidán Nezalezhnosti' (Plaza de la Independencia), ha logrado dar fin a la presidencia rusófila de Viktor Yanukóvich, líder de la coalición Nuestra Ucrania. Pero, al conseguir la renuncia de Yanukóvich, parece que el éxito de las manifestaciones ciudadanas ha excitado la bicha del paneslavismo del país vecino.

De Kiev a Sebastopol

Crimea fue cedida a Ucrania en 1954 por decisión del entonces todopoderoso dirigenteNikita Kruschev, coincidiendo con la conmemoración del tercer aniversario de los vínculos entre Ucrania y Rusia. Lo que se suele omitir es que Crimea fue República Autónoma para los tártaros, y miembro, un año antes que Ucrania, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Y la circunstancia de que Crimea sea hoy región, que no país, con alta mayoría rusa se debe a IósifStalin, factótum de la desmembración política de Crimea y autor, en el período de 1940, de la deportación en masa de los tártaros a Asia central.

Vistas las cosas con cierta perspectiva, ¿por qué en 2014 Putin ha proporcionado un puntapié militar a la decisión de Kruschev y procedido 60 años después, por la vía de los hechos consumados, a la reconquista de la península de Crimea? Caben dos motivos. Uno, que la violación de la soberanía e integridad territorial de Ucrania forma parte de las astucias de Putin destinadas no solo a desplazar las fronteras rusas hacia el Oeste, sino a intervenir en aquellos “Sebastopol”, crimeos y sirios, que le permitan el acceso portuario a las aguas del Mediterráneo.

Luego, no lo olvidemos, están los objetivos nacionalistas nunca ocultados por Putin, tendentes a rescatar la grandeza del pasado de Rusia y a subsanar, cual nuevo Napoleón, las secuelas que produjo el desplome de la URSS.Recordemos que Putin consideró la caída de la Unión Soviéticaen términos de “la mayor catástrofe geopolítica ocurrida en todo el siglo XX”. Recordemos  asimismo que fue en diciembre de 1991 cuando el Tratado de Creación de la URSS de 1922 sería derogado. Con lo cual, disuelta la Unión Soviética, estados miembros de la antigua URSS alcanzarían su independencia.

Con las nostalgias del poderío perdido,el presidente Vladimir Putin, antaño oficial estalinista de la agencia de seguridad de la KGB, se ha erigido en valedor de la “Tercera Roma”, en defensor de la voluntad de permanencia del paneslavismo, igual que décadas antes “el padrecito” Stalin había resucitado al zar Iván el Terrible (s. XVI), le había considerado símbolo del imperialismo ruso y declarado icono venerable de la “gloria nacional”.

La rusificación es rusocentrismo

Con la Gran Guerra del Norte (1700-1721) cuyo detonante fue el dominio del mar Báltico, Rusia se convertiría en una gran potencia internacional cuyos efectos pronto se harían notar. La nación ucraniana acabó engullida por la contienda bélica de la Gran Guerra y buena parte de sus dominios pasó a ser señorío del zar. Otros acabarían, con el tiempo, bajo la influencia del Imperio Austro-húngaro. En todo caso, la rusificación de Ucrania, realpolitik ya en tiempos de Pedro el Grande, seguiría su marcha y, con el estallido de la Revolución Rusa, Ucrania en 1922 sería satélite añadido a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Aprovechando el golpe de Estado perpetrado contra Mijaíl Gorbachov, el Parlamento ucraniano sancionó la Declaración de Independencia de Ucrania. Y, casi cuatro meses después, en Belavezha iban a aparecer los presidentes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania, reunidos para tratar el destino de la URSS. De este conciliábulo, que el propio Gorbachov tipificó de "golpe constitucional", nacería el Tratado de Belavezha que data de 8 de diciembre de 1991 y por el que públicamente se aprobaba la disolución de la URSS. Y la creación, en su lugar, de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). 

Escapando del mapa soviético de nacionalidades à la force, Ucrania pudo abrazar su independencia en 1991. Y del mismo modo que este país quiere legislarse por sus propias leyes, y no por leyes rusas, Crimea comenzó a exhibir sus propias reivindicaciones, casi a la vez que Ucrania adquiría su emancipación, y a moverse en un escenario nacionalista inverso, dado que Crimea desea independizarse de Ucrania y estrechar lazos con el Este: con Rusia.

A Crimea no le pasará lo que ocurrió en Alaska, hoy no territorio ruso. Antes al contrario, Crimea seguirá bajo la vigilancia estricta de Rusia que percibe además, en aquella región, futuros beneficios petrolíferos que, en caso de estar controlados por Kiev, reducirían de forma significativa la dependencia energética de Ucrania con Rusia.

Por tanto, no es casualidad que Putin que ha cercenado de manera atroz la independencia de Chechenia, y ayudado a la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, dos naciones prorrusas desvinculadas, no por azar, en 2008 de la rusófoba Georgia, esté actualmente detrás de los hilos que desestabilizan a Ucrania, y construyendo un dique que agrande las paredes del rusocentrismo. Y digo “construir” porque hace una semana el primer ministro Dmitri Medvédev ha informado a los medios de comunicación acerca del proyecto de edificar un puente entre Crimea y Rusia. Lo que demuestra que en la invasión de esta península no ha habido puntada sin hilo ni improvisación alguna. Y sí un plan perfectamente orquestado.

Ucrania, ¿puente de unión entre Europa y Rusia?

No se trata, como algunos sugieren, de un retorno al período de la Guerra Fría. Estamos más bien ante la lucha de dos naciones, Rusia y Ucrania, que poseen concepciones políticas, económicas… distintas y, lo que es peor, ante unaintervención tan obstruccionista como despótica sobre Ucrania desde la logística del Gobierno ruso de cortar el supuesto entreguismo de las ex repúblicas soviéticas a Occidente y detener la anexión de otras posibles ex repúblicas soviéticas a la Unión Europea para frenar, en conclusión, el efecto dominó que, desde 2004, ha generado grandes pérdidas de hegemonía rusa en las eslavas Estonia, Letonia y Lituania, miembros actuales de la UE.

¿Que en el ajedrez político se plantean horizontes emergentes que compiten, es el caso de Rusia, con EEUU por el control y aumento de zonas de influencias? Es evidente. ¿Que existen muchos inconvenientes en el actual conflicto ruso-ucraniano? Por supuesto, habida cuenta de que Rusia y Ucrania disponen de los mejores ejércitos del continente europeo. Y a nadie, con un par de dedos de frente,apetece ver a estas alturas de la Historia el desarrollo cruento de un nuevo conflicto armado.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba