Blogomaquia

“Ciudadanos de 1ª, ciudadanos de 3ª”

Cuando los gobiernos velan por el poder, no por democratizarlo, la libertad deja de ser un lugar común, o sea, el bien inalienable de las personas. Cuando las democracias atienden a los intereses de partidos, lobbies y otras corporaciones, y no velan por el bien general, los individuos rara vez podemos resistirnos a las presiones de quienes, día a día, disponen de mayores márgenes de decisión, influyen sobremanera en nuestra existencia… y además gozan del apoyo, oculto o explícito, de los representantes de los asuntos públicos. No sé si esto es clientelismo político, es neocorporativismo o, simplemente quizá, la cara nueva de las oligarquías de siempre, de toda la vida. En cualquier caso, con una soberanía democrática que descuida la pérdida de libertades individuales, la mala calidad del sistema democrático acaba, sea en EE.UU o en Egipto, en España o en Rusia, generando descrédito y deslegitimidad sobre sus representantes políticos.

El problema, pues, de nuestro tiempo –lo he dicho en otras ocasiones- radica en convertir la democracia en espacio exclusivo de defensa del statu-quo de quienes poseen cotas desmedidas de poder. Y es que, aunque perogrullada, dar poder a quien ya lo tiene no beneficia a los ciudadanos de tercera, tampoco a la democracia. Pero sí, por supuesto, a esas élites que, a través del intercambio de favores, buscan su pitanza y subsistencia aupadas al carro del Estado. 

La marcha sobre el trabajo y la libertad

Con motivo de la marcha a favor del Trabajo y la Libertad, un 28 de agosto de 1963, en Washington, Martin Luther King daba un discurso a los manifestantes congregados en torno al monumento a Lincoln.  El discurso de Luther King, “I have a dream(“Tengo un sueño”),  contenía los ingredientes del ideario liberal: canto a la igualdad (“sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales”), defensa de la vida, de la libertad, la felicidad y lajusticia (a todas las personas se les garantizarán “los derechos inalienables a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. […] Por esa razón hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos proporcione, mediante reclamación, las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia”). Y reivindicación de la propiedad privada como solución para eliminar los riesgos sociales de exclusión, marginación e indigencia de las personas que “viven en una isla solitaria de pobreza [… ] y se sienten en el exilio en su propia tierra”, explicaba M. Luther King al referirse a los “negros”.

Los dardos de la denuncia de este reverendo continúan desgraciadamente sin haberse desviado un milímetro de su trayectoria, vistas las islas de la miseria o, mejor, los continentes de pobreza que no cejan de crecer a nuestro alrededor. Solo en la eurozona, y subiendo, casi 20 millones de parados. Y en EE UU, según la investigación del centro Pew Research, “la brecha económica entre negros y blancos, presente hace 50 años, persiste en su gran mayoría”. Es más, “la renta familiar entre negros y blancos se ha ensanchado en los últimos 40 años”.

Ciudadanos de tercera categoría

Los padres teóricos del liberalismo (miembros de la Escuela de Salamanca, integrantes de la tradición anglosajona con John Locke a la cabeza, etc.) sabían, de eso han transcurrido muchos siglos, que los bienes de la libertad no existen ni se pueden disfrutar si ésta no va acompañada de un patrimonio económico. Con el estallido de la Revolución francesa el comunista Gracchus Babeuf reflotaba, junto a otros revolucionarios, el término latino “proletarius” para referirse, como en la antigua Roma, a esos ciudadanos pobres que no disponen de más fortuna que su prole. El vocablo “Proletariat” sería piedra angular de la filosofía de Karl Marx y seguidores.  En la actualidad, y debido al nomadismo y volatilización de las empresas, se prefiere en lugar de “proletariat” el neologismo inglés “precariat” (“precarious”: precario). El economista británico Guy Standing así ha bautizado su  Precariat: The New Dangerous Class (2011), libro en donde analiza la aparición de una nueva clase social que vive en condiciones muy inestables, bajo el signo de la incertidumbre e inseguridad económicas, con escasos derechos laborales y al albur de la falta de trabajo.

¿Y cómo arreglamos esto? ¿Y qué hubiese dicho Martin Lutero King ante estas contingencias, ante tanta ciudadanía en peligro de riesgo de exclusión social?


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