Blogomaquia

Calcetines para Jordi Pujol

"Con Cataluña no se juega [...] y no vale el juego sucio. [...] En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros".

Jordi Pujol, 30 de mayo de 1984, día de su reelección como Presidente de Cataluña

En la última Diada no se vieron pancartas contra los supermillonarios escándalos en que andan envueltos los "Pujol & family". Lo cual da que pensar, ya que nos divorciamos del cónyuge, llegamos a separarnos de padres e incluso de hijos y, cosa rara, ahí sigue un buen número de ciudadanos sin repudiar a esos políticos que pasan del "Nosotros loscatalanes" al "yo robo porque lo nuestro es mío".

Tal anomalía está relacionada con la idiosincrasia de la biopolítica nacionalista, de donde surgen esos vínculos, fortísimos, entre "poder" y "familia ideológica". Recordemos que la corrupción resulta inherente a cualquier escenario nacionalista, y no solo durante el nacionalismo nazi, en una de cuyas escuelas estudió Jordi Pujol; también en tiempos del nacionalismo proletario con las expropiaciones gratis et amore incautadas a la burguesía, y las lujosas dachas del padrecito Stalin. Por cierto, con el fin de ETA nos enteraremos pronto de las fortunas morrocotudas obtenidas por esa banda armada a golpe de extorsión y pistola en la sien.

El pobre Pujol

De una Cataluña, guisada al pur pur del "negoci" del nacionalismo, vive una élite que con tal de “pillar” le importa tres pitos conculcar el sentido comunitario de justicia. No extraña que quienes andan en las mordidas del 5% mantengan la boca sellada en la Diada y... fuera de la Diada.  Se gana mucho dinero con procedimientos administrativos turbios. Además, y no es poco, la nutrida familia de intereses creados puede perder lo incontable con el desguace del "monopoly nacionalista", o sea, a partir de la aplicación de las reglas del estado de derecho. Ergo, hay que tener parada la máquina de la justicia, cueste lo que cueste.

Por otro lado, en política, para envilecer a los hombres, observaba Salustio, solo se necesita elevar y premiar la bajeza. Rescato la reflexión de este historiador romano († 34 a. C.) porque, igual que en fecha antes señalada no hubo carteles contra Pujol, de la misma manera hay individuos que salen en su defensa desde el argumento, Angels Barceló dixit, de que “es repugnante” la persecución que sufre, ¡ay!, el pobrecito anciano, muy en la línea de aquel reportero, por nombre Manuel Vázquez Montalbán,que, de eso hace años, preservó la bondad natural del molt honorable de las acusaciones de corrupción.

Pero el mirlo blanco del catalanismo no es pobre ni pobrecito, ni blanco ni mirlo. Muy al contrario, él premió la bajeza buscándose rodear de inútiles e incompetentes, lo cuenta Alfons Quintà, el hombre que destapó las pestilencias de Banca Catalana. Y según le detalla a Quintà el propio Josep Maria Bricall, catedrático emérito, contrario a Pujol, después de haber sido consejero de la Generalidad con Tarradellas,Pujol criticó el hecho de que Bricall cogiera colaboradores de mucha calidad. "No tienes que rodearte de generales -le dijo Pujol- sino de sargentos".

La Banca Catalana de hoy se llama Cataluña

Al margen de la habilidad de esos políticos, periodistas y jueces que trabajan para ocultar los delitos, es evidente que Cataluña se encuentra al borde del abismo. Es indiscutible que en caso de no perseguir la corrupción con medidas ejemplares, es decir, carcelarias, grande será el peligro de quiebra moral, y mayor la probabilidad de que sus élites continúen carcomiendo el patrimonio que no les pertenece.

Los pujolarcas de turno afirman poseer el derecho a la privacidad de sus riquezas, haciendas y capitales. Sin embargo, las fortunas súbitas que obtiene cualquier político arrancan invariablemente del acto de gobernar por medio del espolio y del hurto, es decir, por medio de aquelarte de gobernar, lo definía Voltaire,que "consiste en coger la mayor cantidad de dinero a una categoría de ciudadanos para entregarlo a otra".

Es más, sin erradicar los riesgos de clonar a Cataluña a partir del desastre de Banca Catalana las generaciones futuras tendrán a ciencia cierta el cáncer de la cosa nostra(familia “Pujol": Banca Privada de Andorra-familia “Mas”: LGT Bank de Liechteinstein, etc.) en el seno mismo de las instituciones públicas, toda vez que los ríos de dinero que los líderes de Convergencia y Unión han estado robando durante lustros a sus conciudadanos hacen de Cataluña una de las regiones más corruptas de la eurozona.

A mediados del siglo XIX los políticos de los Estados sureños de los Estados Unidos argumentaban que los estados del norte les robaban, asunto que estudió el tristemente desparecido periodista venezolano Carlos Rangel. Con la idea de que el norte les desvalijaba, los del sur esgrimían motivos para separarse de la confederación norteamericana. ¡¡¡Lo increíble es que dichos Estados disfrutaban del monopolio textil y de la mano de obra más barata del mundo gracias a sus inmensas poblaciones de esclavos!!! Pasados los años, el argumento se usa en otras zonas de Europa, también en España, y al grito de “España nos roba” prosperó en Cataluña una escuela de aspirantes a Charles Maurras de todo pelaje (políticos, intelectuales, periodistas…) aunque, vista la realidad desde el otro lado del cristal, "España no nos roba, nos robaba el Gobierno de CiU", aclara Albert Rivera.

Jordi Pujol, una vida pensando en Cataluña

Más de 20 años de aquello, en un abril del año 1984 La Vanguardia suscribía un titular de tono megalómano y chovinista: “Jordi Pujol, una vida pensando en Cataluña”. A 600 kilómetros a la redonda,el intocable era asimismo elogiado ad nauseam, más exactamente en aquel Madrit de los chicos de la pana, en especial por Felipe González, que desde su cargo de presidente del Gobierno de España logrará paralizar el procesamiento de Pujol. Y cortar las alas al fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez-Villarejo.

Menos mal que vino José María Aznar a conducirnos por los caminos virtuosos de la rectitud y a reparar entuertos y agravios, aunque la llamada a la honestidad política se iba a quedar en menos que agua de borrajas. Ahí estaba la lenidad del Presidente Aznar con il pensatore, ahí estaba el pacto de Majestic (1996) que confirma la desigualdad inconstitucional y regalaba balones de oxígeno al opusiano, ah, no, montserratino Pujol.

¿Una vida pensando en Cataluña? Claro que sí, por cuanto el autor del lema “fer país”, lejos de los caminos del jedi luminoso, destacaba incluso antes del inicio de sus 23 años de (des)gobierno autonómico en atesorar riquezas que, por colosales y con el paso del tiempo, jamás se consiguen con el sudor de la frente. Y es que Pujol era hijo de un botones de Banco que de estraperlista pasó a fundar Banca Catalana y que a base de enjuagues ilegales evadía capitales a Suiza. Señalemos que el futuro oráculo de Cataluña siguió los pasos de “papá”, inculpado éste en época del dictador Franco, tal como reza el B.O.E. de 9 de marzo de 1959.  Digamos que, tras aprender las lecciones de Florenci Pujol, el retoño supera con creces a su progenitor. Así, el desenvuelto Jordi, principal accionista de Banca Catalana, pudo tricotar pero que muy bien esos largos calcetines de lana suyos en cuyo interior guarda, por décadas, las esencias catalanas que, traducidas a román paladino, eran los ahorrillos logrados primorosamente gracias a su abnegación a la patria, esos ahorrillos de ‘na’ que surgen del altruismo y de un sinfín de sacrificios, realizados, no piense mal, solo por y para el bien de Cataluña.

Ejercicio de inmoralidad

Estamos de acuerdo, y recojo la metáfora del libertario estadounidense James Bovard (Los derechos perdidos: 1994), en que “la democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja votando qué cenar”. Y yo le pregunto: ¿a usted se le ocurre poner a un lobo a cuidar de sus ovejas? ¿Por qué con los antecedentes de mala gestión financiera de J. Pujol, con su historial de pésimo administrador, dejaron a un ideólogo ultranacionalista, a más a más causante de la debacle de la Banca Catalana, que gestionara los caudales y propiedades que únicamente pertenecían a los ciudadanos de la autonomía catalana, los cuales a día de hoy soportan sobre su cabeza la presión asfixiante de 60.000.000.000 de euros de deuda?

En democracia la política no debe enredarse en las místicas de la propaganda ni caer en populismos. Entre otras cosas porquela política democrática no casa en absoluto con el hooliganismo identitario del ellos no son nosotros. Y mucho menos funciona con la cobardía de jueces, de políticos y ciudadanos que justifican -qué flaco favor nos hacen- las estafas de los vendehúmos, sin reclamar ni la devolución del dinero a las arcas públicas ni castigo para los delincuentes. 


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