Blog de Blas Calzada

Algunas urgencias de la política económica

El próximo Gobierno deberá comenzar con rapidez, en mi opinión, unas cuantas acciones que establezcan una senda nueva de creciminento en algunos campos y un refuerzo de las pocas vías favorables por las que, de manera automática, ha evolucionado la economía española.

Muchas de esas medidas deben reflejarse en el Presupuesto que tiene que aprobarse antes del fin de Enero con los procedimientos de urgencia que sean necesarios, porque, además, tiene que aportar novedades importantes tanto en los ingresos como en los gastos. El sistema fiscal español no puede mantenerse en su estructura si de verdad queremos salir del deslizamiento actual de la economía y de la sociedad españolas. Los objetivos ideales serían reducir el déficit a una cifra por debajo del 3% del PIB y concentrar el ahorro en los sectores inversores: empresas grandes y pequeñas, y trabajadores autónomos.

La reducción del gasto va a producir, con toda seguridad, un aumento del paro de los trabajadores públicos directos o indirectos y, por tanto, no sólo hay que explicarlo de manera clara a los ciudadanos sino que es preciso que estén abiertas, de verdad ,oportunidades de reciclaje de empleos y de formación, útiles y rápidas.

En este contexto, es fundamental una reforma laboral que permita acordar los salarios en función de la situación de las empresas, permitiendo no sólo disminuirlos para evitar despidos en unos casos sino tambien que crezcan a medida que eso sea posible para distribuir las mejoras de productividad y favorecer el consumo y el crecimiento global con base en la mejora productiva y no de estímulos artificiales. Simplificar los contratos laborales sería tambien útil, pero menos urgente.

Impuesto de sociedades

En cuanto a lo que se refiere al Presupuesto, me parece que debería ser la base de unos incentivos que tendrán que ser muy potentes para promover la inversión y por tanto el empleo productivo en estas circunstancias. En el programa del Partido Popular se incluyen medidas de rebaja del impuesto de sociedades si los beneficios no se reparten y se invierten. Es un buen camino, pero no lo suficientemente potente para la mejora rápida de la situación actual. Debería suprimirse el impuesto de sociedades en la parte que no se distribuya y reducirlo de manera importante cuando se paguen dividendos. A cambio, se deben suprimir todo tipo de exenciones tributarias a las sociedades e incluir los ingresos por dividendos e intereses en el IRPF con todas sus consecuencias, como los ingresos por trabajo, deduciendo sólo lo que hayan pagado las empresas que se considerarían ingresos a cuenta.

Esa nueva fiscalidad sería para todas las sociedades que tengan empleados, no para las de tenencia pura y simple. Los autónomos con una renta mixta de trabajo y capital pagarían un porcentaje fijo de sus ingresos netos de un 15 %, o como mucho el 20%, hasta un nivel determinado de renta, por ejemplo 100.000 euros y por encima porcentajes crecientes como el resto de los sujetos al IRPF.

Estas medidas tendrían que completarse con un aumento de la responsabilidad penal de los defraudadores a traves de sociedades y un aumento de los tipos en las rentas supriores a 150.000 euros que debería llegar hasta el 60% en las superiores a medio millón. Estos tipos más altos se entiende que se aplican a las rentas que excedan de esos limites.

La alternativa de disminuir las cotizaciones sociales es mucho peor opción ya que detrae recursos de que van a ser muy necesarios y al final habria que transferir fondos del Presupuesto. Seguiremos hablando de estos temas urgentes, sobre innovación y otras actividades de futuro necesarias.


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