Blog de Blas Calzada

¿Dónde estamos? Europa tras el día 9

Sin duda es una buena pregunta. Porque después de la reunión en que “refundábamos” Europa desde un punto de vista financiero, en una primera observación, seguimos igual que estábamos antes del día 9. Los mercados, es decir los inversores, no se han convencido de que la crisis de deuda europea se haya arreglado, y las tensiones no han disminuido significativamente.

Es verdad que se han puesto las bases para que el aumento de emisiones de deuda no crezca dentro de unos pocos años, en realidad que no crezca en porcentaje del PIB; pero no se ha acordado cómo salimos de la actual situación presente, y de próximo futuro en los que la deuda es ya excesiva y lo será más en los próximos uno o dos años. Por si fuera poco la puesta en marcha de los acuerdos de contención tardaran aun, en el mejor de los casos, unos cuantos meses.Si recordamos, los inversores esperaban de la reunión del día 9 que se pusiera coto a las emisiones de deuda tan pronto como fuera posible, pero también y de manera preferente; que se acordase un sistema para dotar de liquidez al mercado enseguida, para rebajar las tensiones, y permitir que ningún país europeo tenga que suspender pagos. En román paladino, que el Banco Central Europeo directa o indirectamente comprase un volumen significativo de la deuda actual, y de la que se emitirá en los próximos dos o tres años. Esta última parte de los pactos esperados no ha estado clara en los primeros días, y cada día que pasa lo está menos.

Por si fuera poco está dando la impresión de que el eje franco-alemán está pensando en una regulación de los mercados financieros, que imponga la voluntad política sobre la voluntad de los participantes en ellos. Pondremos un ejemplo de lo que quiero decir: En España durante demasiado tiempo los tipos de interés activos y pasivos de la banca, que dieron lugar a todo tipo de artimañas para eludir esas prohibiciones. De una manera más sutil, parece que los mandamases europeos pretenden que la regulación actúe de tal manera que los precios sean “políticamente correctos”. Es decir, que se acabe con la dictadura de los mercados , que es la frase de moda en todos los mentideros de los economistas “ a la violeta” como diría Cadalso.Desgraciadamente España esta inmerso en este entorno financiero, sin tener la capacidad política de modificarlo de manera sustancial en el cortísimo plazo. Por tanto tenemos que contar con altos tipos de interés, justo en el momento en que más van a presionar sobre nuestro presupuesto, y cuando las inversiones del sector privado son más necesarias. Es verdad, que es un alivio, que el BCE haya acertado al suministrar liquidez a medio plazo a los bancos; y que esa circunstancia pudiera permitir mejorar la financiación de las empresas, pero para ello sería necesario que no hubiese presión para colocar deuda al sector financiero interior.

Para nosotros, pues, la reducción del déficit es capital; y convencer a nuestros socios de que el BCE ayude a refinanciar nuestra deuda son dos claves para que podamos salir de la actual situación cuanto antes. Por otra parte, es indudable que la actuación del BCE monetizando deuda tendrá lugar más tarde o más temprano, y eso no debería ser obstáculo para que el equilibrio presupuestario de los países de la Unión Europea se alcance rápidamente. Para ello, no solo deberían opinar y proponer los dos países que han llevado la iniciativa hasta ahora; los demás también existen, y deben tomar iniciativas a partir de ahora tanto en las soluciones a corto y a largo plazo como en la regulación de los mercados financieros.


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