Blog de Blas Calzada

Daños colaterales de la crisis

La mejora de la situación económica es ventajosa no sólo en el bienestar, como es obvio,sino también en las relaciones sociales en su más amplio concepto. Las esperanzas y la visión del futuro se ven positivas y por tanto esa componente de la felicidad juega un gran papel en las relaciones entre personas, e incluso entre países.

Por el contrario la mala situación económica y, sobre todo, las malas perspectivas actúan de manera contraria. “Donde no hay harina todo es mohína” como dice nuestro viejo refrán. Hoy destacaremos tres aspectos no deseados, que están apareciendo cada vez con mayor fuerza. No son los únicos, pero son llamativos.

El primero que vamos a comentar es la explosión del arbitrismo de café. Hay que diferenciarle del arbitrismo de finales del siglo XIX y principios del XX. No hablamos de Joaquín Costa o de Macías Picavea que, al fin y al cabo escribían abundantemente, y eran relativamente coherentes en sus afirmaciones, aunque no tuvieran la solidez que se les exigía. Me refiero a los que difunden sus opiniones en las modernas tertulias que son radiofónicas o televisivas, con gran audiencia, y no con unos pocos asistentes como eran las de los cafés de antaño. No es difícil escuchar : “Yo no sé nada de economía, pero yo haría...” y cuenta algo que cree que puede gustar a sus oyentes. Estos asertos tienen una gran difusión y por tanto influyen en la opinión pública de manera poco deseable. Peor aún es que se consideren a si mismos como expertos, que no hay pocos, y digan lo mismo desde su supuesto conocimiento.

El segundo fenómeno es todavía mas peligroso. La mala situación económica está produciendo un efecto centrífugo en las organizaciones políticas. El caso de la Unión Europea es paradigmático, ya que en los países que se consideran en mejor situación, crece la opinión de que sería más conveniente ir solos que mal acompañados, sin tener en cuenta que han llegado a su posición favorable precisamente por ir acompañados. No es es un problema pequeño, puesto que en bastantes países de la U.E, un referéndum de salida triunfaría o estaría a punto de triunfar. Y no sólo en Europa, la distinta visión de los problemas en los Estados Unidos y Europa es más grande que nunca, cuando es también más importante que nunca actuar al unísono. Dentro de nuestro país tampoco somos inmunes al fenómeno y las visiones de cada Comunidad Autónoma son más diferentes cada día.

La tercera consecuencia que hoy comentamos se refiere a las personas o grupos sociales que insisten en buscar culpables, que nunca son ellos mismos, de lo que está sucediendo y piensan que son los otros los que han de pagar por la crisis y no ellos. Un caso claro es culpar a los bancos exigiendo que tengan que pagar por todo, incluidas las hipotecas impagadas; así como argumentar que no hay que reponer su capital en ningún caso con dinero de los contribuyentes, y que si quiebran, con su pan se lo coman. No hace falta insistir en que los contribuyentes y los impositores son aproximadamente los mismos y que; si quiebran los bancos y los gobiernos no aseguran los depósitos, por supuesto con dinero de los contribuyentes, los paganos serán tambien los mismos ciudadanos aproximadamente.

Estos tres ejemplos no son mas que una muestra de lo difícil que es manejar una situación en la cual la economía retrocede en vez de avanzar, siquiera sea lentamente.


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