Blog de Blas Calzada

Ángeles caídos

En el argot financiero se llamaba "Ángeles Caídos" (Fallen Angels) a aquellas emisiones de bonos a las que se degradaba el rating. Al emitirse tenían una calificación alta -triple o doble A- y después su emisor perdía capacidad de pago y se les recalificaba de forma notablemente inferior.

Es conocida la afición de los americanos a llamar ángeles a demasiadas cosas. A los aparatos de situación de los automóviles que permiten conducir a direcciones desconocidas, con o sin detectar los radares, a los inversores en empresas en sus inicios y a una infinidad de personas o máquinas que permiten resolver algunos problemas. Las películas americanas estan llenas de ángeles, blancos y negros, que sacan de apuros e incluso enamoran a personas con problemas.

Para los anglosajones un ángel es un ángel y no hay diferencias entre ellos, pero nosotros sabemos que el patriarca de la Iglesia Orígenes clasificó los ángeles en tres coros y cada uno de ellos en tres categorias de ángeles, por lo que existen para nosotros nueve tipos de ángeles.                   

Recuerden Vds.

Primer coro: Serafines, Querubines y Tronos.

Segundo coro: Dominaciones, Virtudes y Potestades.

Tercer coro: Príncipes, Arcángeles y Ángeles.

¿De dónde caen, pues, los Ángeles Caídos? Según nuestros conocimientos, los ángeles propiamente dichos son los de la guarda que están pendientes de nosotros y, por tanto, viven en nuestro entorno. Unos pocos arcángeles bajaron del cielo para misiones muy concretas, la expulsión del Paraíso, la Anunciación etc. Momentos importantísimos para los humanos. Los demás están lejos de nuestras vidas excepto el Serafín, que por soberbia fue expulsado por Dios y se convirtió en el Demonio.

Las últimas notas de las agencias de calificación han hecho descender de categoría a emisiones y emisores de todo tipo y han provocado una lluvia de ángeles de todos los coros hacia el suelo, de tal manera que las legiones de ángeles se han quedado en cuadro. Nos llueven los ángeles caídos. En España, los mejores emisores y emisiones están, como mucho, en el tercer coro. Las deudas de los que en su día eran serafines estan ahora calificadas como arcángeles, en el mejor de los casos.

Cabe preguntarse cómo les ha dado tiempo a calificar y volver a calificar a estas agencias a cada uno de los emisores que han degradado, si a potentes consultores les está costando meses llevar a cabo los análisis necesarios para tener una idea razonable de unos pocos emisores. Cuando se les pregunta responden que tienen datos y experiencias que les permiten ser tan rápidos y tan precisos, ya que las calificaciones tienen muchas más categorías que las de los ángeles que hemos recordado. Pero una situación como la actual y con esta extensión y número de emisiones calificadas no la habido nunca antes, por lo que el recurso a la experiencia no es posible.

La calificación no sirve para nada

Da la impresión de que en realidad las calificaciones se hacen bien porque el mercado ya ha calificado antes que ellas, bien porque lo que hacen es leer el periódico y dar la razón a los articulistas mas conspicuos. En ambos casos, su calificación no sirve para nada, pues su utilidad es advertir los inversores antes de que lo hagan los mercados o los creadores de opinión.

Lo peor de todo es que casi todos los reguladores han determinado que los inversores institucionales sólo pueden invertir en activos con determinados ratings. Un error de los reguladores que hacen importantes las comunicaciones de estas agencias. Lo que sorprende es que la opinión cualificada las tenga en cuenta, de tal forma que asustan a los ciudadanos corrientes.

Es por otra parte evidente que una cierta calificación de los valores de renta fija es conveniente teniendo en cuenta que existen inversores múltiples con conocimientos limitados y prescindir de ellos es limitar los mercados. Urge, pues, cambiar el sistema cuanto antes. Es de buena lógica que la calificación de los países quede en manos de un organismo internacional de prestigio que estudie permanentemente a los países. Por tanto, ese debe ser el Fondo Monetario Internacional.

Los bancos tienen garantizados por los Estados una cantidad determinada depositada en ellos, y seguramente habría que decir por parte de los supervisores bancarios cuál es la calificación del resto de su pasivo. Bonos y depósitos de otras entidades financieras. Esa no debería ser una meta demasiado difícil.

Al resto de los emisores les podrían calificar empresas especializadas que expliquen claramente sus procedimientos. Hasta que no se haga así, seguiremos asistiendo a la situación actual, que es de todo menos clara y fiable.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba