Automoción

Land Rover Discovery SDV6, un verdadero todoterreno para llegar casi a cualquier lugar

Ha sido desde siempre uno de los todoterrenos más eficaces en campo, pero generación tras generación ha sabido además pulirse para mejorar en su comportamiento en carretera. No es un Range Rover en este sentido, pero sin duda que se acerca mucho.

Nació en 1989 en formato de carrocería de tres puertas para situarse como una opción más asequible que el Range Rover y, un cuarto de siglo después, el Discovery se ha consolidado como uno de los Land Rover más completos de la gama. Un todoterreno en el más amplio sentido de la palabra que, a lo largo de estos años, ha ido evolucionando de generación en generación hasta llegar al modelo actual, sin duda mucho más refinado y elegante que el original, pero que sigue manteniendo la esencia que definió desde el principio al Discovery, ofrecer un alto grado de compromiso en sus aptitudes dinámicas lejos del asfalto.

Las cifras hablan por sí solas y, con algo más de 25 años de historia, el Discovery lleva ya cuatro generaciones y más de un millón de unidades vendidas en todo el mundo. Lanzado al mercado en 1989, revolucionó en cierto modo el segmento de los todoterreno, combinando la robustez y capacidad para desenvolverse en campo con un diseño más elegante y un amplio y confortable interior para poder viajar en asfalto con más comodidad que en los tradicionales todoterreno.

Sus dimensiones, 4,83 metros de longitud, son similares a las del Range Rover Sport —como el Discovery con versiones también de 7 plazas—, aunque resulta algo más ancho y alto, lo que permite ofrecer un interior especialmente amplio en las plazas traseras, incluso con mucho espacio en la tercera fila de asientos en la que dos adultos pueden acomodarse sin problemas, mejor en cualquier caso que en el Range Rover Sport. Al volante, la sensación por altura al suelo es la de un verdadero todoterreno de los de siempre, aunque el grado de refinamiento en acabados y diseño nos hace pensar directamente en los más novedosos Range Rover,  incluso el equipamiento disponible incluye los nuevos elementos ya vistos aquellos, como el sensor de profundidad de vadeo, la advertencia de obstáculos en el ángulo muerto, la detección de vehículos que cruzan por detrás del coche al retroceder o un sistema de cámaras que simulan una imagen cenital del coche y sus alrededores.

Sus proporciones no le hacen especialmente agradable a la hora de moverse en ciudad, donde la dirección requiere de mucho giro de volante para maniobrar en espacios reducidos, aunque el tacto del motor y el cambio automático compensan el confort en la conducción. Sin duda, es un modelo hecho para ser disfrutado lejos de la ciudad, aunque sorprendiendo al cabo de muchos kilómetros el confort que proporciona en carretera y la eficacia con que mueve sus más de 2,5 toneladas de peso incluso en carreteras viradas. Si forzamos mucho y nos movemos por estrechas y sinuosas carreteras, sin duda el Discovery no se siente a gusto del todo, con una dirección algo lenta y unos movimientos de carrocería que le hacen algo torpe.

Pero en trazados más habituales, tanto autovías como carreteras nacionales con curvas constantes y subidas y bajadas, el Discovery se mueve con enorme confort, con una amortiguación que absorbe cualquier irregularidad o bache casi sin enterarnos en el interior y con una calidad de rodadura casi como la del propio Range Rover. El motor diésel V6 de 255 CV responde con suavidad y mucha viveza gracias al nuevo cambio automático de 8 velocidades, de transiciones entre marchas muy rápidas que permite disfrutar de una conducción mucho más dinámica de la esperada. Lógicamente los consumos no pueden ser bajos en términos absolutos dado el peso, formas de la carrocería y un motor de más de 250 CV, pero en conducción muy tranquila en carretera, manteniendo cruceros de marcador de 120-130 km/h pisando con delicadeza el acelerador, se puede llegar a consumos ligeramente por encima de los 8 l/100 km, aunque conduciendo de una forma menos conservadora, lo normal es estar entre los 9 y los 10 litros a ritmo no mucho más elevado.

Pero donde marca la diferencia el Discovery es fuera del asfalto, donde a sus cotas todoterrenos superiores a casi cualquier otro modelo añade un compendio de elementos de ayuda a la conducción casi inalcanzables para sus rivales. Caja reductora, suspensión neumática electrónica, sistema Terrain Response con cinco modos según el terreno en el que nos encontremos, diferencial de bloqueo electrónico central, diferencial abierto de los ejes delantero y trasero junto al sistema de control de aceleración en Pendientes (GAC) o el  control de descenso de pendientes (HDC) le convierten en el arma definitiva para superar en campo casi cualquier situación por complicada que parezca.

FICHA:

  DATOS COMERCIALES:  Modelo: Land Rover Discovery  Versión: 3.0 SDV6 255 CV HSE  Precio: 68.600 euros

DATOS TÉCNICOS  Motor: 6 cil. en V   Cilindrada: 2.993 cm3  Potencia máx.: 255 CV a 4.000 rpm  Par máximo: 600 Nm a 2.000 rpm  Tracción: Total permanente   Caja de cambios: Automática de 8 vel.  Dimensiones: 4,83 / 2,02 / 1,84 m  Peso: 2.570 kg  Depósito de combustible: 82 litros  Capacidad del maletero: 1.260 litros

PRESTACIONES  Vel. máxima: 180 km/h  Acel. 0 a 100 km/h.: 9,3 seg.  Consumo en recorrido de pruebas: 9,6 l/100 km  Autonomía en carretera: 854 km


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