Automoción

La quinta generación del Land Rover Discovery, un derroche tecnológico

25 años a sus espaldas y sigue en plena forma en su actual cuarta generación, pero ya con la vista puesta en la que promete ser una quinta y revolucionaria generación marcada por una dosis de tecnología nunca vista antes en un todo terreno. El Discovery se reinventa para seguir siendo la referencia a seguir.

La mítica marca inglesa celebra este año 25 años de vida de uno de los más reconocidos todo terreno en todo el mundo, el Discovery, un todoterreno en el más amplio sentido de la palabra que a lo largo de estos 25 años ha ido evolucionando de generación en generación hasta llegar al modelo actual, sin duda mucho más refinado y elegante que el original, pero que sigue manteniendo la esencia que definió desde el principio al Discovery, ofrecer un alto grado de compromiso en sus aptitudes dinámicas lejos del asfalto.

Su éxito está más que contrastado con más de un millón de unidades vendidas en estos 25 años de existencia, suficientes argumentos para que la marca inglesa haya lanzado una edición limitada de sólo 1.510 unidades conmemorativa como anticipo a lo que debiera ser a corto o medio plazo el relevo en forma de quinta generación, marcada en este caso por la revolucionaria tecnología que promete ofrecer. Lanzado al mercado en 1989, el Discovery ya revolucionó entonces en cierto modo el segmento de los todoterreno, combinando la robustez y capacidad para desenvolverse en campo con un diseño más elegante y un amplio y confortable interior para poder viajar en asfalto con más comodidad que en los tradicionales todoterreno. 

Ahora, la marca está en pleno desarrollo de una nueva generación que, visto el prototipo, todo apunta a revolución, ya desde el propio diseño que combina los trazos más futuristas con una imagen que mantiene la esencia del modelo original, aunque con detalles tan avanzados como las puertas sin tiradores, sustituidos por la tecnología gestual, que también se utiliza en el interior para manejar los sistemas multimedia, los intermitentes e incluso la gestión del cambio automático.

Las ventanas y el techo apuestan por la tecnología de realidad aumentada, conviertiéndose en pantallas que permiten la superposición de información en tiempo real en el campo de visión de los pasajeros. Entre sus aplicaciones posibles, se encuentra la proyección de datos del sistema de navegación o la de las imágenes captadas por las cámaras facilitando, por ejemplo, las maniobras de aparcamiento.

Más interesante todavía será la tecnología desarrollada para facilitar su movilidad en campo, a través de un sistema de escáner con láser capaz de predecir las dificultades del terreno e incluso preparar los elementos de ayuda a la conducción con antelación. Un sistema, el Laser Terrain Scanning, que crea una representación gráfica de la zona por la que circulamos y es capaz de calcular incluso si un paso tiene suficiente anchura. Y si el terreno se complica de manera peligrosa, podrá guiarse desde fuera mediante un mando o a través de un teléfono sin tener que estar a sus mandos.

Como el modelo actual, el futuro Discovery contará con un interior para siete plazas, pero en su carrocería aporta como gran novedad un sistema de apertura de las puertas traseras en sentido contrario a la marcha, sin necesidad de pilar central con lo que logra ofrecer un amplísimo hueco de acceso a las plazas posteriores. Tanto los asientos de la segunda fila como los de la tercera pueden moverse longitudinalmente y plegarse de forma similar a las butaca de cine para configurar un interior a las necesidades de cada momento.


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