Automoción

Seat León ¿TGi o TDi? El gas natural puede con el diésel… aunque con matices

La llegada de las versiones de gas natural a la gama León suponen toda una alternativa al diésel de toda la vida. Un recorrido de 400 kilómetros con ellos sitúa al León TGi, calculadora en mano, en una situación algo más ventajosa.

¿Será de verdad el gas natural un combustible alternativo en el automóvil a corto plazo? Como todo, dependerá de la evolución de los precios futuros pero, a día de hoy, lo cierto es que el viajar con un turismo, como el caso del Seat León TGi, movido por gas natural llega a salir más barato que hacerlo con un diésel de bajo consumo como es el León TDi Ecomotive, una versión capaz de moverse en carretera ritmos legales en cifras claramente por debajo de los 5 litros cada cien kilómetros.

El precio de compra ya sitúa antes de empezar la prueba en cierta ventaja al León TGi frente al TDi, cerca de unos 500 euros más económico en el momento de la compra. Llenar el depósito de gas natural supone apenas 15 euros. Unas cuentas muy fáciles toda vez que el depósito carga 15 kilos y el precio actual está ligeramente por encima de 1€/kg. Llenar los 50 litros de gasóleo del TDi son algo más de 55 euros.

Hay que destacar que el nivel de energía eficiente contenida en un kilo de gas natural es superior al propio diésel o a la gasolina, es decir, necesita menor cantidad de combustible para producir la misma energía, y se corresponde a 1,5 litros de gasolina ó 1,3 litros de diésel. Además, no depende de las reservas de petróleo, por lo que su precio no está sujeto, en principio, a sus fluctuaciones y subidas inesperadas. Una de sus principales ventajas frente a otros combustibles está en la reducción de las emisiones de CO2 y los óxidos de nitrógeno NOx , sobre todo en relación al propio diésel, reduciendo en torno a un 25% las emisiones de CO2 respecto a los motores de gasolina y un 87% las de NOx respecto a un diésel. En su contra, los escasos puntos de repostaje que existen actualmente que, en toda España, no llegan siquiera a los 50. Sin duda, un aspecto que las administraciones deberían impulsar para lograr unos mínimos con los que abarcar nuestra geografía.

Una energía que, en la Unión Europea, supone ya cerca de dos millones de vehículos propulsados por gas natural comprimido, siendo Italia el principal mercado europeo para este combustible, mientras que en España actualmente suponen unas  4.000 unidades. Al margen de la cada vez mayor concienciación ecológica de la población, el futuro aumento en la red de puntos de repostaje de gas estimulará sin duda la venta de este tipo de vehículos en nuestro país, sobre todo cuando se conozcan sus principales ventajas, sobre todo económicas.

Y para comprobarlo sobre el terreno, nada mejor que un trayecto de unos 400 kilómetros para comprobar lo que dan de sí cada uno de ellos. Una distancia que equivale más o menos a la capacidad del León TGi para moverse con el gas natural y, una vez que vaciamos su depósito, entra en acción inmediatamente el otro depósito de gasolina para no quedarnos tirados. 15 kilos de gas natural que, moviéndonos a ritmo de marcador de 120-130 km/h, respetando los límites de velocidad y practicando una conducción eficiente sin grandes aceleraciones, nos lleva a cubrir del tirón antes de anunciarnos en el cuadro de instrumentos que se agota el gas natural casi 400 kilómetros. Echamos cuentas y nos lleva a un consumo equivalente a 3,5 euros cada 100 kilómetros.

El mismo recorrido lo realizamos con el León TDi Ecomotive de 110 CV –la misma potencia que el TGi– y conduciendo de forma similar nos sale un registro de apenas 4,3 l/100 km. Unos 5 euros cada 100 kilómetros, casi un 30% más caro que con el TGi… pero con la tranquilidad de repostar en cualquier lugar.


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