LAS CAJAS MANUALES SIGUEN SIENDO A DÍA DE HOY LAS PREFERIDAS EN NUESTRO MERCADO INTERIOR

Lo peor y lo mejor en cambios automáticos

Figuran entre los peores los de Citroën, Fiat, Smart, Chevrolet y Jeep, unos por funcionamiento y otros por sus mayores consumos. Entre los mejores aparecen los de marcas como Audi, BMW, Mercedes o Jaguar/Land Rover, caros en general, pero muy eficientes.

Las versiones con cambio automático del C4 Picasso cuestan unos 1.000 euros más que el equivalente con cambio manual.
Las versiones con cambio automático del C4 Picasso cuestan unos 1.000 euros más que el equivalente con cambio manual.

Ei interés por los turismos con cambio automático va poco a poco creciendo, sobre todo cuando se trata de una opción dentro de la gama, con el sobrecoste que conlleva. Porque en determinados modelos, sobre todo de gama alta, directamente se prescinde de versiones manuales adoptando modernas cajas automáticas que logran en algunos casos dejar atrás el rendimiento de aquellos. Pero es en las gamas medias donde encontramos la alternativa en forma de cambios automáticos opcionales, algunos con muy buenos resultados y otros con funcionamientos que los hacen poco recomendables.

Entre estos últimos, el nuevo Citroën C4 Picasso ofrece en sus versiones Diesel HDi una caja automática denominada ETG 6, un cambio que va ubicado detrás del volante y provisto de levas para hacerlo funcionar de un modo manual, aunque en uno u otro caso lo hace de una forma nada convincente. Cuesta 1.000 euros más que la versión manual equivalente y, aunque anuncia consumos similares, la realidad es que tanto en ciudad como en carretera acaba por arrojar cifras más elevadas que el C4 Picasso con cambio manual. Muy lento en el momento de cambiar a una marcha superior, tiene además un pequeño vacío en ese proceso que se traduce en incómodos tirones, principalmente en ciudad, que penaliza mucho el confort de conducción.

En el caso de Fiat, el cambio Dualogic que monta entre otros el también nuevo 500L y que cuesta 900 euros incorporarlo, ofrece un funcionamiento similar en cierto modo al de Citroën, con cambios entre marchas lentos y pronunciados —aunque no en la medida de aquél— que no favorecen a disfrutar de una conducción más confortable y relajada. Tampoco aporta mayor dinamismo, perdiendo frente al manual en una respuesta del motor más apagada.

El pequeño Smart de Mercedes-Benz no da opción a elegir entre manual o automático, pero su cambio Softip montado de serie, aunque suave en su modo de funcionar, resulta extremadamente lento a la hora de subir o bajar de marcha, penalizando mucho el buen rendimiento de sus pequeños motores.

En el lado opuesto, los cambios que exhiben marcas como Audi, BMW, Mercedes-Benz o Jaguar/Land Rover pasan por ser sin duda las mejores opciones entre quienes buscan la comodidad de un cambio automático, unido en estos casos a unos funcionamientos sin duda ejemplares. Frente a aquellos, ofrecen modernos sistemas de doble embrague o convertidores de última generación que, unido a que en lugar de cinco o seis marchas cuentan con siete, ocho o incuso ya nueve velocidades, logran unos resultados sin duda brillantes.


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