Apaga y vámonos

HD 40307 g: Volver a empezar en otro planeta

Los científicos han descubierto que a sólo 42 años luz existe un planeta cuyas condiciones de vida son similares a las de la Tierra. Intento imaginar si quienes lo habitan han hecho con él lo que nosotros con el nuestro, si están llegando, han llegado o llegarán en el futuro a vivir las situaciones que, azul por el agua que lo llena, pero gris por el color que van adquiriendo nuestras almas, ha vivido éste a lo largo de su viaje desde la partícula divina hasta encontrarla de nuevo.

Durante el tiempo en que el ser humano se ha enseñoreado de sus más remotos rincones (mi hijo me pregunta si hay más humanos o gatos, y, llámenme de nuevo inculta, yo no sé qué responderle sin echar mano de Google) este planeta nuestro nos ha visto capaces de gestas sublimes y de las más abyectas renuncias a la virtud. Fruto de todas las caídas individuales se han producido también las debacles colectivas, del mismo modo en que al abrigo de los héroes, pueblos enteros han sido capaces de superar las más penosas circunstancias.

La política en tiempos oscuros

Evitando caer en el “ahoracentrismo” que tanta credibilidad resta al análisis (fíjense lo que le pasa al ultraecologismo, empeñado en obviar que estamos aquí sólo por un milagro uncido entre cataclismos), convendremos que la época de la humanidad que nos ha tocado vivir transita por lo subterráneo. Cual la Gotham City alumbrada por Bob Kane para albergar a su mítico Batman, la ciudad del presente, símbolo de un occidente que ya se extiende desde París a Osaka, convive con la corrupción, la decadencia intelectual y el relativismo moral con la ayuda inestimable de esa parte de la población que ya padece un síndrome de abstinencia cuando le retiran su chute de fútbol, de videoclip sudoroso, de desgracia ajena televisada, y de esa otra porción que vive dentro de la Matrix de la política como si de verdad una opción fuera distinta de cualquiera de las otras que se nos ofrecen impúdicas en cuanto se consagran, algunas ya podridas antes incluso de haberlo hecho.

Debemos dar por sentado que de nuevo vamos camino del porrazo

Ya ha pasado tantas veces, esta oscuridad de ahora, que, como tan certeramente describe José Manuel Otero Novas en ese magistral repaso nietzscheano por la historia que es “El retorno de los césares”, debemos dar por sentado que de nuevo vamos camino del porrazo. Es la hora de los salva patrias, y ni vende, ni puede vender y tal vez ni siquiera debiera hacerlo el discurso de la razón ilustrada al que parecen abocados algunos ignorantes de sus secuelas. Como decía Carlota Corday, o dicen que decía mientras subía al cadalso a sentir su cuello ser pasado por la guillotina, “libertad, ¡cuántas muertes en tu nombre!”. Más todavía cuando llaman razón unos y otros a lo que les conviene. Vean, sino, algunos ejemplos:

1.- Hay quien dice que debemos los catalanes seguir en España, porque si no, nos quedaríamos sin las ayudas europeas. Y, ¡zas!, llega el borrador de los presupuestos comunitarios y en él se contempla que España dejará de recibir 20.000 millones de euros. ¿Tanto hacía falta para mantener viva la agricultura? Pues oiga, que se hunda, con tanta gente desahuciada ¿no sería mejor regalarles, como en la mejor etapa de Roma, dos yugueros de tierra para que la trabajen?

2.- Hay quien dice que la Constitución no puede amparar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, pero con la misma boca emite el exabrupto de que los préstamos hipotecarios dejen de cumplirse en sus términos, contra la seguridad jurídica que la sacrosanta e intocable Constitución ampara. Al fin y al cabo, la independencia de España no está en cuestión (¿o sí lo está?).

3.- Hay quien dice, y no son pocos, que la ventaja de estar en España es continuar estando en Europa, pero muchos empiezan a preguntarse si eso es en verdad un favor, y si no será, al revés, mejor favor para Europa acabar de una puñetera vez con los Estados reliquia de tiempos hobbesianos, pues sólo antes de la soberanía popular tenía sentido hablar de soberanía, porque de verdad había un solo y terriblemente poderoso soberano.

4.- Pero lo mejor de estos días vencidos lo ha dicho el Gobierno de España por boca de su Presidente: “se vende piso. De regalo, permiso de residencia”. Más aún, dice el que dicen que gobierna aunque no lo parezca, éste es un mensaje dirigido a rusos y chinos. Y por mor de ellos o de cualquiera que tenga 160.000 euros, hágase de nuevo la Ley de Extranjería. O no ha entendido nada, o alguien le ha vendido una moto. Una moto, sí, como la que en un anuncio de no sé qué empresa regalaban por la compra de un sofá de piel, en los tiempos en que yo intentaba salir de la Facultad de Derecho y llegar a la de Filosofía a la misma hora. Convencí a mis padres de que comprasen el sofá (no era nada del otro mundo, de hecho resbalabas asiento abajo por su deficiente estructura), así yo acortaba espacios, cruzando sobre ella temerariamente la Diagonal, camino de las clases de Filosofía de la ciencia.

Curiosamente, casi treinta años después, la esperanza se llamaHD 40307 g. Éste no lo vio Galileo, pero es como los césares, que aparecen en el cielo de nuestras vidas cuando cual famélica legión creemos necesitarlos. Tal vez allí, y entiéndanme la metáfora, quepa para alguien volver a empezar; volver a escribir en el fango las palabras sagradas; volver, dicho mal y pronto, a amar desde lo más hondo, de forma incondicional.


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