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La vida del cazador de virales

La vida del cazador de virales
La vida del cazador de virales Mémesis

Una de la madrugada. Empieza mi jornada de trabajo. Mañana hay que publicar sí o sí y no tengo nada. Comienzo a hacer la ronda...

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Con la llegada de las redes sociales apareció una nueva forma de leer la realidad. Todo el mundo tenía su particular versión de la misma y las distintas lecturas se multiplicaban en la red. El 'periodismo ciudadano', lo llamaron unos; 'la peor manera de perder el tiempo', lo acusaron otros. El caso es que el periodismo encontró un filón de contenidos donde filtrar, inspirarse y poder contrastar fuentes sin intermediarios. El paraíso de la información al alcance de cualquiera.

Internet y las redes son la nueva calle, un lugar donde centenares de periodistas en precario buscan una noticia que les salve el mes y el sueldo

Internet y las redes son la nueva calle, un lugar donde centenares de periodistas en precario buscan una noticia que les salve el mes y el sueldo. Un lugar también maravilloso para descubrir historias nuevas, testimonios inéditos o denuncias anónimas que jamás conoceríamos de otra forma. Una plataforma ideal para hablar con los protagonistas de la noticia al mismo tiempo que se está produciendo. Pero también es un infierno de competencia para pescar la perla del día, un mar de datos y noticias falsas que contaminan constantemente el medio, una burbuja que no lo cuenta todo aunque lo intente. 

La ronda consiste en repasar una lista de sitios calientes que filtran todo este contenido y donde el tema del día probablemente se esté fraguando. Dos horas escrutando páginas, agregadores, redes sociales, comentarios, tendencias, virales y otros trucos inconfesables que solo te da la experiencia y horas de redes. Un protocolo que se repite diariamente y en orden con el fetichismo del que se viste de torero. Si no lo haces estás desnudo frente al toro.

La ronda se hace de madrugada. Cuando tropocientos periodistas buscan lo mismo en otros medios, cuando equipos de 20 profesionales se coordinan en los grandes periódicos, cuando las grandes cabeceras pagan todo tipo de herramientas de escrutinio y filtraje automático para facilitar la pesca, cuando pasa todo eso la única manera que nos queda para sobrevivir a los pequeños es aprender a anticiparse, a hacer la segunda lectura, a interpretar un comentario, un tweet o un bulo allí donde la fuerza bruta no ha llegado antes para cazarlo. 

Los medios 'replicantes' de virales que cuentan con audiencias millonarias se pueden permitir el lujo de reproducir noticias que han funcionado fuera o en medios pequeños sin crear nada nuevo

Tras este ejercicio diario, la cabeza se llena de datos, fotografías tendencias e historias que huelen a nuevo. Te dejas llevar por la emoción y el fisgoneo para macerar futuros temas. Te pierdes en los comentarios, en los hilos o en los vídeos inéditos. Guardas fotos, links o cualquier basura que huela a historia gracias al síndrome crónico de Diógenes digital. La mayoría de las veces no encuentras nada pero sabes que ya se está fraguando el tema nuevo. Sin esta pasión no hay vocación, sin la rutina no hay noticia.

La mejor herramienta para cazar historias no es un algoritmo que te busque virales o tendencias sino ejercer como apasionado lector antes que como redactor o periodista

La mejor herramienta para cazar historias no es un bot que te busque tendencias, ni un carísimo algoritmo que te anticipe la viralidad en alguna red social mientras estás fuera de juego. La mejor herramienta para construir una historia es ejercer como apasionado lector antes que como redactor o periodista, apostar por tu interés antes que por el ajeno. Bucear en las redes hasta que la piel se arrugue. Entender cómo cambian, cómo mutan y se revelan constantemente. El 99% de mi ejercicio profesional lo paso buscando, leyendo y filtrando historias, el uno por ciento restante lo sufro escribiendo. Jamás publicaría algo que no disfrutara leyendo, aunque esté mal escrito. Nada como las cosquillas de un...¡Temazo!

Que no te engañen. Esto no consiste en capturar algo que funciona para traerlo a tu burbuja. Eso queda para los 'replicantes'. Esos grandes canales o medios que cuentan con una base de lectores millonaria y que lo único que hacen es reproducir noticias que han funcionado fuera o en los medios pequeños. Cero riesgo. Siempre tendrán miles de visitas pero no aportan segunda lectura ni un dato nuevo. No apuestan ni se arriesgan por un tema inédito porque no les compensa. Todos sabemos a quién me refiero.   

Cuando propuse el proyecto de Mémesis a este periódico traté de anticiparme al problema. No tendríamos ninguna opción compitiendo con ellos. Es mejor y más divertido especializarse en la novedad, en la explicación o en el detalle que abarcar todo el espectro para tratar de informar de todas las tendencias. Dos años, 400 noticias y 4 millones y medio de visitas anuales después aquí seguimos disfrutando

La idea es apostar por las historias pequeñas, por ser didácticos y humanos antes que replicantes. Por ser inéditos antes que arañar visitas con el viral del momento. Trabajar por una marca con identidad aunque esta sea pequeña. Cada vez que nos hemos salido del guión nos hemos estrellado en la indiferencia. Cada vez que tropezamos sacando un viral quemado hacemos 1000 visitas. Cuando apostamos por una historia absolutamente inédita y que huele a gloria, 800.000. Aprendemos.

Un viral es la forma despectiva que tienen algunos de llamar a una noticia que ha funcionado bien solo en otro medio

Un viral es la forma despectiva que tienen algunos de llamar a una noticia que ha funcionado en otro medio. Cuando se hace con honestidad, cuando se aporta y se pone contexto a una noticia de redes sociales también estás haciendo periodismo, aunque hables de selfies, chistes o de Pompeya.

Y es que parte de ese periodismo de redes sociales se ha convertido en una industria especializada en tapar agujeros. Las audiencias millonarias tapan las vergüenzas que no se consiguen llenar con periodismo, por eso en Memesis también apostamos por las inmensas minorías, por reportajes pausados, por trabajos comprometidos, por manuales prácticos, por historias atemporales o con preguntas imposibles. Todas ellas también con muchísimas lecturas. Es ocio, pero también es periodismo.

Alguien decía que este periodismo es un chollo, viral como sinónimo de millones de visitas sin apenas trabajo. Poco o nada conocen el medio de los humanos no replicantes. De los periodistas que se dejan la piel buscando el dato, el detalle que de ventaja competitiva. Ojalá hablar de lo que no habla nadie, competir en nicho específicos donde poder hacerse fuerte sin la competencia de decenas de medios. 

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Tres de la madrugada, hoy ha habido suerte y he encontrado un tweet con muy buen 'feedback' en las redes norteamericanas del que aquí no se ha hablado nada. Creo que tirando del hilo y recopilando me da para un buen tema."Pesadilla en el servicio técnico." (35.000 visitas)

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