Música

Xoel López: "Vivimos distraídos… como si la realidad y la verdad no nos interesasen"

El cantautor regresa con 'Sueños y pan', lo hace con acordes ochenteros y con recuerdos de su infancia. Es su decimocuarto disco y celebra más de 20 años de carrera escribiendo y subiéndose a los escenarios, algo para lo que cree que ha venido a este mundo 

Acordes ochenteros, el sonido de un saxofón surfeando entre las olas frente a una guitarra o cómo ser detective de sí mismo. Así se puede describir ‘Sueños y pan’ (Esmerarte – Altafonte 17), el nuevo trabajo del cantautor Xoel López.

Que las letras se escriben con cariño cuando lo hace este gallego de corazón dividido y repartido entre otros lugares como Sudamérica es irrevocable. Xoel López regresa, aunque no se haya ido desde hace más de 20 años, con algo inspirador, un decimocuarto disco con diez temas. Canta sobre la infancia y la energía y libertad de los niños, de las 'Balas' en forma de palabras o de lo que significa para él 'Madrid'.

Xoel López canta y se escucha el silencio para oír cada verso, con su guitarra y letras en castellano y gallego –también se atrevió con el inglés en sus inicios, donde publicó un álbum exclusivamente en este idioma, ‘Not what you had thought’ (2001)-. Ahora mira atrás y se acuerda de aquel chaval que idolatraba a Aute y a los Beatles, pero también hace memoria con citas de Bob Dylan y su idea del fracaso.

El artista escribe, letras y poemas, porque le quedan muchas cosas que contar y para él la música es un canal abstracto a través del que hablar, un refugio. A Xoel López no le da miedo el caos y en esta entrevista cuenta qué le depara el futuro, aunque solo tiene algo claro, busca cambios, quiere descansar también un poco de sí mismo, alguien al que trata de descifrar.

Nos recibe en el Bar Dolores Limón, con luz tenue y su guitarra. Canta en acústico dos de sus nuevos temas, ‘Insomnio’ y ‘Primavera’. Todo ello después de presentar su nuevo trabajo a los medios, de la mano de su productor Antonio Luján y del chef con Estrella Michelín Pepe Solla. Cocinan con aromas españoles y sudamericanos y suenan las canciones de esa mezcla, ‘Sueños y pan’.

Vuelves con nuevo trabajo, ‘Sueños y pan’ (Esmerarte – Altafonte 17). Comentaste en la presentación del pasado miércoles que este disco te ha hecho sentirte “detective” de ti mismo, que es como volver a empezar de cero… ¿Cómo es volver a empezar de cero más de 20 años después?

Uf… Es verdad que después de 14 discos uno se sorprende de todo lo que hay dentro de uno mismo o alrededor para seguir contando cosas. Me hace pensar que es to es un camino de ida, realmente cuando uno empieza a escribir es para preguntarse cosas y las preguntas son algo interminable. Yo creo que nos vamos con preguntas ¿no? Dejamos la vida y aún no hemos resuelto el paradigma.

En el tema ‘Lodo’ cantas: “Quizá hayas andado el camino ya cuando mires atrás”. ¿Qué ve Xoel cuando mira atrás?

Cuando miro atrás veo un camino de mucho trabajo, pero de mucha pasión, mucha dedicación. Realmente han sido más de 20 años ya… Yo empecé a componer con 14 o 15, o sea que llevo ya unos 25 años componiendo y veo sobre todo el paso de un chaval que tocaba la guitarra y le hacía ilusión parecerse a sus ídolos que podían ir desde Aute hasta los Beatles y de repente como eso se ha ido conformando y configurando en un estilo de vida y en mi caso, además, en una profesión.

¿Y qué queda de aquel Xoel que idolatraba a Aute y a los Beatles?

Yo creo que queda de esos comienzos la ilusión y esas preguntas. Seguir tratando de entender un poco mejor lo que hay probablemente en mi inconsciente, en el mundo de mis sueños, y al mismo tiempos preguntarme qué es esto de la vida, qué pasa con los seres humanos, con todo lo que me rodea y nuestras complejidades. Creo que en el fondo sigue quedando esa duda que, como te decía, es una duda que tampoco nunca se resuelve del todo ¿no?

Si hablamos de “Madrid de todas las suertes”, defines cada disco es como un capítulo autobiográfico, con viajes, encuentros, descubrimientos, nostalgias… Has pasado parte de tu vida aquí, en Sudamérica y, por supuesto, tu Galicia natal. ¿Qué te viene a la cabeza con estos lugares?

Son lugares en los que he vivido y en los que he podido pasar tiempo de mi vida. Forman parte de mi imaginario, de alguna manera no solo sus músicas, por supuesto, sino también la cultura en general, sus paisajes, a veces los propios lenguajes, ciertas palabras… que muchas veces tienen que ver con una forma diferente de ver el mundo. Yo creo que la gente, las gentes sobre todo es de donde yo he sacado más cosas a la hora de entender mi propio mundo de otra manera y por tanto mis canciones, claro.

Yo creo que la música siempre fue un refugio para mí cuando me he perdido en mundos raros"

¿Y cuál ha sido el mayor descubrimiento?

(Piensa) Yo creo que el mayor descubrimiento ha sido darme cuenta de que el mundo no es algo digamos establecido, donde haya moldes. Creo que me voy dando cuenta cada vez más de que todo se puede trascender, más allá de las fronteras, incluso de las ideas. Creo que es todo mucho más complejo y también más caótico de lo que podamos pensar. A mí no me da miedo ese caos, me sumerjo en la profundidad de ese océano.

Presentas disco en Colombia, México, se editará tanto en estos lugares como en Argentina además de en España…

Me hace especial ilusión volver a Colombia, a México, a Argentina y a Uruguay, donde se va a editar el disco ‘Sueños y pan’ oficialmente, va a estar allí en las tiendas en formato físico. Me hace especial ilusión, porque yo recorrí las Américas pero en un plan mucho más personal y creo que es un buen momento para dar el paso a tratar de generar algo a nivel más de carrera en estos países. Me parece importante que sea ahora, por esa relación con estos países a los que conozco, a los que quiero y de los que me siento parte ya.

En ‘Sueños y pan’ hablas de tener un hogar, pero salir y ver mundos raros para que te ocurran cosas venas y malas, pero tener un lugar al que volver. ¿Dónde se refugia Xoel?

La música siempre es un hogar para mí, pero también es un vehículo para viajar y quizás para poder viajar sintiéndome siempre en mi hogar. Yo creo que la música siempre fue un refugio para mí cuando me he perdido en mundos raros y al mismo tiempo, ya a nivel más personal, obviamente mi entorno. El entorno que uno se va conformando a lo largo de su vida, esas personas de confianza que son al final las que uno necesita sobre todo en los momentos en los que se siente un poquito intimidado por ese mundo tan complejo y a veces hostil.

En la presentación comentaste que el tema ‘Cometa’ tiene un tufo ochentero, que te recuerda a tu infancia…

‘Cometa’ es una canción con un puntito casi nostálgico, pero es inevitable, van pasando los años, las décadas y uno a veces mira atrás y te das cuenta de lo que me comentabas antes, de ese camino recorrido. ‘Cometa’ tiene que ver con todo ese camino, con todas esas cosas buenas y malas, con todo lo que al final configura tu vida y te hace estar hoy de una manera nueva que además es algo que continuará. Continuará…

Vivimos distraídos… como si la realidad y la verdad no nos interesase y yo siempre he sido de todo lo contrario, de buscar el hueso, de ir hasta el fondo, hasta la verdad"

Además, Ángel Luján –productor de ‘sueños y pan’-, dijo que hay en ocasiones en las que estamos en todos los sitios y en ninguno a la vez, que esto es como una definición de soledad. ¿Cada vez estamos más solos?

Puede que ahora sea un problema mayor. Vivimos en un sistema que nos lleva a un punto superficial donde todo sabe a poco ¿no? Al final, las redes sociales, que pensaban que iban a ser más positivas que negativas, tienen más parte negativa, hacen vivir a todos en un mundo de pantomima, de apariencia. Eso al final te vacía, cuando estás viviendo en tu realidad te hace sentir triste.

De todas formas vivimos distraídos, despistados… como si la realidad y la verdad no nos interesase y yo siempre he sido de todo lo contrario, de buscar el hueso, de ir hasta el fondo, hasta la verdad, siempre dentro de nuestras posibilidades porque eso es difícil. Pero creo que eso te hace sentir solo, por eso para mí la música, la poesía, las artes en definitiva siempre han sido un gran refugio.

“Pequeño jaguar, ¿quién te pudiera descifrar?”. ¿Es complicado descifrar a Xoel López?

Creo que es difícil descifrar la propia vida y en mi caso, claro, creo que lo que te decía, en mi caso escribir es mi manera de descifrarme, de descifrar mi mundo. ‘Pequeño jaguar’ es una forma de descifrar a mi hijo, yo lo veo cómo se relaciona con el mundo, con esa libertad que define a los niños y me da hasta envidia. Trato de aprender, aprendo mucho de él.

Tus letras, tu libro de poemas ‘Bailarás cometas bajo el mar’ se puede leer desde el 5 de septiembre. ¿Quedan más cosas que contar además de lo que narran tus canciones?

Sí, yo te diría que si lo pienso en esos términos, pensar en si tengo algo más que contar hasta me cohíbe y no hago nada. Pero luego es la propia vida la que me va sorprendiendo, la que me va dando nuevos versos, nuevas canciones, nuevas melodías, nuevos ritmos… porque siempre es todo más complejo de lo que esperaba, siempre hay una capa más, una nueva visión de las cosas, nuevas dimensiones que vas descubriendo de la vida y parece que sean inagotables.

Si hablamos de esas palabras, en ‘Balas’ cantas: “Llueven los dardos de los poetas, los pianistas empiezan a disparar y en medio del humo surge un verso brutal”. ¿Continuamos disparando pero esta vez con palabras?

Yo creo que la palabra es un arma cargada de futuro. En mi caso es muy poderosa, en la música, te permite viajar en el tiempo y en el espacio, algo que yo he hecho muchas veces. Compuse una canción que es ‘A serea e mariñeiro’ (álbum ‘Paramales’, 2015) en galego en pleno centro de Buenos Aires, Argentina, rodeado de cemento y de humo y gracias a esa canción me pude trasportar a una pequeña playa e imaginarme un mundo fantástico con una sirena y un marinero y toda la historia que hay detrás de la canción.

Es un poder del que podemos disfrutar todos los seres humanos, creando, haciendo cosas y muchas veces no necesitamos mucho más. Nos hacen creer que tenemos que consumir, pero en realidad somos mucho más independientes de lo que creemos.

“El hielo hará crecer la herida más sabia”. ¿Hay solución para esta herida de la sociedad que no es tan sabia?

Yo no tengo la solución a los problemas del universo, pero trato de descubrir humildemente, trato de dar pequeños pasos hacia un saber. Trato de aprender cada día de todo lo que me toca vivir e incluso a veces eso pasa por momentos amargos. La vida no siempre es un camino de rosas, pero me quedo con esa idea de algo que decía Bob Dylan: “Sabes que no hay éxito como el fracaso y el fracaso no es un éxito del todo”. Esto es un camino de ida, algo que nos lleva toda la vida y aun así no alcanzamos, pero siempre debe haber ese horizonte.

Y ese solo de guitarra, ese experimento distorsionando la línea o el sonido del saxofón de Charli Bautista en ‘Insomnio’… ya te planteaste cómo harías el primero en los directos. Hay quienes me dicen que el momento del acústico es mágico. ¿Qué son para ti?

Yo soy músico de directo de siempre. De hecho a veces ponerle palabras a lo que haces es difícil, yo como me expreso en mi totalidad es en el escenario, a eso es a lo que creo que he venido a este mundo, a mostrarme ante un público, con mi banda o solo, pero con la música y con esa expresividad corporal que uno necesita para expresar todo eso que uno tiene dentro. La música siempre es tan mágica, tan abstracta, que me parece que es el mejor canal para hablar de todo, de esa complejidad de la que estamos hablando durante toda la entrevista. Es un muy buen lenguaje para explicarnos y el directo es fundamental. La comunión con la gente es lo que da sentido a escribir, de hacer una canción, es en el momento en el que todo cobra sentido, cuando hay un receptor.

Esa comunión con la gente, ¿dónde la prefieres? ¿Un gran festival? ¿Una pequeña sala?

Yo creo que al final todos los formatos son complementarios, si tocase siempre en lugares íntimos disfrutaría mucho porque me gusta, pero necesitaría algún festival para compensar. Yo lo que trato es tocar en todas las situaciones posibles para no sentir que me estanco en un formato. Es como la vida misma, a uno a veces le apetece tomarse un café tranquilo con un amigo y a veces le apetece un gin-tonic e irse de fiesta… Creo que tiene ver con eso.

Se viene otra cosa, ahora toca eso… quiero descansar un poco también de mí mismo. Estar en la música, pero en otro lugar durante un tiempo"

El género indie parece que actualmente predomina en esos grandes festivales, en esos ‘gin-tonic’ de fiesta… ¿Actualmente hay prejuicios con este género?

Es un género tan difícil de definir, que creo que genera diferentes puntos de vista de algo que crea confusión. Yo prefiero la libertad que uno tiene como artista y esa independencia entendida como un canto a la libertad, a hacer cada uno lo que quiere y a expresarse como es realmente, a pesar de lo que dicen los mercados o las modas. Esa es la verdadera independencia para mí.

El álbum lo cierra una canción de cuna, ‘Duerme’…

Quizás después de tanto recorrer, cuando termina el disco entiendo que es un momento para descansar. Ya hay un momento que es ‘Insomnio’, creo que también tenía que darle una canción de cierre, que te acune, que te deje dormir pero sin dejar de soñar.

En ese momento de ‘Insomnio’ se escucha: “Me enredo en pensamientos laberínticos y extraños que emborrachan a las agujas del reloj”. Si hablamos del tiempo, ¿en qué piensa Xoel López si le pregunto por el futuro?

Mi futuro ahora está ligado al disco inevitablemente, me va a tocar soñar pero también ganarme el pan en directo y creo que después de eso, ya veré. Tengo la sensación de que este disco cierra una trilogía entre ‘Atlántico’ (Esmerarte 2012), ‘Paramales’ (Esmerarte 2015) y este ‘Sueños y pan’, y eos quizás me permita mentalmente poner un poco de tierra por medio. Pensar en otro proyecto, otra cosa, no sé… algo más coral o algo que no tenga que ver solo con mi mundo, compartir, hacer algo con alguien o versiones… quizá una recopilación de toda mi carrera… Se viene otra cosa, ahora toca eso… quiero descansar un poco también de mí mismo. Estar en la música, pero en otro lugar durante un tiempo.


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