Pantallas

La era de las series no destrona a abogados, médicos y policías

Con la entrada del nuevo curso, la discusión sobre la influencia de los personajes televisivos en las elecciones profesionales de los jóvenes sigue vigente con pocas certezas. La abundancia de modelos en los que fijarse deja, no obstante, algo patente: que la labor de médicos, abogados y policías mantiene su atractivo en la pequeña pantalla.

Annalise Keating (Viola Davis) es una de las abogadas más famosas de la pequeña pantalla actual.
Annalise Keating (Viola Davis) es una de las abogadas más famosas de la pequeña pantalla actual. AXN

¿Puede Annalise Keating empujar a una joven con inquietudes al mundo de la abogacía? ¿Es Rust Cohle un espejo en el que mirarse para los aspirantes a policía? ¿O acaso Kasper Juul puede servir de modelo para los futuros consultores políticos? Un reciente estudio de la británica Fletchers Solicitors revelaba que un 39% de los millennials del país afirmaban haber escogido su carrera basándose en lo que habían visto en la pequeña pantalla. Y -sorpresa- las ficciones protagonizadas por policías, médicos, jueces y abogados eran sus favoritas. Pese a la ingente oferta televisiva, los relatos de crímenes, tribunales y hospitales continúan llamando la atención de miles de espectadores, desde la era de 'Ally McBeal' hasta la de 'The Good Wife' y 'Cómo defender a un asesino'.

Llevamos décadas viéndolos resolver crímenes, salvar a clientes en apuros o mantener con vida a sus pacientes, pero siguen siendo los protagonistas profesionales indiscutibles de la ficción televisiva. El incremento en la cantidad y variedad de la producción ha llevado a que, de un tiempo a esta parte, se retraten otras profesiones propias de nuestra época, como las relacionadas con las startups y las redes sociales; y otras que antes no habían tenido tanto espacio en la pequeña pantalla, como las de los consultores políticos, los chefso los publicistas. Pero el podio lo siguen teniendo los que imparten justicia y sanan.

Un reciente estudio revelaba que un 39% de los 'millennials' británicos afirmaban haber escogido su carrera basándose en lo que habían visto en televisión

"Hay una cosa que ha funcionado en los últimos 30 años: siempre ha habido médicos, abogados y policías. Con alguna variante -criminalista, forense, judicial, médicos de urgencias-, siempre se está emitiendo alguna serie de este tipo en todas las cadenas del mundo. De hecho, cualquier guionista que trabaje en series de televisión durante más de 5 ó 6 años termina conociendo los protocolos de las comisarías", comenta Carlos López, profesor en la Diplomatura de Guion en la ECAM. Tras más de 20 años de experiencia en el corazón de las historias, López ha constatado que estos personajes continúan funcionando con el paso del tiempo por, entre otras cosas, arriesgar la vida y la moral, creando conflicto. Al fin y al cabo, un jurista o un detective se está jugando el tipo de una forma mucho más dramática que el oficinista que -como nos enseñó 'The Office'- se pelea por una grapadora con sus compañeros.

Para un profesional del sector como José Ramón Antón Boix, responsable del programa de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Madrid, la creciente inversión en la producción de series ha aportado más variedad y, por ende, más diversidad en la imagen del letrado. Porque hay un trecho entre Saul Goodman y Alicia Florrick: "Muchas veces, la imagen pública de los abogados que existe en la sociedad también se representa en las series. Hay una doble vertiente: está ese abogado tramposo que con determinadas argucias legales saca a la gente del apuro con dinero, y no a la gente pobre; y por otro lado nos encontramos con el abogado vengador y justiciero", constata.

Antón Boix lamenta, sin embargo, que este retrato esté muy "americanizado" y ensalza ejemplos como la española 'Turno de oficio', que proyectó una imagen positiva de esos profesionales "mal pagados" que ayudan a las personas sin recursos. Frente a eso, concreta el letrado, los abogados "se ficcionalizan mucho: parecen detectives, investigan y resuelven asuntos además de ayudar a personas concretas, y eso no se corresponde con la realidad". Un factor que no disminuye el interés permanente del público en su labor que, apunta el letrado, resulta natural porque "la justicia es una aspiración que todo el mundo tiene" y con la que todos tratamos en algún momento de nuestras vidas.

No todos los abogados son modélicos: Saul Goodman ('Better Call Saul') es un ejemplo.
No todos los abogados son modélicos: Saul Goodman ('Better Call Saul') es un ejemplo. AMC

Con él coincide Esteban Torres, catedrático de Psicología evolutiva y de la Educación en la Universidad de La Laguna, que considera "centrales" estas profesiones en gran parte de la ficción: "En cualquier película en la que aparecen personajes buenos, malos y regulares siempre hay un abogado, así como jueces protagonistas, un papel que trabajan magníficamente los guionistas americanos y que hacen muy atractivas estas profesiones". López apunta que, sin embargo, estos personajes han cambiado también con la evolución propia de la ficción: ahora son mucho más humanos. Para tener las ganas de seguir las andanzas de un determinado profesional en televisión, "para que te lo creas y quieras sufrir con él", necesitas que sea "un poco humano, que cometa errores". El Doctor House fue parangón de esta tendencia, que convirtió a algunos de nuestros médicos, abogados y forenses preferidos en personajes de todo menos modélicos. Y si no, que se lo digan a Dexter Morgan.

El consultor: una especie en ascenso

Ni el Doug Stamper de 'House of Cards' ni la Olivia Pope o el Cyrus Beene de 'Scandal' son ideales morales en los que reflejarse... pero sí que constituyen la materialización de una tendencia que está empezando a coger carrerilla en el mundo seriéfilo: la proliferación del político y de su asesor. Un fenómeno que, a juicio del consultor de Ideograma Xavier Peytibi, se debe al simple aumento del interés en los engranajes de la política.

LeAnn Harvey asesora a Frank Underwood en los pasillos de la Casa Blanca.
LeAnn Harvey asesora a Frank Underwood en los pasillos de la Casa Blanca. David Giesbrecht / Netflix

Aunque cada vez más visible, el retrato del asesor político no convence a Peytibi, miembro de ACOP, por la tendencia a dibujarle como una especie de poderoso Rasputín en las sombras. "No es un relato real, sino algo exagerado. El poder del consultor no es tal: se encarga de ayudar al político, de recomendarle lo que debería hacer o decir, y sobre todo de mejorar la comunicación y comunicar mejor, pero no hay un superpoder", resalta, poniendo en valor la idea de los consultores externos que -pese a su escasa presencia en la pequeña pantalla- suelen ser más efectivos por no sufrir "las pasiones que da ser votante del partido o los miedos que genera hablar si se es subordinado del candidato o del líder político". Sobre este asunto, López defiende que, a la hora de reflejar una profesión, es necesario "traicionar" un poco la realidad para contar una buena historia, pero siempre intentando documentarse "al máximo". 

Peytibi desmiente la imagen del poderoso Rasputín en las sombras en la que está envuelto el consultor político de las series: "No hay un superpoder"

Si un joven estudiante decide lanzarse a la consultoría fascinado por estos personajes, Peytibi predice que puede sufrir una pequeña decepción inicial. "No por los estudios en sí, sino porque en comunicación política algunos pueden pensar que estarán todo el día haciendo campañas, pero hay pocas consultoras que las hagan constantemente. Se trabaja más gestionando la comunicación de gobiernos, instituciones o empresas. Pero si te gusta la comunicación, el divertimento es el mismo", asegura.

La ficción de escoger una carrera

Más allá de la variedad propia de una era de sobreoferta televisiva, ¿tienen verdadera influencia estos modelos en el futuro profesional de niños y adolescentes? Apenas hay estudios que lo corroboren, pero el debate está ahí. El último Barómetro Universidad-Social de la Universidad Complutense de Madrid resalta que la vocación tiende a subir como razón en la elección de una determinada carrera universitaria -hasta un 80% de media de alumnos alega haberse guiado por ella a la hora de tomar una decisión-, pero en muchos de estos estudios, la influencia de la cultura popular no entra en la ecuación.

Esteban Torres ha estudiado, entre otras cosas, la relación entre niños y jóvenes con los medios audiovisuales. Sin datos a los que agarrarse -"saber si hay un boom supondría años de trabajo empírico"-, el especialista se decanta por otras razones que considera más determinantes. "No creo las series sean el factor más importante, salvo en casos muy particulares. Es mucho más fácil imitar la forma de hablar, de vestir y algunos gestos que ser influido cuando te identificas mucho con un modelo que aparece en una serie", indica. Padres, hermanos, profesores y profesionales del sector con 15 ó 20 años de experiencia dejan, en su opinión, una huella mucho más profunda a la hora de tomar la decisión. 

Y sobre el alza de otras profesiones contemporáneas más allá de las tradicionales, añade: "Los nuevos campos de conocimiento no necesitan a las series para que los jóvenes se interesen porque están en el campo social. Hay razones económicas, y también una curiosidad y motivación intrínseca".

Los nuevos campos de conocimiento no necesitan a las series para que los jóvenes se interesen porque están en el campo social"

Carlos López es de la opinión contraria: él mismo decidió estudiar Periodismo por la célebre 'Periodistas'. A su juicio, la televisión es "una ventana al mundo muy grande en la edad en la que uno decide lo que quiere ser. Hace 30 años eso igual lo podía cumplir el cine de forma más dispersa; ahora, la conexión con el mundo y el futuro que se plantea cada adolescente se ve a través de la televisión". 

Tanto Antón Boix como Peytibi no tienen claro que las series tengan una influencia directa sobre la elección de las carreras universitarias. Para el primero, éstas crean al menos "parte del imaginario". Para el consultor de Ideograma, dan a conocer la profesión: "Se dice que en los 90 triunfaban las series de abogados y que todo el mundo quería estudiar Derecho. Si ahora triunfan las de consultores, es probable que algo tenga que ver. 'El ala oeste de la casa blanca', 'Borgen' o 'House of Cards' han dado visibilidad a nuestra profesión. Si es una moda o no lo veremos en unos años, cuando triunfen otra tipología de series pero el interés por la comunicación política persista (o no)".

Una vez elegidos nuestros estudios, llega la verdadera ficción: descubrir en qué consiste la profesión escogida en el día a día. Y en eso, todos los expertos están de acuerdo: la decepción es parte del proceso nos hayamos inspirado o no en una serie. Porque las carreras y, en general, la mayoría de nuestras elecciones, son ficción hasta que no las vivimos.


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